La primera alternancia política de Querétaro, en 1997, no fue una experiencia sencilla para Enrique Burgos García. Después de seis años al frente del gobierno estatal, tuvo que entregar el poder a un partido distinto al suyo, una decisión que, reconoció, no le resultó agradable, pero que aceptó ante la voluntad de la sociedad. A partir de aquella experiencia, el exgobernador sostuvo que la civilidad política debe prevalecer en las elecciones de 2027.
Durante el evento ‘Diálogos por Querétaro y México’, una serie de encuentros con los exgobernadores de Querétaro y el actual gobernador para dialogar sobre los retos de México y Querétaro, en un entorno global y el papel de la sociedad civil organizada, tomó la palabra para compartir su experiencia de gobernanza y los retos actuales del estado desde su perspectiva.
Recuerdo de la primera transición democrática
“¿Ustedes creen que yo estaba muy contento cuando entregué el poder a otro partido? Claro que no. Pues no. Pero a ver, como dicen, alégale al árbitro. Por supuesto que no, no se podía”, recordó con cierto tono de gracia durante su participación en el primer episodio de los diálogos, realizados en el Club de Industriales de Querétaro.
Burgos García, quien gobernó Querétaro de 1991 a 1997, recordó que recibió la administración de Mariano Palacios Alcocer y posteriormente la entregó a Ignacio Loyola Vera, en lo que describió como una transición innovadora y difícil, debido a que un partido distinto asumió por primera vez el gobierno estatal. Sin embargo, consideró que la decisión debía reconocerse porque así lo resolvió la sociedad queretana.
“Y la respuesta fue, porque así lo resolvió Querétaro, porque así lo resolvió la sociedad, porque puedes estar a favor o en contra de muchas cosas, excepto al margen o en contra de la sociedad queretana”, expresó el exmandatario estatal.
La crisis del ’95
Al compartir experiencias de su administración, el exmandatario recordó que entre 1995 y 1996 Querétaro enfrentó una circunstancia económica y financiera compleja, que obligó a modificar proyectos y planes, particularmente durante el cuarto año de gobierno. Algunas obras en la Sierra Gorda, el semidesierto y la capital quedaron sin recursos suficientes para concluirse.
Ante ese escenario, relató que convocó a empresarios y representantes de familias queretanas a un desayuno en Casa de Gobierno, donde les explicó las limitaciones financieras y posteriormente los invitó a recorrer las obras pendientes. La respuesta, dijo, fue de solidaridad: algunos preguntaron qué materiales hacían falta y, días después, llegaron camiones con varilla y cemento que permitieron completar los trabajos.
“¿Cuál es la lección de esto? Acércate a la sociedad, vincúlate a la sociedad, permanece cerca de ellos y que conozcan el escenario, que día con día estén informados”, planteó.
Para Burgos García, aquella experiencia confirmó que la participación ciudadana no debe limitarse a escuchar opiniones, sino que requiere mecanismos formales dentro de las decisiones públicas. Por ello, recordó la creación de comités establecidos mediante la Ley de Participación Ciudadana, con representación social en asuntos como agua potable, vialidad, educación y salud.
En esos órganos, explicó, participaban representantes de los sectores involucrados, mientras que los funcionarios responsables de cada área asumían funciones de secretaría. La intención era que las decisiones y la información gubernamental se nutrieran de quienes conocían directamente las necesidades de cada tema.
“Quien está al día es la sociedad. Quien está al tanto puntualmente de lo que ocurre es la sociedad. ¿Qué le falta a la sociedad? El conocimiento no, porque lo tiene. Lo que le falta es la estructura”, señaló el político priísta.
En ese sentido, consideró que la coordinación intergubernamental entre los gobiernos federal, estatal y municipales, así como con la sociedad, debe prevalecer sin subordinación ni invasión de competencias. Aseguró que esos principios conservan vigencia ante el proceso electoral del próximo año, cuando Querétaro renovará la gubernatura, los ayuntamientos y el Congreso local.
El exmandatario priísta sostuvo que la competencia política debe desarrollarse con información, apertura y respeto a las distintas posiciones, pues la ciudadanía busca condiciones para invertir, participar, mantener el equilibrio social y preservar la paz. “La oportunidad no es un dedazo, la oportunidad de que Querétaro siga se construye, se tiene que cincelar día a día y de manera abierta”.
Añadió que, más allá de las diferencias políticas, el estado necesita un trabajo colectivo que permita atender los rezagos sociales, generar oportunidades para los jóvenes, preservar el empleo y atraer inversión. Para ello, consideró indispensable una economía sólida, transparente y capaz de sostener servicios como hospitales, medicinas y escuelas.






