Karla Verastegui

Karla Verastegui

TERTULIA

De marquesa a monja

Doña María Antonia Rodríguez de Pinillos, fue la primera Marquesa de Selva Nevada, por mandato del Rey Carlos lll en 1777. Nombramiento que  establecía, que el marquesado sólo sería transmitido de madres a hijas.  Doña María Josefa, procreo cuatro hijos. Manuela y Mariana, que eligieron la vida conventual, Francisco quien falleció  y María Josefa, quien más adelante se convertiría en la Segunda Marquesa de Selva Nevada, al heredar el título nobiliario y mayorazgo de su madre.

Doña María Antonia Rodríguez de Pinillos, primera Marquesa de Selva Nevada, estuvo rodeada de lujos y poderío. A pesar de ello decide heredar su título y sus bienes, para convertirse en religiosa de la orden de las Carmelitas descalzas, dejando en Querétaro un legado de arquitectura y fe.

CONVENTO DE REGINA COELI

Al enviudar la Marquesa de Selva Nevada, decidió renunciar voluntariamente a su título nobiliario y al mayorazgo a favor de su hija mayor; Doña María Josefa Rodríguez de Pinillos. Se cree que en un principio entro como empleada doméstica al convento de San Jerónimo, en la ciudad de México.  Posteriormente ingreso al Convento de Regina de Coeli, donde habitaba las monjas de la Orden de la Concepción, provenientes de España.   Su estancia en este convento no fue ni cómoda ni placentera, incluso llego a definir su celda como “un aposentillo infestado de chinches”. Se cree que entre el  18 de diciembre de 1797, y el 24 de marzo de 1798, tiempo en el cual tomó los hábitos como Sor María Antonia de los Dolores; tiempo que se llevó el arquitecto valenciano Manuel Tolsá para llevar a término la construcción de su  majestuosa celda neoclásica, iniciada en 1797 y que aún se conserva aunque modificada y que en la actualidad es utilizada como un restaurante escuela.

CONVENTO DE TERESITAS, QUERETARO

En 1797,  comenzaron las gestiones para fundar un convento en la ciudad de Querétaro, ubicado inicialmente en una casa rentada en la calle de Posadas, junto al Mesón de San Antonio. Por lo que Sor María Antonia de los Dolores, antes Marquesa de Selva Nevada, cedió su cuantiosa herencia de un poco más de ciento cinco mil pesos para la fundación del convento en la ciudad de  Querétaro. Fue el 25 de junio de 1802 que se logró expedir la cedula real, para llevar a cabo la fundación.

El 22 de abril de 1803 llego a Querétaro, Sor María Antonia De Los Dolores, acompañada de las monjas Carmelitas: Sor María Bárbara de la Concepción, Sor María Ignacia de San Elías, María Eufrosina de San Juan Bautista y Sor María Clara de San Eliseo, como fundadoras del  Convento de Teresitas de Querétaro; alojándose en el Convento de Santa Clara y después llevadas solemnemente a su convento provisional por el clero secular y regular, además la población entera.

Se colocó la primera piedra del Convento definitivo el 21  de junio de 1803, en presencia del entonces arzobispo de México, Francisco Xavier de Lizana. Los planos para el futuro convento fueron realizados por el arquitecto Manuel Tolsá y enviados a la corte española con una carta del Virrey Miguel de la Grúa Talamanca y Branciforte. Fue el arquitecto Manuel Tolsá, que en la junta ordinaria del 31 de octubre de 1797,  recibió la aprobación de los planos para la construcción del convento, el cual tendría un costo inicial de 57 mil 897 pesos y 7 reales, pero el costo superó los cien mil pesos Excedente que fue pagado por el Coronel Antonio del Castillo y de la Llata y Loreto José y por Don José  De Escandón y Loreto María de La Canal.

La construcción del convento estaría a cargo en un principio de Manuel Tolsá, pero no pudo realizarlo y se contrató al Pedro Ortiz y decorado por Francisco Eduardo Tres Guerras.

Ya terminado el Convento de Las Teresas de la Orden de las Carmelitas Descalzas, recibieron a las religiosas el 25 de julio de 1805., quienes fueron conducidas a su nuevo Convento en una procesión acompañadas por todas las órdenes religiosas, el clero secular, autoridades y personalidades de la ciudad de Querétaro. Recibieron una solemne ceremonia, con la presencia del Arzobispo, del H. Ayuntamiento y de las Comunidades Religiosas y el Clero junto con la nobleza y el pueblo.

Ya instaladas las religiosas, fueron también internadas las dos hijas menores de la Marquesa de Selva Nevada, quien adopto el nombre de Sor María Josefa de Santa Teresa. Hasta el día de su muerte y dedicada a la vida conventual, la es Marquesa de Selva Nevada, ya convertida en Monja se consagro a su fe y utilizo parte de su fortuna para realizar obras en favor de los más necesitados.

CONVENTOS INCONCLUSOS

Habiendo tomado los hábitos como Sor María Antonia de los Dolores, tenía como proyectos, el de construir dos Conventos de Carmelitas más. Uno seria en San Miguel el Grande, hoy llamado San Miguel de Allende y el segundo seria construido en la hermosa Valladolid (Actualmente, Morelia). La construcción de estos dos conventos también fueron solicitados al Arquitecto Manuel Tolsá. Lamentablemente estos proyectos nunca se realizaron, debido al fallecimiento de la Primer Marquesa de Selva Nevada. 

Y es así que, su hija doña Josefa Rodríguez Pinillos Gómez, se convierte en la segunda Marquesa de Selva Nevada, para continuar con un legado importante en la Historia de México.

Pero la historia sobre la Segunda Marquesa de Selva Nevada…  será en otra Tertulia.

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