José Luis González Garibay

José Luis González Garibay

REFLEXIONES

Una historia para disfrutar

Amables lectores, año con año dedicamos un solo día a festejar el Amor y la Amistad, y de manera invariable comparto con Ustedes, que no estoy de acuerdo, pero aun asi con su permiso voy a contar una Historia que jamás podré borar y que en verdad asi ocurrió:

Hace algunos años el Supauaq, por medio de sus dirigentes me invitaron a dar un taller de uso y manejo de las emociones en el aula, y fueron practicamente en la mayoría de las Facultades, independiente que en el Salón principal del Sindicato, se mantuvo un grupo al que asistían de todas las facultades y de Bachilleratos, debo aclarar que sólo Maestros.

Una tarde cuando transitamos por la mitad del “Taller” les pedí que todos los asistentes podrían participar llevando una experiencia, triste, alegre, emotiva, chistosa, en fin y que el asunto era compartirlas y disfrutar.

A la siguiente sesión fueron desfilando varios catedráticos que nos hicieron reir, nos sorprendieron con las traversuras que les hicieron y las que hicieron, y fueron desfilando, debo decir que acudían tres M. V. Z. que se hacían llamar las tres cerditas, y dos de ellas ya habían contado su historia o experiencia, por lo que solo faltaba una, y con respeto le dije que si gustaba regalarnos algo, a lo que la Maestra Tercia (de origen Brasileño) aceptó.

Cada noche en mi pueblo allá en Brasil, me recostaba en las piernas de mi abuela y mirábamos las estrellas, y un día le pregunté: “Cómo hace Dios para saber de quién te vas a enamorar” y mi abuela contestó que: Él fabricaba dos listones exactamente del mismo color y que yo tenía ya el mío y algun día encontraría a quien portaba el otro y sería mi pareja.

Las noches pasaron, los años se fueron y un día termine de estudiar en la Universidad, y gané una beca para continuar mis estudios en una Universidad de Francia, y cada noche y cada día me preguntaba, volteando a ver a los varones si alguno de ellos portaba, la pareja de mi listón. Sin haberlo encontrado deje mi país y llegué al Viejo Mundo.

Fui a la Universidad y me mostraron las distintas areas, en especifico donde dormiría, donde sería mi area de estudios, donde estaba la biblioteca, y donde los Laboratorios para realizar prácticas, y me mostraron el “cubículo” donde realizaría mis investigaciones.

Llegó el día en que inició el periodo de clases, y felíz acudí a continuar con la hermosa tarea de aprender, y seguía buscando quien tenía mi “listoncito”, sin que lograra encontrarlo.

Asi llegue un día a mi primera práctica y mi maestra me mostró a mis compañeros y me dijo: Este Mexicano sera tu compañero de invetigación, mis ojos se iluminaron pues en su frente brillaba un listoncito de un color extraordinario, fue el dia mas feliz de mi vida.

Aquella tarde con una hermosa mezcla de portugués y español la Maestra Tercia, que es o fue directora de Veterinaria en la UAQ, dijo:  les he narrado lo que ocurrió y lo que me tiene aquí en Queretaro, con mi esposo y mis hijos.

Nos levantamos aplaudiendo de una manera muy especial, incluso algunos dejamos caer lagrimas, y para concluir solo dije: No le puedo faltar al respeto a lo que nos han regalado, solo les digo nos vemos mañana. FELIZ DIA DEL AMOR.

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