- Mauricio Kuri vitoreará hoy por penúltima vez
- Benito S. Zenea murió antes de la ceremonia
- Claudia Sheinbaum reivindicó a heroínas
- Si habrá corrida este 15 en Provincia Juriquilla
-DESDE LA ARMERÍA-
De memoria.
Varios gobernadores de Querétaro me han comentado la emoción suprema sentida la noche del 15 de septiembre al vitorear a los héroes de la Independencia, solo comparable a la de la protesta del cargo. No es para menos. Tomar por unos minutos el papel del Padre de la Patria, don Miguel Hidalgo y Costilla.
Y sí, debe ser muy emocionante.
Baste recordar a Benito Santos Zenea -de apenas 35 años de edad- muerto de un infarto en 1875 cuando se vestía para cumplir con el rito en el Teatro Iturbide, hoy de la República.
Su cuerpo fue acompañado por un largo cortejo hasta el Panteón de La Cruz, en donde fue enterrado con solemnidad, como bien lo registra el libro “Los Gobernantes de Querétaro” que editamos en 1987 con el periodista James R. Fortson en la administración de Mariano Palacios Alcocer.
El pueblo lloró mucho a don Benito. Se guardó luto y el comercio cerró. El jardín más céntrico de la ciudad. construido por él en 1874, lleva su nombre.
En el siglo pasado se le rebautizó como Álvaro Obregón, por cierto, una placa junto a la fachada del Templo de San Francisco todavía consigna ese nombre, aunque el alcalde Braulio Guerra Malo (qepd) le devolvió el honor a Zenea, veracruzano culto, formado en París, casado con la queretanísima Victoria Llaca, perteneciente a una de las familias de la aristocracia local, que hoy se calificaría de fifí, pero esa es otra historia y no quiero provocar a nuestro amigo y colaborador Edmundo González Llaca.
Muchos años después el gobernador Antonio Calzada Urquiza último que despachó todo su sexenio (1973-1979) en el Palacio de Madero 70, pretendió derribar un centenar de casas y construir una plazoleta para dar el Grito, según reveló el periódico Excélsior. La sociedad de entonces, y los propietarios en particular, se opusieron.
Su sucesor, Rafael Camacho Guzmán, lo resolvió con un golpe de mano. Cambió la sede estatal a la del Ayuntamiento, casas y cárceles reales desde la Colonia, frente a nuestra Plaza de Armas o de Independencia, en donde permanece desde entonces. Ahí en la Casa de la Corregidora se cumplía y cumplirá hoy Mauricio Kuri la tradicional ceremonia.
Para la reubicación de sedes fue necesario instalar temporalmente el gobierno municipal frente a la Catedral y más tarde en el antiguo Mesón de Diligencias del Águila Roja, en el Jardín Guerrero, hoy Delegación Centro Histórico, que antes fue escuela de artes y oficios, obispado, cuartel militar y hasta oficinas del libro de texto gratuito.
Camacho dio sus últimos cinco gritos en el hoy Palacio de Gobierno, porque el primero -con la casona histórica en obras- lo realizó en la parte posterior del Gran Hotel ante una muchedumbre reunida en la Plaza Constitución. A esa altura, comentó alguien, las mentadas -de las que ningún mandatario puede salvarse- se oían cerquitita.
Antes el arquitecto Cazada dio sus seis gritos en la Casa de la Corregidora cuando era Palacio Municipal, pero todavía se animó a dar otro en una casa particular de Santa Rosa Jáuregui, “para revivir el momento” a iniciativa de Manuel Montes Pozo.
A José Calzada Rovirosa, su hijo, le tocaría dar cinco, porque dejó el gobierno en 2015 para asumir la Secretaría de Agricultura a invitación del presidente Enrique Peña Nieto. El sexto lo emitió el interino Jorge López Portillo dos semanas antes de -nunca mejor dicho- entregar el poder.
Sin embargo el gobernador de Querétaro que ha encabezado más ceremonias oficiales del 15 de septiembre es Mariano Palacios Alcocer, primero en su sexenio de 1985 a 1991 y luego en sus años como embajador de México en Portugal y El Vaticano.
Enrique Burgos me dijo alguna vez que la de la noche del 15 de septiembre es la que más sintió durante su sexenio. Y mire, en rigor El Grito está regulado por un protocolo más o menos rígido, sin embargo Francisco Domínguez debió adaptarse a restricciones impuestas por la contingencia sanitaria y los dio ante un público con acceso controlado.
Como se recordó en la columna de ayer, mi maestro el cronista José Guadalupe Ramírez Álvarez le propuso en los años 70 al entonces presidente de la República José López Portillo reivindicar la participación de la mujer en el movimiento independentista y vitorear a la Corregidora de Querétaro, cosa que se hace desde entonces.
También mencionó a doña Josefa Ortiz de Domínguez el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien hasta en esto tenía otros datos y en una de sus ceremonias lanzó 20 vivas para incluir, junto con nuestros héroes, a las comunidades indígenas, la igualdad, la democracia, la fraternidad universal, el amor al prójimo y la esperanza en el porvenir.
Le faltó el huachicol.
El Grito del 2025 fue histórico porque lo dio la primera mujer presidenta de México en 215 años y como se esperaba doña Claudia Sheinbaum no solamente vitoreó a los héroes siempre mencionados, sino que reivindicó a las mujeres, a las anónimas, a las indígenas y a las migrantes, además de la Corregidora con su nombre de soltera: Josefa Ortiz Téllez-Girón junto con Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra y a Manuela Molina “La Capitana”.
Hoy, seguramente, la presidenta Sheinbaum enviará nuevas señales de cara a la relación con EU y el mundo.
Imperdible.

-UN GRITO COMPARTIDO-
Hace 53 años.
El gobernador Juventino Castro Sánchez dio cinco gritos en la Capital. El último, la noche del 15 de septiembre de 1973, decidió cumplirlo en su tierra, Amealco y encomendó al alcalde interino Manuel Trejo Vega representarlo en el balcón principal de la Casa de la Corregidora.
Lo anecdótico es que el diputado Francisco Briseño López, presidente y líder de la 44 Legislatura del Estado -cercanísimo al gobernador electo Antonio Calzada Urquiza- no quiso entregarle la bandera del Batallón Ligeros de Querétaro por no ser jefe de uno de los poderes y terminaron compartiendo el Grito. Lo dio don Manuel -que lo ha de recordar allá en Ezequiel Montes- y Paco ondeó el lábaro histórico.
Inédito.
-PROVINCIA JURIQUILLA –
No habrá corrida.
Un cartel de primera había anunciado Provincia Juriquilla para celebrar hoy el 39 aniversario de su plaza de toros. La organización de animalistas obtuvo el amparo de un juez federal para impedir que maten astados. Lo que no se ha entendido es que el virtual fin de la tauromaquia sentencia a las decenas de especies extinguibles junto con el toro bravo: zorros, águilas, garzas, coyotes, liebres, tlacuaches, serpientes, gatos monteses y hasta venados, entre otras, que forman parte del equilibrio ecológico y sobreviven en las miles de hectáreas de las casi 30 ganaderías de Querétaro porque ningún ser humano ajeno se atreve a meterse en ellas y al paso que vamos, terminarán convertidas en campos de golf o fraccionamientos. Por no hablar de la afectación a cientos de familias ligadas a la fiesta brava, declarada aquí Patrimonio Inmaterial Cultural de Querétaro por la 57 Legislatura en 2012, a iniciativa del diputado Marco Antonio León Hernández, hoy regidor del Partido Verde Ecologista. ¡Porca miseria!

Foto: Francisco Rabell.







