Karla Verastegui

Karla Verastegui

TERTULIA

Marquesa de selva nevada

Nos remontaremos cuando los importantes monarcas europeos; algunos ostentando títulos de nobleza se apropiaban de las  tierras de México. Dando origen al feudalismo. De esta época existe la historia de las Marquesas de Selva Nevada. Mujeres, visionarias, perseverantes  e inteligentes que dejaron un gran legado tanto en Querétaro como a todo México.

MARQUESADO DE SELVA NEVADA

El Título nobiliario español, del Marquesado de Selva Nevada. Fue creado a sugerencia del  Presbítero Sáenz de Sicilia, quien estaba preocupado por las limitaciones jurídicas y sociales de las mujeres de su época. Él tenía en mente que con este título aseguraría la independencia, la economía y la posición de las mujeres pertenecientes sobre todo de su familia, al margen de sus posibles matrimonios, comenzando por su sobrina, Antonia Gómez y Rodríguez de Pedroso y sus sucesoras.

En ese entonces su sobrina.;  estaba desposada con el Vizconde Previo de San Miguel; Don Manuel Rodríguez de Pinillos y López Montero. Por lo que el presbítero, el sugirió al Rey Carlos lll, que le otorgara al Vizconde un título de mayor rango, proponiéndole el  de Marqués de Selva Nevada. Porque  este mayorazgo se caracterizaba por otorgar preferencia a la mujer sobre el varón, frente a los órdenes tradicionales de sucesión. Y así fue como el Rey Carlos lll, en 1777  le otorga el título de Marqueses de Selva Nevada a Don Manuel Rodríguez de Pinillos y López Montero y su esposa Doña Antonia Gómez y Rodríguez de Pedroso, convirtiéndose en la Primer Marquesa de Selva Nevada, y el cual establecía e que el marquesado sólo sería transmitido de madres a hijas.

MARQUESA DE SELVA NEVADA

Doña Antonia Gómez y Rodríguez de Pedroso, nació en 1752, en el seno de una familia criolla y de gran fortuna. Contrajo nupcias con el español, el Vizconde Previo de San Miguel, Don Manuel Rodríguez de Pinillos y López Montero, quienes por mandato del Rey Carlos lll, se convierte en la primer  Marquesa de Selva Nevada, al recibir junto a su marido dicho título. El matrimonio  procreo cuatro hijos, María Josefa;  Manuela; Mariana y el único varón Francisco. Esta familia se posiciono rápidamente de manera importante y con poderío económico en la alta sociedad de la época.

Los Marqueses, vivían en la Ciudad de México, en una majestuosa residencia, ubicada en la Calle de la Cadena número 9, (hoy Venustiano Carranza) con esclavos a de color a su servicio.

Al fallecer sus padres; la Marquesa hereda una cuantiosa fortuna, entrando en posesión de importantes propiedades, como la Hacienda de San Tema Coco, en Chalco. Así como de innumerables bienes  de la montañosa de Zongolica que pertenecían a los Jesuitas y que les fueron expropiados en 1767 al ser deportados por el Rey Carlos lll. En 1778, la orden religiosa de los Jesuitas, también tenían en su propiedad la Hacienda de Cabras, la cual contaba con casa, tierras y esclavos, pero tuvieron que poner la propiedad en remate. El marques Rodríguez de Pinillos, los adquiere, junto a otras tierras de Tepeaca, por la suma de $170.000.00 incrementando así su  patrimonio; que ya contaba con  propiedades dentro y fuera de la ciudad de México.

Se cree que el marques Rodríguez de Pinillos muere en el año de 1785. Pero esto no impidió para que la Marquesa, una mujer inteligente, visionaria y ambiciosa, utilizara sus habilidades para administrar de manera excelsa su patrimonio.

Realizaba préstamos por la cantidad de 250 mil pesos a la Casa de Moneda. Poseía extensos terrenos sembrados de tabaco, cobrando a los cosecheros por el número de matas sembradas. De sus propiedades en San Andrés Tenejapan, San Francisco Necoxtla, Santiago Naranjal y San Juan Texhuacan, los naturales pagaban a la marquesa tributo de arrendamiento, el cual fue objetado por sus antiguos dueños  sostuvieran largos litigios por su posesión  en contra de la Marquesa. Desde el año de 1788 a 1798, también  enfrento un pleito legal contra algunos indios por pastos invadidos en su propiedad y en 1792 con indios de San Pedro Tequila por tierras, supuestamente usurpadas.

En el año de 1788, adquiere sin imaginar, que en el futuro seria uno de los edificios más importantes y hermosos de nuestra historia. Un solar adyacente a la propiedad de Don Miguel Pérez de Santa Cruz Andaboya, Marqués de Buenavista y señor de Torrejón de la Rivera, quien lo  habitó a fines del siglo XVII y principios del XVIII, en el barrio de la Tlaxpana.  La Marquesa edifico una finca con la finalidad de enaltecer el orgullo y la vanidad familiar. La construcción de la Casa del Marques se le atribuye al arquitecto  Manuel Tolsá. Para 1798, sus hijas Manuela y Mariana habían profesado años antes en el Convento de  San Jerónimo y su hijo Francisco, había fallecido. Su hija María Josefa  había  contraído nupcias, con otro personaje de la alta sociedad; Don José Gutiérrez del Rivero procreando dos hijos: María de la Soledad y José.

La primera marquesa  decide retirarse y e ingresa voluntariamente al Convento de San Jerónimo. Heredando su título y mayorazgo a su hija María Josefa. En San Jerónimo, toma los hábitos bajo el nombre de Sor María Antonia de los Dolores y decide fundar en Querétaro el convento de Las Teresitas, de la orden religiosa de las Carmelitas Descalzas.

No se sabe con exactitud el motivo,  ni la fecha de su muerte.

Sobre el legado que dejo en Querétaro, la marquesa de Selva Nevada será en la próxima Tertulia.

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