Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA

Los pies del emperador

El guerrero águila -cuauhpipiltin- sombra de jaguar, se agazapaba con su rodilla derecha en el suelo, su lanza -tepoztopolli- en su mano izquierda, sus hombros grandes y llenos de músculos trabajados, le daban la palanca para ser receptáculo de su oponente – el capitán Córdova- quien, en su corcel de anchas ancas, estaba presuroso en enfocar al guerrero.

Cuatrocientos ocelopipiltin -señores jaguares- esperaban agazapados al ejército de Cortés, escondidos en la maleza, sus respiraciones se alineaban con el viento, de tal manera que no se recibía murmullo alguno.

El caballero águila -sombra de jaguar- tenía su tocado de plumas de quetzal, un hermoso quetzalpatzactli, lleno de ornamentos de jade, plumas amarillas además de las verdes y rojas púrpuras que le dan el grado de ser el señor macehualtin – pobre- que más alto ha llegado.

El señorío del gran sombra de jaguar, ha sido respetado por todo el ejército de Cuauhtémoc, quien mantiene un encendido fervor por capturar y destronar al fugitivo Cortés y ha preparado una trampa: ¡atraer a Córdova por medio de su mejor hombre!

¡con ello saldrían los españoles a luchar en suelo no en caballo!

El caballero águila -que es el señuelo- es el mejor atlatl – lanza dardos- del ejército, y ha adiestrado a más de cien de sus guerreros jaguares para lograr encajar el veneno a distancia.

Aparte de sus dagas de obsidiana – más de diez- sus hachas de filosas piedras, su espada macahuitl y su valeroso poder de haber capturado a su primer prisionero a los trece años, le hacían el blanco perfecto para Córdova.

Para el español, quien lucía bravío bridón, no le resultaba insinuante la presencia del caballero águila ¡sí lo hermoso de su vestimenta! lo limpio y bien aceitado de su cuerpo, así como la máscara de cráneo pintada en su rostro,

¡El caballero águila comenzó una danza hermosa!

A lo lejos un silbido de flauta de carrizo y un tambor, le daba la compañía para llevar a cabo su ritual, en lo imponente y gallardo de sus movimientos, en nada desdibujaban su valentía y cuidado.

Mostraba la rutina que utilizaría para atacar a su oponente – sistema que ya habían aprendido los españoles- y le indicaba con su danza, el lugar exacto donde atravesaría al quien cabalgaba el animal.

¡En ello se dejó venir Córdova solo!

El caballo daba todo su galope y la velocidad que obtuvo fue considerable… ¡si cruzaba al caballero águila lograría entrar al ya planeado sitio!… ¡la meta era cortar toda comunicación de la gran ciudad con su entorno!

¡pero para ello necesitaban primero vencer al ejército de Cuauhtémoc!

¡la monta iba a todo galope!… en un voraz sin freno enfocaba al guerrero águila que bien planeaba su danza… ¡los vaivenes le recordaban al español las artes taurinas!

¡pero ahora él es el miura!

¡la velocidad aumentó! y en justo una distancia menor a un cuerpo, el caballero águila, dio un gran salto en su espacio y levantó su cuerpo por encima del nivel de altura de Córdova…

¡quien lo tuvo ojos con ojos!… ¡solo sintió el arpón en la garganta!… ¡un ardor inmenso recorrió su cuerpo y no pudo ya controlar la monta!

¡le destrozó el cuello al jinete con su lanza!… ¡en una escena de verdad bella!

¡cuando el caballero águila regresó al piso se hincó y levantó sus ojos al cielo…!

Los españoles saltaron de sus lugares al ver cuando Córdova calló de la monta y con la lanza en el cuello ¡su cabeza rebotó del golpe!

Corrieron todos en gritos y desbandada… ¡a pesar de que Cortés había dado la orden de no hacerlo! pero no importó…

¡allí le levantaron los señores jaguares que se agazapaban y atravesaron los cuerpos de los europeos!

¡emboscada!

¡cuando la lanza entraba en el cuerpo del europeo no se sentía!… el mareo y la fatiga de inmediato te llenaban el vacío… luego los propios señores jaguares te encajaban en el cuello las dagas de obsidiana!… ¡solo se sentía como el cuerpo vibraba de sudor!… un profundo sueño llegaba y antes de exhalar el último aliento… los ojos del señor mexica era tu última visión…

¡la lucha fue cuerpo a cuerpo!

¡todos quería su presea tlamanih! – prisioneros

-¡Voto al cuerno!

¡gritaba Cortés para lograr tener algún control con su ejército!… ¡que peleaban contra los mejores guerreros mexicas…!

¡ya no eran los plebeyos pobres que normalmente estaba a carne de cañón!

¡eran sus mejores hombres!

Los señores jaguares danzaban en lúgubre armonía y su testarazo de lanza atravesaban los rostros y las cuencas de los ojos.

¡se desfiguraban a todos!

¡no hubo disparos de pólvora!

Los grandes señores nobles con hermosos tocados en sus cabezas, estaban en el campo de batalla.

¡la nobleza tenochca formada en los mejores centros de formación bélica!

¡ningún mexica había tenido mejor perspectiva de la guerra que ellos! ¡sanguinarios!… hombres sin escrúpulos al enemigo… ¡su sangre derramada era una entrega a su Huitzilopochtli… ¡amaban la sangre de sus oponentes!… ¡pesadillas antropófagas que se volvían realidad!

¡ante estos demonios!… ¡quién!… ¿quién podría!

Corriendo estaban los europeos cuando millares de tencualacmitl – flechas con punta de cabeza de pescado afiladas y envenenadas- nublaron la luz del sol en la llanura próxima a el lago de agua dulce.

¡cientos fueron heridos!

¡los síntomas del veneno eran atroces!

La sangre se ponía pesada y el primer infarto es cerebral, el segundo al perder la noción es el del corazón… ¡pero permitía este veneno que siguieran consientes!

Los europeos clamaban la piedad de quienes les rodeaban…

¡imposible vencerlos a cuerpo a cuerpo!… ¡Cortés lo sabía!

Los hermanos tlaxcaltecas aliados de Cortés continuaban con sus negociaciones para rendir a todos los pueblos que rodeaban a la gran ciudad de Tenochtitlán, pueblos que por años habían sufrido el yugo, ahora estaban tratando de poner de acuerdo, la forma de como harían para lograr derribar a tan majestuosos imperio.

¡no pensaron que sería para nunca más volverlo a ver resurgir…! ¡ni en cinco soles!… ¡y serían esclavos de sus decisiones!

Las batallas entre europeos y tenochcas se volvían cada vez más sanguinarias… ¡los hermanos tlaxcaltecas también morían por decenas!

¡a pesar de que los replegaban hacia la ciudad! ¡al otro día volvían a resurgir grupos guerreros de caballeros águilas con nuevos bríos para luchar!

¡interminables acosos y muertes por todo el territorio había!

Cortés como arte de la estrategia planeada durante un año, logró desarmar los bergantines de velas cuadradas y cangrejas que le dan gran velocidad, y las reconstruyó los pies del gran lago de aguas salada.

Con ello tendría por agua, una vía para tratar de cañonear la ciudad…

¡el pueblo tenochca quedó asombrado por los cañonazos!

¡todo se cimbraba…!… ¡los heridos eran desmembrados y desparecidos en su totalidad!

Trece bergantines daban batalla desde el lago… ¡los hermanos tlaxcaltecas que nunca habían sentido el vértigo ahora lo experimentaban!

¡volvían el estómago y se mareaban incansablemente!

¡los barcos asediaban los canales y soltaban las descargas que imponían la fuerza!

Uno de ellos – el Soledad- encalló cerca de los canales de la ermita, siendo de inmediato tomado por los tenochcas y al asalto – actividad que supusieron no conocían- los señores jaguares no dejaron europeo con vida, y demostraron su fiereza.

¡el impacto y asombro de ver naves sólidas y construidas de madera duró poco!

Se hizo un gran círculo en el lago para rodear a toda la gran ciudad, que no dejaba de realizar sus ritos y costumbres cotidianas.

¡ahora los sacrificados eran los hermanos tlaxcaltecas que habían deseado saquear la ciudad, pero eran retenidos por la gente en general!

¡en la batalla no se distinguía ya entre hermanos tlaxcaltecas y mexicas!

¡en ocasiones los españoles ya igual terminan con la vida de sus aliados que de sus enemigos!

Mientras tanto el tlatoani rostro de águila brujo, era capturado por el propio Cortés y fue llevado a su palacio…

Introducido a su propio aposento -estando de testigos varios capitanes y un religioso- Cortés ordenó darle amarre de pies y manos, sentarlo en su propio trono y poner una hoguera con carbones ardiendo…

A Cuauhtémoc le acompañaba su señor de Tacuba Tetlepanquetzaltzin, estando en el mismo suplicio, en amarre y con el fogón cercano, Cortés fue enfático y agresivo:

-¡en dónde está el tesoro!

El tlatoani no respondió…

¡Cortés se acercó y le tomó de su mechón!

-¡anda menos que perro dime la ubicación de tu gran tesoro!

-¿porqué yo habría de atesorar lo que llamas oro!… ¡no está en mi costumbre hacerlo!

Le dio una bofetada delante de sus capitanes…

Acercó el fogón y puso sus extremidades inferiores al fuego directo… ¡solo el tlatoani brujo se quejó!

¡le carbonizaron los pies…!

¡sudando y lleno de dolores…! … ¡miró a sus hijos y esposa!… acércate mi joven águila… ¡nido de mis querencias y mis flores… ¡a ti mi celestial hijo!… ¡toma mi mano y ven!… acompáñame por este sendero…

¡una bofetada le despertó!

¡Cortés le atrajo del trance!

-¡ya para Capitán!

Le dijo Bernal Díaz del Castillo… ¡eres una bestia!… ¡le has dejado tullido de por vida!

Continuará…

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