José Luis González Garibay

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REFLEXIONES

PORQUE PERDEMOS LA CABEZA
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En esta oportunidad abordaremos un tema muy interesante y que sucede cada dia entre todos nosotros así que con su amable permiso comenzamos:

Entre el 20 y el 30% de la Población Mundial presentan algún tipo de de trastorno mental a lo largo de la Vida, estos datos incluyen desde trastornos crónicos y cuya gravedad es variable, como ansiedad, hasta males incurables.

El abanico que pueden acabar produciendo algún tipo de perturbación en el comportamiento de nuestra mente es tal que incluso parece milagroso que los cerebros funcionen de esa manera (Tal Deterioro)

Eso convierte a la Neuro siquiatría, en una disciplina terriblemente fronteriza, que debe conocer fenómenos que están entre lo Fisiológico y lo Psicológico, y que trata reacciones como la modificación espontanea del estado de ánimo, una broma, un brote psicótico  una malformación congénita inhabilitarte.

Hace apenas un siglo en algunas zonas del Mundo ni siquiera tanto a ese elevado porcentaje de personas aquejadas de enfermedades de la mente, y se les consideraba más víctimas de un mal psíquico o espiritual, y jamás físico,

Poco a poco la Medicina ha ido sentando las bases de una comprensión física de este tipo de enfermedades, Inicialmente mediante una búsqueda de peculiaridades anatómicas en los cerebros enfermos luego rastreando la presencia o ausencia de humores, productos bioquímicos, o sustancias que provocaran el mal.

Por último el advenimiento de de la Genética el empeño  escrutador de la medicina se centro en el hallazgo de trazos hereditarios y de genes implicados en la producción o inhibición de síntomas

Al tiempo que el “Loco” para ser considerado un enfermo, las bases del mal se tornan más físicas y menos espirituales.

No Hay Un Gen Solitario: ¿pero en qué fase del proceso nos encontramos?  En la actualidad aunque existen fuertes evidencias a favor de la susceptibilidad Genética, el trastorno mental  no se ha podido identificar ningún gen causante, por sí solo, de un mal concreto, esto es debido probablemente a que los factores ambientales juegan también un importante papel en el desarrollo de la enfermedad.

En cualquier caso eso hace desestimar la posibilidad de indagar en las causas genéticas. A fines del siglo XX los investigadores ya habían logrado identificar un gen relacionado con la enfermedad de HUNTINGTON, un mal que produce graves alteraciones físicas y mentales, el mal se transmite por lo que se conoce como modelos mendelianos simples es decir; un hijo puede recibir el gen dominante o recesor que causa el mal transmitido por uno de sus padres.

El problema es que la mayor parte de las enfermedades mentales no responden a este modelo de transmisión, mas bien, en ellas intervienen varios genes que aumentan o disminuyen la susceptibilidad. Cuantos más genes intervienen en el proceso, mas difícil es abordar el problema de las bases biológicas de un trastorno y por ende, de su posible tratamiento farmacogenomico, para colmo en el caso de los males del comportamiento, el ambiente, la educación, la exposición a umbrales de emotividad muy elevados pueden complicar el asunto al convertirse en detonadores o inhibidores del brote del mal.

Herramientas modernas: uno de los retos de la reciente ciencia neuropsiquiatría es afinar las herramientas que se utilizan para desentrañar los factores biológicos que intervienen en las “enfermedades del ama” en este sentido el rastreo genético está jugando hoy en dia un papel tan crucial como el que desempeñaron los avances de tecnologías de neuroimagen durante los años 80 y 90 gracias a los nuevos escáneres, tomógrafos, TAC’s se pudieron develar no solo las modificación estructurales del cerebro de muchos enfermos si no como afectaban estas a la función neuronal .

Así fue posible establecer patrones fisiológicos propios de algunas manías de alguna forma de esquizofrenia, de cierto modo del síndrome obsesivo-compulsivo o del autismo. La neurobiología fue durante años un terreno fértil para la pura neurofisiología Pero los tiempos han cambiado y, sobre todo con el avance en el conocimiento del genoma humano, el estudio hematomico a dejado paso al estudio molecular. Hoy las herramientas más utilizadas para desentrañar el origen de los  trastornos de la mente son los diseños de mapas genómicos cada vez mas ajustados. Sabe que, aunque el genoma de todos los seres humanos es un 99.99% idéntico, las pequeñas variaciones en esa céntima de punto porcentual son responsables de la gran diversidad individual, la pluralidad de rasgos físicos y temperamentales y por supuesto, de la susceptibilidad a padecer síndromes.

 

Estimados lector es inagotable el tema y esta oportunidad solo para concluir diremos la predisposición genética a un mal ocurre cuan un gen en particular comete un error al transferir la información para la realización de una instrucción en concreto.

Comparando los mapas genéticos de personas mentalmente sanas con aquellos que corresponda enfermos de esquizofrenia, depresión clínica, trastorno afectivo bipolar o síndrome obsesivo-  compulsivo, los investigadores siguen trabajando para encontrar en un gene pequeñas variaciones que se repitan solo en la población afectada.

 

 

 

Nos vemos en la que sigue

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