Jerónimo Gurrola Grave

ANTORCHA CAMPESINA

Cien días de gobierno, cien días de desatinos. 

Poco más de tres meses hace que sobraban los comunicadores y politólogos mexicanos y extranjeros que elogiaban a Andrés Manuel López Obrador. Treinta millones de ciudadanos, cuando menos, tenían una gran ilusión. Había alegría, se pensaba en una forma distinta de gobernar y en un cambio favorable para los mexicanos. Y no era para menos, las cosas no estaban bien, más de 80 millones según algunas organismos dedicados a la medición de la pobreza, viven en esa situación, o pobreza extrema; los trabajadores con empleo, reciben salarios de hambre; el precio de los artículos de la canasta básica, por nubes; la inseguridad, terrible; el precio liberado de las gasolinas, elevado y los gobernantes metidos en actos de corrupción. Todo esto y más criticó y se comprometió a corregir el ahora Señor Presidente.

Mientras eufórico con sus propios datos, informa los avances en sus primeros 100 días de gobierno, que obviamente son nada para corregir los males de nuestro país, atribuibles a las condiciones mundiales y la política de los gobiernos priistas y panistas, no se ve cómo puedan corregirse sino que por su política y los programas instrumentados, es obvio que no tienen ni la mínima idea de lo que es gobernar. De acuerdo con reconocidos economistas y calificadoras, la situación de los mexicanos empeora cada día. El tan prometido 4 por ciento se aleja y ya se advierte un crecimiento igual a cero. Los cien días de AMLO han sido de incertidumbre y desatinos, o, dicho de otra manera, “cien días de palos de ciego”, pues la práctica de más de treinta años ha demostrado que la caridad pública no ha servido para acabar con la pobreza de los mexicanos.

Aún así, desmanteló varios programas que en algún grado resultaron exitosos para la población, como “Prospera”, las estancias infantiles para las mamás que trabajan, los comedores comunitarios instalados en zonas de alta marginación en los que se entregaban comidas completas por 10 pesos, se incrementó de 65 a 68 años, la edad de las personas para ser beneficiadas con el programa “Adultos Mayores”, desapareció por completo el ramo 23, destinado para la construcción de obras de infraestructura en beneficio de la población y como estos, muchos más que nos llevaría mucho tiempo, papel y tinta relatarlas, porque a decir del presidente, “hubo muchas personas manipuladas en el pasado”, con programas que calificó de “mediáticos” y “electoreros”, y en los que los recursos no llegaban a la gente, nombrando como “supervisor” para que se ejecuten sin corrupción, a René Bejarano, mundialmente conocido como “El señor de las ligas”.

Y mientras en Presidente busca cómo resolver sus propios enredos de la política económica, de la que no sabe nada; del incremento de la inseguridad, especialmente en robos a mano armada, homicidios y agresiones a mujeres; la operación a su modo de programas clientelares, etcétera, ha quedado al descubierto un grupo de manipuladores del partido de Morena, con todo y manual, que organizan a detalle las maniobras de acarreo y manipulación en actos del presidente, para abuchear a los gobernadores de otros partidos. 18 gobernadores, incluidos los perredistas de Tabasco y Michoacán anteriormente correligionarios suyos han sido groseramente tratados y abucheados. De estos actos no han escapado ni quienes por precaución han evitado asistir a los eventos de repartición apoyos verbales, Bienestar, como el panista de Aguascalientes, Martín Orozco Sandoval.

Si López Obrador y Morena ganaron con treinta millones de votos y con ello tienen también el poder legislativo, es decir, el poder absoluto del país, ¿qué necesidad tienen de orquestar graves acusaciones, abucheos, rechiflas y hasta mentadas de madre a los gobernadores de otros partidos políticos como el de Chihuahua o Colima? ¿De qué se trata? ¿Es puro protagonismo de AMLO para aparecer como el salvador de los gobernadores ante la muchedumbre enardecida, haciéndoles llamados para que se porten bien? ¿Qué le permite someter a consulta la participación del gobernador guerrerense, Héctor Astudillo en su propio estado? Cursilería, desatinos y demagogia que están hartando al pueblo más rápido de lo esperado, como queda demostrado con la rechifla que le armó el público asistente a la inauguración del estadio de beisbol de los Diablos Rojos de México. Merecido!

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