Luis Núñez Salinas

Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

Comprensión religiosa

Hoy amable lector, estamos ante una dificultad, en donde la comprensión de la religiosidad, se ha confundido, haciendo creer a las personas, que todas las manifestaciones antropológicas de las creencias, son fanáticas o faltas de sentido lógico. ¡Qué gran equivocación!

El que exista el terrorismo en el mundo, en especial en occidente, que algunas partes radicales del fundamentalismo islámico, como Isis, que se inmolan (se autodestruyen) y a la vez dañan a terceros, no son parte de la idea de la fe, y no deja de ser un acto horroroso.Y menos, si me permite la expresión, “mucho menos” todos quienes profesamos una creencia y verdad, como lo es ser católico en México, estamos atados a un fanatismo religioso.¡Tener una Fe no es ser fanático!

El fundamento de la Fe, es la creencia en un ser que nos ama, porque nos creó, y que nos acompaña, porque está vivo, es una perspectiva antropológica, que concentra, todas nuestras tradiciones, cultura, herencia, verdad y vida.

Ser católico no es un acto de magia, o que construimos de un día para otro.

Es un camino enseñado por nuestras familias, por nuestras tradiciones y costumbres y que algunos se han separado de lo católico ¡Sí claro!, sus razones habrán tenido, pero estar con Cristo, es una decisión personal.

Lo que si debemos dejar claro, es que tampoco existe el “apenitas”, el “creo en Dios pero poquito”, “creo en Dios pero no en su Iglesia” … ¡no!, eso es lo más alejado a no conocer o no haber vivido el amor de Cristo.

Así como el extremo fundamentalista de Isis es grave, el tener un concepto de Dios “a mi manera” es igual de preocupante.

Dios nuestro Señor se entrega total, en su hijo Jesús, por amor a Usted y a mí, a ¡todos!, por la salvación de todos, quienes deseamos, un encuentro con Cristo, que es real.

Un camino para llegar a Él, es María su madre, quien nos acerca a su corazón, con nuestro tiempo de platicar con ella, de hacerle oración o de irle a visitar a sus santuarios.

Pero vamos explicando, para que no considere, que amar a Dios, es propaganda, o un cliché para lograr más adeptos” … nuestra Santa Madre Iglesia no es un partido político, ¡nunca lo será!

México cuenta con aproximadamente con 84,217,138 católicos profesantes mayores de 5 años, según datos el INEGI 2015.

Existen aproximadamente 10,076,056 que profesan otra religión, en su mayoría, también cristiana.

Y un número de 4,660,692 que se denominan como no creyentes, en nada, ¡no sé si les podamos decir ateos!

De estos 84 millones de católicos, todos están bautizados, de este número, más del 97% asiste a misa, el 99% se sabe el Padre Nuestro y las oraciones básicas del catecismo.

Un extraño dato, es que en México la oración que más se saben los creyentes católicos y los no católicos, es el Padre Nuestro.

Es tan grande la Iglesia Católica en México que ocupa 18 provincias eclesiásticas, 76 diócesis 5 prelaturas y después de Brasil, somos el país con mayor número de profesantes católicos en el mundo.

Contamos con 107 catedrales, 30 basílicas, de las cuales 10 son catedrales y basílicas a la vez. 6 744 parroquias por todo el país y 169 centros pastorales.
16 6 34 sacerdotes, 28 288 religiosas, 4 524 seminaristas menores, 6 495 seminaristas mayores, 25 846 laicos consagrados, y casi 300 mil catequistas.

Si somos tantos creyentes, y profesamos nuestra fe, conocedores del amor de Cristo y María Santísima, ¿Por qué históricamente el rechazo a la religión?

Con todos los católicos que hay en México, dentro de esos 4.6 millones que no creen en nada, en su mayoría, son los que están dentro de los poderes económicos más altos.

Aunque la rivalidad en contra de la Iglesia, es muy añeja.

En México se centra especialmente en el siglo diecinueve (aunque esto no excluye otros conflictos Estado- Iglesia), especialmente por cuestiones de orden y administración.

Al finalizar la independencia, México es un extraño caso de que todos querían sacar parte de él.

Las invasiones de Estados Unidos, Francia dos veces, y la independencia de España, en su mayoría fueron por cuestiones de dinero.

Benito Juárez pidió dinero a España, Francia e Inglaterra, y no les pagó, dejando claro que, si pides, debes pagar. Al no hacerlo se elevaron los conflictos.

También el propio Juárez pidió dinero a Estados Unidos para sacar a Francia de territorio mexicano, cuando el Imperio de Maximiliano.

La segunda invasión de Francia a México, se dio por cuestiones de intereses internacionales, en nada participó la Iglesia Católica.

Juan Nepomuceno Almonte hijo de Morelos, junto con otros dos conservadores, fueron a solicitar un Emperador a Europa y el único que aceptó fue Maximiliano.

Estados Unidos con su doctrina Monroe de América para los americanos, no estaba de acuerdo con la invasión europea, pero estaba en guerra de secesión del norte contra el sur y nada podía hacer.

Si nos fijamos, el convulsionado siglo diecinueve, en la historia de México, fue más la excusa para tratar de eliminar a la Iglesia Católica, porque ella directamente, no metió mano alguna, dinero o bienes, para pagar guerra alguna.

Todo el dinero que se movió en los conflictos armados en México del siglo diecinueve, fueron pagados por economías extranjeras, incluyendo la propia Independencia.

Así que un poco conocimiento de la historia de México, aunado a los conflictos contra la administración de la Iglesia Católica en México, que eso sí, ¡son muy ordenados!, el porfirísmo, que primero peleó por sacar a los franceses y luego durante 33 años le encantó la Francia.

La revolución mexicana, un conflicto rural y obrero, así como la guerra cristera por prohibir la fe católica en México, son más bien, historias escritas por los vencedores, que ponen a la Iglesia en México, como la mala del cuento

Pero a pesar de ello, nuestra Santa Iglesia en México, ¡está más viva que nunca!

Cientos de miles de chiquillos salen cada sábado, lunes y jueves, a sus ejercicios para la confirmación, primera comunión y bautizo.

Millones de mexicanos vamos a misa, de menos cada domingo, y de más, diario.

Miles de esposos jóvenes -no los riquillos que se quieren dar la vida de sajones y tener perrijos-, los meros mexicanos que quieren tener su sacramento matrimonial, se preparan en pláticas.

Cientos de miles de papás están en sus pláticas de escuela para padres, por todo México, y si Usted no está ¿qué espera? ¡acérquese a su parroquia!

Nos preocupa el país que tenemos, pero sabemos que, con la oración, poderosa herramienta de la antropología en México, podremos sacar adelante, como lo hemos venido haciendo, desde hace centurias.

La fe de millones de mexicanos, se entrelaza con sus tradiciones, sus culturas, sus creencias.

El amor a nuestra Virgencita de Guadalupe, es internacional, millones de fieles por todo el mundo, le profesamos a nuestra Virgencita del Tepeyac, un amor profundo y grandes arrepentimientos toma ella en sus manos, y se los entrega a su hijo Jesucristo.

¡No hay crisis en la Iglesia Católica mexicana! No existen rasgos de flaqueza en las vocaciones para la vida religiosa, somos un país creyente y lleno de esperanza, de que juntos podemos sacar cualquier problema.

¡Todos amamos ser católicos!

Por ello la invitación a serlo, si Usted forma parte de esos 4.6 millones que no cree en nada, ¡Ándele! Acérquese a su parroquia más cercana, y dese parte de saber más, de adentrarse más a su fe.
¡qué gracia es caminar de la mano de Cristo en esta vida! Que de todos modos problemas, y vicisitudes existirán, y que aquél que no crea se la ha de pasar ¡bastante mal!

A ver, ¿Qué gana con no creer?, ¿ser el compadre modernou? deje de tirarle a la Iglesia y acérquese mejor a ella, que le recibirá con los brazos abiertos y un corazón cálido.

Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello quede claro: ¡Tenemos el País que queremos!? Esa es mi apuesta ¡y la de Usted?…

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