Reírse, burlarse, satirizar y practicar el humor político se han convertido en armas de resistencia cívica. Partido, Presidenta y autoridades con la Ley Antimemes dan un testimonio más de su vocación y apuesta por la formación de una dictadura.
Es curioso, cuando Morena era oposición, no dudaba en calificar a las redes sociales como “benditas”, ahora, cuando están en el poder, son vigiladas y perseguidas. Es el caso de una ama de casa, Karla Estrella, fue multada y forzada a ofrecer disculpas por treinta días seguidos, su delito de lesa majestad fue criticar a la diputada del PT Diana Karina Barreras. Y, si no acataba la resolución se le congelarían sus cuentas bancarias. La nueva clase política en el poder no se resigna a reconocer: quien a redes sociales mata a redes sociales muere.
Según la ley Antimemes de lo que se trata es de evitar que se “engañe” a la población o se le induzca al error. Un ciudadano escribió sosteniendo que el huachicol fiscal había sido el acto de corrupción más grave de la historia del país y que el expresidente López Obrador había sido el peor presidente que había tenido México. Preguntó si eso era un engaño o si estaba induciendo a algún error.
La ley Antimemes se intentó justificar por parte de sus creadores diciendo que era para evitar que se use la identidad gráfica institucional. Un caricaturista dibujó una materia fecal en forma de mojón y preguntó si estaba usando alguna gráfica institucional no conocida.
En suma, lo gelatinoso de la redacción es evidente. Y ya sabemos que, si el denunciado se opone a que lo sancionen con un año o cinco de prisión, además de una multa, tendrá que recurrir ante los tribunales donde encontrará juzgadores rehenes de los supuestamente agraviados.
Si alguna vez soy acusado por violar la ley Antimemes les anticipo a mis juzgadores mi alegato; adelanto mi excluyente de responsabilidad con lo afirmado por Freud. Lo que quieran conmigo lo quieren con Sigmund: “El humorismo es un mecanismo de defensa, no nos gusta lo que vemos, nos oprime o agrede”.
Sus Señorías, opté por encontrar lo gracioso de la infernal circunstancia que vive el país. Acúsome que estoy enfermo de desencanto y frustración con el gobierno y su partido. Si Ustedes están rete felices, pues ya vine a valer.
Los morenistas, en lugar de sancionar a los memes deberían de fomentarlos. En medio de esta realidad que nos abruma, de crisis nacional en la salud, la educación y la seguridad. Los memes nos permiten sonreír y seguir adelante durante el día. Esperando que en medio de la jornada cotidiana alguien nos envíe un texto y un video que nos permita otra vez reír y recuperar fuerzas.
Regreso al tema cabeza de este texto ¿Cuáles son los motivos para que las autoridades y los legisladores dediquen tanto tiempo y energía para criminalizar la risa, el humor político y la sátira? Como si no tuviéramos problemas más trascendentes y urgentes. ¿Por qué le tienen más miedo al humor que Drácula al sol?
El humorismo exige pensar, pues como afirma Bernard Shaw: “Toda acción intelectual es un acto de humorismo”. La narración humorística incluye un elemento conocido, respetuoso de la lógica, pero luego viene otro que emerge y tenemos que mover las meninges para descubrir la incongruencia del desenlace. Ejemplos.
Moisés baja serio y solemne del Monte Sinaí. Los israelitas congregados lo escuchan atentos. Moisés con voz engolada afirma: “He logrado que sólo queden diez mandamientos”. Toma aire: “Pero deben ser fuertes: No logré que quitaran el adulterio”.
Un locutor le pregunta a un humorista su opinión sobre el movimiento de liberación de la mujer. El cómico asume una actitud pensativa y se lleva la mano a la barbilla. Responde: “Muy, muy interesante y trascendental. Han quemado sus sujetadores. Quise apoyar la gran causa y quemé el de mi esposa. Se puso furiosa, lo llevaba puesto”.
El populismo exalta las emociones, es una faceta del fascismo, que bien se definía por sus pioneros: “un stato d´animo”. Enfrascados en pasiones su discurso es esencialmente polarizante; lejos de los matices de la reflexión. Mantener actitudes extremas exige una estridencia que está divorciada de la argumentación, esencia del humor.
En la medida que el humor reclama del receptor una actitud dinámica y creativa, la interpretación es muy particular y por lo tanto plural. La realidad de la 4T es, al contrario, entre buenos y malos; entre revolucionarios y conservadores. Dirían los oculistas especialistas, los miembros y simpatizantes de Morena padecen de “acromatopsia”, solo distinguen el blanco y el negro. No practican el humor, que convoca a la concordia, sino que insultan, lo que estimula la división entre “ellos y nosotros”.
Afirma nuestro Director Sergio Arturo Venegas, que viene del pasado, dirían los jóvenes, por dos, yo también vengo del pasado y no recuerdo ningún Ejecutivo que haya sido blanco de tantos y tantos chistes, como lo ha sido López Obrador y ahora la Presidenta. ¿Por qué?
Este tsunami de bromas y chascarrillos también es una manifestación de una gran impotencia de los críticos. Morena tiene perdido el debate, pero en su intolerancia además se niega a dialogar; si algo le hace falta a nuestra convivencia política es dialogar, dialogar públicamente. Ante el desdén de las autoridades entonces se recurre al sarcasmo, que es un intento desesperado de corrección. “Sarcasmo” es una palabra que viene del griego y que significa “desgarrar la carne”.
Si las razones no son suficientes para llamar la atención de los poderosos, entonces se convoca al ridículo, ese sí les cala, y tampoco responden quienes deberían de responder, su reacción es aplicarse a acosar y denostar a los críticos. Con la ley Antimemes a lanzarle todo el peso de su ley.
Dialogaba con un amigo morenista sobre esta actitud almidonada y acartonada de sus líderes, mi amigo se defendió diciendo que todos los políticos en todo el mundo y en toda la historia han sido solemnes. Falso, esos políticos institucionales, mi abuelita diría, “políticos muy de atirito”, por supuesto que se manifiestan serios y circunspectos; los verdaderos estadistas saben reír y hacen reír.
Dos ejemplos de dos estadistas que fueron contemporáneos. Churchill caminando se dirige al parlamento, en la calle un ciudadano lo persigue gritándole: “Inepto, incompetente”. La policía lo detiene, al abrirse la sesión un parlamentario lo cuestiona sobre si hay alguna ley que sancione gritarle al Primer Ministro, inepto e incompetente. Churchill respondió: “No, no hay ninguna ley que sancione que un ciudadano le grite inepto e incompetente al Primer Ministro. El ciudadano, concluyó Churchill, fue detenido, pero no por injuriar, sino por revelar un secreto de Estado”.
Otro estadista, insisto estadista, no un burócrata, Charles de Gaulle. Está en un mitin de campaña electoral. Un asistente del partido contrario grita y lo interrumpe: “Arriba los idiotas”. De Gaulle sigue hablando y el sujeto lo interrumpe cíclicamente, De Gaulle detiene su locución y apunta con el índice al explotador de la reunión: “¿Arriba los idiotas? Me parece una plataforma electoral demasiado amplia”.
Quisiera profundizar en algo que ha provocado especial escozor a los morenistas: las caricaturas. El Tribunal Electoral del Estado de Jalisco sancionó al caricaturista Paco Navarrete del periódico Mural, por un cartón sobre una diputada local morenista, Itzul Barrera. La caricatura satirizaba unas propuestas de la legisladora sobre los aranceles al aguacate. Las autoridades avisaron a Navarrete tres días antes de que prescribiera su defensa; también le advirtieron que le congelarían sus cuentas si no respondía. Una vez más las autoridades judiciales convertidas en el brazo armado y censor de Morena. El mensaje es muy claro, si te burlas del poder y de sus oficiantes te podemos arruinar.
En el caso de los caricaturistas es especialmente riesgoso pues, como sostiene Aguilar Camín, es el género profesional que más desafía los límites de la libertad de expresión. En un mundo de lectores que, como manifiestan los estudios de pedagogía, no resisten por mucho tiempo la concentración, la caricatura “cruza como un rayo”, con una punzante ironía y enseña sin velos.
Morena parece olvidar que tuvo en los caricaturistas de la Jornada un gran apoyo para la difusión de su partido, su líder y sus causas. Antes de convertirse en el Granma de la Cuarta Transformación, La Jornada generó una camada de moneros críticos excepcionales. Como afirma Agustín Sánchez González, solo queda Magú.
Especial tristeza me provoca El Fisgón, con quien tuve el gusto de realizar un proyecto común; ahora pretende conciliar su labor de ideólogo de Morena con su actividad y su responsabilidad de dibujante que, como todo caricaturista que se respete, su sátira es contra el poder y sus símbolos de veneración.
Lo que no comprenden o no quieren comprender los moneros de La Jornada, ahora apologéticos del oficialismo y antes críticos inclementes, que sus trazos ahora más que apoyar son ejemplos patéticos de contra propaganda.
Este terror que tiene Morena al humor y a la risa, especialmente a las caricaturas, descansa en una profunda inseguridad. La ironía de la sátira le quita a Morena todo el aire épico y solemne a su narrativa y despierta una solidaridad con quien disfruta la broma. Cada día somos mayoría los que nos unimos en la alegría de la crítica.
No sé qué es más grave y dramático, si la torpeza legislativa o la falta de sensibilidad de estos tránsfugas legisladores. Morena y la Presidenta cometen un grave error con la ley Antimemes, no atentan contra una moda de la opinión pública, sino que pretenden extirpar todo un rasgo de carácter nacional, inclinado al relajo, a la picardía: a los alebrijes; al gusto por reír. Un carácter que le quita dramatismo hasta a la muerte.
El humor es una válvula de escape ante una realidad triste y depresiva, prohibirlo lo único que hará es meter presión a esta caldera nacional. Si no se acepta el disfrute público de lo cómico, las opciones son: el rumor y la violencia.
PDTA. Para profundizar en la lógica del humor, sugiero la lectura de mi libro: “La letra con humor entra”. Editorial Trillas. Disculpen los lectores la reiterada sugerencia de mis textos. Pero soy el autor que mejor conozco.
Sobre el tema las caricaturas sugiero la lectura de la Revista Nexos de enero de 2026. “Moneros ante la Censura”.





