Roberto Antonio Velázquez Nieto y Gabriela Cabrera Herbert
La UNAM quiso dar un salto al futuro y tropezó con el presente de México.
En mayo de 2026, por primera vez en su historia, la Universidad Nacional Autónoma de México, la máxima casa de estudios y la más importante en América Latina, aplicó su examen de admisión a licenciatura 100% en línea, con un sistema de vigilancia con inteligencia artificial. Más de 191 mil aspirantes presentaron desde su casa.
El primer fin de semana, la UNAM bloqueó a 498 aspirantes por “actividades indebidas”. El segundo fin de semana, a 1,117 más. Más de 1,600 jóvenes en total.
La Universidad asegura que la inteligencia artificial “únicamente genera alertas que son revisadas por personal”.
Se detectó un aumento inusual de puntajes perfectos, lo que obligó al rector Leonardo Lomelí a ordenar una revisión exhaustiva de todo el proceso ante la sospecha de que otros sí lograron hacer trampa usando inteligencia artificial. Solamente 21 mil fueron aceptados mediante el concurso de selección, lo que equivale a 13.8. Y se formó una Comisión Técnica para la Revisión del Proceso de Ingreso a la licenciatura 2026 de la UNAM. Encabezada por el doctor Eduardo Bárzana García.
Un profundo fracaso tecnológico: un sistema tan duro con el inocente y tan frágil con el tramposo
Para muchos expertos, el problema no fue usar la inteligencia artificial. Harvard, MIT, Oxford y Princeton también la usan. El problema fue olvidar dónde se aplica.
La UNAM copió el software del primer mundo sin asegurar el hardware del tercer mundo: conectividad, luz, espacios dignos para hacer un examen.
Una inteligencia artificial que detecta “ruido anómalo” funciona en una biblioteca de Princeton. No funciona en una vivienda de 50 metros donde viven cinco personas, con cortes de luz, el internet es inestable, etc.
Como lo señaló el experto, el Doctor Daniel Trejo Medina, académico investigador de la UNAM en derecho administrativo y tecnologías de la información, “el caso exhibe una laguna jurídica, debido a que las normas universitarias no contemplan un escenario de esta naturaleza”. también establece que la “UNAM debe restituir los derechos de los aspirantes afectados por falsos positivos, las alertas de la inteligencia artificial no sustituyen la revisión humana”. La UNAM también presentó denuncias contra las personas morales que ofrecen servicios fraudulentos relacionados con el examen.
Si la UNAM quiere mantener el examen en línea, necesita centros de aplicación con internet garantizado, protocolos de apelación inmediata y un marco legal adecuado. Una inteligencia artificial que sea herramienta de apoyo, no verdugo automático.
Porque la UNAM debe saber: que la tecnología sin equidad no es modernidad. Es exclusión automatizada.




