Karla Verastegui

Karla Verastegui

TERTULIA

Leyendas de TX

El municipio de Tequisquiapan es de costumbres arraigadas, donde aún se conservan sus angostas calles, sus casas blancas adornadas con macetones con hermosas buganbilias, su gastronomía y su imagen virreinal que nos transportan al pasado. Sin embargo también conservan sus leyendas con lugares y personajes del hermoso municipio. Aquí dos de las más conocidas por los lugareños.

LAS BRUJAS DEL LLANO

Esta leyenda transcurre durante el movimiento cristero, cuando el culto por la religión no estaba permitido, así que también en la Parroquia de Tequisquiapan no se llevaban a cabo los servicios de costumbre, provocando que los creyentes del lugar tuvieran que asistir de forma clandestina a buscar en otras iglesias o pequeñas capillas para realizar bautizos, bodas y pedir los santos oleos.

Cuenta la leyenda que en una noche pacífica y fría del mes de diciembre; Don Román Chávez Frías, quien conducía una carreta y que prestaba sus servicios a familias necesitadas de servicios religiosos, se dispuso a trasladar al municipio de Cadereyta  a una familia para realizar el bautizo de uno de los pequeños. Así que emprendieron el viaje, Don Román y la familia acompañada de los padrinos.

Todo transcurría bien, llegaron al destino, se realizó el bautismo en forma privada y a escondidas y salieron del templo a una buena hora, por lo que decidieron ir a una pequeña fonda para comer y celebrar el acto religioso. La celebración fue con una rica y caliente comida típica, acompañada de un fresco pulque. Todo era felicidad, así que decidieron partir rumbo a Tequisquiapan porque la noche comenzaba a caer y tendrían que regresar a su destino sin la luz del día.

Don Román emprendió el viaje de regreso con trote forzado para las mulas pero desgraciadamente al llegar a Ezequiel Montes, la noche llego y la inseguridad con ella. Pero al llegar a la ranchería El Ciervo, el trote de las mulas tuvo que disminuir por que el camino empeoraba y era sinuoso. A pesar del cansancio de los pasajeros e incluso de Don Román, se encontraban atentos a cualquier eventualidad. De repente comenzaron a sentir la presencia de algo, que provocaba que las mulas fueran más despacio y estuvieran inquietos y el ambiente pesado, hasta que las mulas no continuaron caminando. Fue entonces que percibieron luces como d luciérnagas alrededor de las bestias y el miedo se hiso presente al igual que los rezos  y oraciones, provocando que las mulas fueran atacadas con más fuerza. Pero gracias a la devoción y a la fuerza de la Fe, aquellas luces que pertenecías a las brujas se alejaron y fue ahí que las mulas recobraron el paso y el camino perdido y con ello la paz y la calma. Al amanecer los pasajeros de aquella carreta llegaron con bien a Tequisquiapan temerosos, desvelados y cansados, pero con la fe fortalecida compartieron su terrible experiencia con los lugareños para que tuvieran cuidad al pasar por El Ciervo.

DON CELEDONIO GOMEZ

La leyenda de este legendario personaje se ha convertido quizás, en una de las más importantes. Don Celedonio Gómez, vivió en los años veinte en el municipio de Tequisquiapan, fue un hombre muy poderoso debido a que poseída cientos de hectáreas de territorio y una impresionante riqueza. Se dice que su fortuna provenía de tener un pacto con el diablo, a quien veía en un cerro que está ubicado entre Tequisquiapan y San Juan del Rio de nombre Espíndola. Cuentan que Don Celedonio acudía a este lugar a una cueva acompañado de un solo sirviente y de varias mulas. Al llegar a la cueva, Don Celedonio y su acompañante eran recibidos por varios hombres con vestimenta charra y obscura, quienes restringían el acceso a la cueva a toda persona que llevara consigo imágenes religiosas, escapularios o medallas. Estos misteriosos hombres eran los encargados de ayudar al sirviente a cargar a las mulas con grandes cantidades de oro y que posteriormente eran llevadas a casa de Don Celedonio.

Gracias a estas grandes sumas de dinero, el acaudalado personaje mando construir un ducto subterráneo para dotar de agua a su gran cantidad de territorio, dicha obra hidráulica transportaba el vital líquido desde la presa Centenario hasta sus terrenos ubicados en la Magdalena en el lugar conocido como la Vega. Fue tan importante y conocida esta obra que los lugareños la bautizaron bajo el nombre de lumbreras.

Pero no solamente por su riqueza y su trabajo fue conocido  Don Celedonio Gómez, también por su vida social, ya que eran conocidas sus famosas fiestas nocturnas, en las que solo podían acudir sus amigos más cercanos y tenían que asistir con vestimenta de color negro y no podían estar presentes ni familiares ni servidumbre. En estos festines se servía una gran cantidad de manjares que no podían estar elaborados con sal y grandes cantidades del mejor vino de la región, por lo que los invitados “especiales” disfrutaban hasta alta horas de la madrugada. 

Cuenta la leyenda que cuando Don Celedonio murió, su cuerpo desapareció del ataúd y que los asistentes presenciaron que salió del féretro una serpiente que se arrastraba hasta el suelo. Sus familiares al percatarse de tan escalofriante  acto decidieron llenar el ataúd con arena para que los pobladores de aquel lugar no notaran la ausencia del cuerpo al trasladarlo al cementerio.

Dicen que fue tan poderoso el pacto con el demonio que Don Celedonio tuvo que pagar no solamente con su alma, si no también con su cuerpo los favores recibidos por el diablo.

Habrá que visitar Tequisquiapan, buscar a Juan quien cuenta leyendas y descubrir por uno mismo si es verdad o mentira….

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