Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

El sistema anticorrupción

El pasado martes 27 de junio en Querétaro, amigo Lector, se llevó acabo la instalación del sistema anticorrupción, que, para goce de muchos, es el primer estado que cumple con este mandato, a pesar de que, en contra de la corrupción, hemos estado la mayoría de los ciudadanos, ¡desde hace décadas!

Y tuvimos la oportunidad de ver de cerca el esfuerzo de un Observatorio Ciudadano, presidido por la LIc. Yamile David, para meter presión a los legisladores del estado, no solo en el modo de escoger al fiscal anticorrupción del estado, sino a quienes integrarían el comité ciudadano.

Un trabajo de ciudadanos para los ciudadanos, mesas de opinión, arduo y constante trabajo, para lograr que estas leyes secundarias, y las primarias, salieran al tanto, de lograr así severas penas y caminos en la ley, para lograr terminar con este tema, que de por sí es añejo, es creo, ¡hasta cultural!

Y voces iban y venían, de cómo mejorar a los servidores públicos, de cómo hacer que no fueran tranzas, “que no se roben poquito”, que no defrauden, que si un tercero estaba coludido, ¡también se le sancionara!… etc.

Pero lo que más, como sociedad nos debe llamar la atención, en esto de la “anticorrupción”, es trabajar en las casas, en las escuelas, en las instituciones, no solo para evitarla, o darla a conocer, sino por capturar, al personal correcto, cuando decida ser un servidor público.

El gobierno del estado, de cualquier, puede estar seguro de contar con un sistema anticorrupción, pero ¿hubiera servido este sistema contra figuras como los duarte? ¿se hubiera logrado evitar los fraudes millonarios ancestrales del México lindo y querido de los años setentas? ¿de los años 80´s? ¿Noventas?…

La corrupción es cultural, ¡Sí!, como se lee.

Explico.

Para los Mexicas, pobladores de nuestra Tenochtitlán y férreos guerreros, su organización estaba establecida desde la perspectiva, de que quienes eran la clase noble, habían sido escogidos por los dioses, -¡algo fácil entender!, si observamos que a veces quien detenta el poder, así se siente-

Este sistema milenario de organización establecía la pena de muerte, a quienes, de la clase noble, entraban en un acto de corrupción.

Se habla de severos castigos a los niños por faltas como la desobediencia o la mentira, por ejemplo, sentarlos desnuditos sobre un hormiguero, hincarlos entre piedras o utilizar una púa de maguey en sus lenguas.

También si se excedían en la comida, se les racionaba el número de tortillas a ingerir.

Nos menciona Mónica del Villar, en su artículo: La Educación en el México Prehispánico.

Para los macehualli, o la gente normal, existían faltas que corregían a los adultos, que en caso de, cayeran en actos de corrupción:

A los macehualli les estaba prohibido embriagarse y ser infieles. Si a uno de ellos se le encontraba ebrio, en la primera ocasión se le reprimía públicamente, aunque si incurría, entonces merecía la pena de muerte.

Si uno de los cónyuges era encontrado con un amante, el castigo era la muerte pública, si solo había suspicacias, era llevada a cabo una rigurosa investigación.

El nacimiento de México anticorrupto es milenario, y no busca que la sociedad evite este problema, sino que logre generar conciencia de la educación en casa, y en la calle.

En la nueva España, esta parte del México que algunos añoran, la corrupción no era un caso aislado, y si nos ponemos un poco densos en esto del humanismo interno, observaremos un poco de filosofía.

Una corriente aplastó los intentos de la Nueva España, de hacer de estos territorios, una nueva oportunidad de ser mejores, de ser “limpios y puros” en lo que a los servidores públicos de aquél entonces.

¡la corrupción!

No olvidemos que la España del siglo XVII, quienes desearan cruzar el océano, ¡buscaban una aventura!, un ideal de hacerse rico viniendo a las tierras del charango y la mandolina de concha de armadillo, para regresar ¡llenos de monedas a Europa!

¡cosa alejada de la realidad!

La Nueva España no era autónoma de la misma España, era un territorio anexo, no una colonia, por lo tanto, rendía su fruto a la corona, y esta a su vez, diseñó un aparato burocrático de redes de mandos y alcaldes, tan complejo y lleno de supervisores, que hasta la fecha, ¡aquí en México! La seguimos usando.

A esto, aunémosle el tiempo que duraban los alcaldes en el poder en la nueva España, (5 años) lo cual hacía que la corrupción avanzara sin freno.

Para que el dinero les rindiera, los alcaldes de la Nueva España acaparaban los productos como la vainilla, la cochinilla de grana, el trigo y los productos perecederos, para luego subirlos de precio y venderlos a la ley de la oferta y la demanda.

– ¡no des ideas! –

Haciendo con esto un aparato burocrático fastuoso y efectivo, ¡claro en lo de recaudación de dinero se refiere!

Ante esto, movimientos filosóficos de fuerza, impregnaron a España y a la nueva España, era el año de 1697, y la sociedad estaba harta de la deshonestidad, de la deslealtad y la falsedad de sus servidores públicos.

Un religioso, el Padre Manuel de Argüello, pronunció un fuerte sermón, ante los miembros de la Real Audiencia de México, con la llegada del Virrey Sarmiento de Valladares, poniendo a Séneca como principal promotor de la honestidad y dijo:

Darle dinero al Alcalde Mayor es inconservable, si se lo gasta en censos, ¡se pierde!, si lo aplica en casas, ¡el tiempo la arruina!; si en embarcaciones, estas algún día se hundirán; Si en su ropa, algún día se pudrirá; si las guarda, se la roban; en cualquier cosa que el Alcalde invierta, con el paso del tiempo, se desvanecerá; siendo acusado de falso y acusado de deshonesto; que solo puede salir la verdad, si a ¡Dios se jura!, para quien haga una responsabilidad como esta.

Este discurso anticorrupción, era el resultado de las tendencias sociales, que por toda la Nueva España, se había incubado un movimiento filosófico, que buscaba la honestidad, por la lealtad misma, llamados los Neoestoicos.

Esta corriente viene de los Estoicos, como Epicteto (55 al 135 d.c.) un filósofo esclavo moralista, que decía que lo valioso de las personas estaba en todos los días, y no solo en las fechas especiales.

Y de Marco Aurelio (121-180 d.c.) emperador de roma que funda su visión, en la honestidad, también de la corriente del estoicismo, que estableció: ¿a que veníamos a esta tierra? ¿si solo éramos un instante en la infinidad del tiempo? Su obra maestra fue Meditaciones.

Este Marco Aurelio es el Emperador que vemos en la película Gladiador, que su hijo Comodo le asesina asfixiándolo contra su pecho, una vez que ve, que el Imperio sería entregado a Maximus, el general de las fuerzas romanas y que recién había vencido a los bárbaros.

-¡el que no ve películas!-

Pero continuemos.

La corriente que buscaba terminar con la corrupción en la nueva España era los neo ( nuevos) estoicos, que pensaban en que la honestidad debe ser cosa de todos los días, de todas las familias, de todos quienes conformamos la sociedad.

Su principal provocador fue Marc Antoine Muret, y su discípulo Justo Lipsio, quien este último obtiene el padrinazgo del Rey Felipe II, obligando a toda Europa y la Nueva España a tener estos tratados neoestoicos, para evitar a toda costa la corrupción por estos lares.

¡ninguna mala idea!

Estos libros de Lipsio, llegaron a las órdenes religiosas de la nueva España, franciscanos, jesuitas -quienes en especial su doctrina es más de Séneca-, dominicos y varias órdenes religiosas se impregnan de estos pensamientos, haciendo una moral no solo ético religiosa, sino también social teológica.

¿Parar la corrupción con educación? Es el primer axioma de Séneca, acerca de estos temas.

Ya en el convulsionado siglo XIX, en México, la corrupción estaba ¡a todo lo que daba!

A la mitad del siglo, allá por 1850, México había tenido más de 50 presidentes, emperadores, independencia de España, invasiones norteamericanas y se peleaba por no dejar entrar a los franceses.

¡Que si conservadores!, que si republicanos, que si jacobinos, que si liberales, un mosaico de extremo desorden de la República.

¡Ni Juárez lo paraba!

Pero la corrupción no cesaba.

Nuestro “querido” Maximiliano de Habsburgo, – no por un servidor sino por quienes aún le añoran- le entregó a Juan Nepomuceno Almonte (hijo del Generalísimo Morelos) 50 mil monedas de oro, para “sobornar” a algunos militares y gobernadores de México, y que la idea de que hubiera un emperador europeo en este país pasara “suavecito” acá por las tierras del Águila devorando una serpiente.

Nos narra Ayala Anguiano, Armando. Maximiliano de carne y hueso. Revista Contenido. No. 320. Febrero de 1990. México. p.45

En el porfirismo ¿qué decir?, primero el General Díaz fue pieza clave en la rendición del segundo Imperio en México, al imponer su ley marcial en el sitio de la Cd de México en 1867; evitó la reelección de Juárez y después durante 33 años de dictadura, ¡hizo lo que quiso!

Siendo su principal aliada, la corrupción.

Porfirio y el porfiriato fueron corruptos porque dieron vigencia formal al Congreso de la Unión mientras que, por los caminos tortuosos de la selección entre círculos de intimidad, de la generosidad en el sueldo, del halago en el trato, de la amenaza sin disfraz, mantuvo durante tres décadas a diputados y senadores sometidos a la voluntad presidencial; nos narra Juan José Hinojosa en su artículo de la revista Proceso del 8 de abril de 1978.

¡De la Revolución ya ni hablamos!, no crea que, porque un servidor le saca al parche, sino por el tema, que nos daría para llenar los periódicos nacionales y nos faltaría espacio.

Un sistema estatal anticorrupción, ahora Querétaro lo tiene, y la tarea administrativa jurídica será para ellos, y a los ciudadanos nos comienza por:

Hacer que nuestros hijos vayan por un camino recto y lleno de valores, que al ir por la calle no tiremos basura, no caigamos en la mordida, no se pasen los altos, no le faltemos al respeto al de adelante y respetemos las señales viales.

Y al gobierno hacer que todos los niños, niñas, adolescentes y adultos, entren a las escuelas ¡sin excepción! ¡todos a las aulas! O si no, no se cumple lo de Séneca.

La corrupción comienza cuando un tercero no logra hacer un trámite, y desea que por medio de una “lanita”, se logre acelerar el proceso, o que, en una licitación, los proyectos de los “cuates y familiares” sean los que queden.

Amigos del nuevo sistema anticorrupción, incluyendo al propio nuevo fiscal, ¡les invito a estar con los ojos abiertos!

Porque ahora los ciudadanos les vamos solicitar las cuentas, de aquellos a quienes, con sagacidad e inteligencia, les pueden saltar las trancas “anticorruptivas”, y les metan un gol, siendo el peso del acto, el que caerá en su totalidad sobre Ustedes.

¡Enhorabuena y pónganse a trabajar! Y una leidita a los neoestoicos y a Séneca, de verdad, ¡No les caería nadita mal!

Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello quede claro: ¡Tenemos el País que queremos!? Esa es mi apuesta ¡y la de Usted?…

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