Jerónimo Gurrola Grave

ANTORCHA CAMPESINA

Mala oferta política

Tan mal está la generación de empleos bien pagados en México que en los últimos días han surgido como hongos en época de lluvia los precandidatos a todo, a cualquier puesto a lo largo y ancho del país, de todos los partidos políticos, que a partir de esta elección, como consecuencia de la reforma política, se incrementó con los candidatos independientes, muchos de ellos conocidos por el electorado aunque no necesariamente con merecimientos, algunos otros no tanto y otros más, ilustres desconocidos por la sociedad pero con respaldo de políticos poderosos o simples ingenuos que se creen merecedores el voto de la gente.

Hay quienes calculan en más de 30 mil los aspirantes a nivel nacional que se disputarán los 3 mil 406 puestos: 629 federales y 2,697 cargos locales, cantidad mayor a 2012 en donde se jugaron 2,127 cargos de elección popular: el presidente de la república, nueve gobernadores, 500 diputados federales, 128 senadores 1,620 alcaldes en 24 estados, 160 concejales en Ciudad de México, además de 24 juntas municipales en Campeche y 972 diputados locales en 27 entidades, que por cierto, gastarán según el INE, aproximadamente 6,788 millones de pesos sólo en los partidos y más de 25 mil millones en total, la cifra más alta de la historia.

Para la presidencia de la república se registraron, Andrés Manuel López Obrador, por la coalición “Juntos Haremos Historia” integrada por Morena, Partido del Trabajo y el Partido Encuentro Social. José Antonio Meade del PRI en la alianza “Todos por México”, junto con el PVEM y Nueva Alianza. Ricardo Anaya del PAN en la alianza “Por México al Frente”, con el PRD y Movimiento Ciudadano, y los autodenominados “independientes” Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, el ex gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez “El Bronco”, el periodista Pedro Ferriz de Con y el Senador Armando Ríos Piter y otros 34 más que ni idea tienen de los que significa la gran responsabilidad de gobernar a los mexicanos.

Igualmente en Querétaro, los pre candidatos de todos los partidos, además de los llamados independientes y ciudadanos acudieron desesperados a sus respectivas sedes partidistas y al INE, por montones. Los hay desde quienes ambicionando un puesto de mayores ingresos y poder, al no quedarles más, con todo y observaciones de la ESFE que no han subsanado decidieron “sacrificarse” aunque sea por una alcaldía, como las maestras, del PAN y del PRI, Mary García y Celia Durán Terrazas, de Huimilpan, hasta los que reconociendo no ser inteligentes pero sí aferrados como el panista Alejandro Ochoa Valencia, que busca la reelección como presidente municipal de Colón.

No faltaron también los que creyéndose populares se registraron sin el visto bueno de los que mandan en los partidos, y que obviamente por adelantados, se quedaron como novias de rancho, quejándose de lo que ellos mismos han hecho cuando han tenido el poder de decisión en sus manos en el estado. Y quienes evidenciándose como ambiciosos de poder y de seguir “jalando parejo” del presupuesto se registraron para dos puestos distintos al mismo tiempo como lo hizo Marcos Aguilar, aspirante al senado de la república o cuando menos para reelegirse al frente del municipio de Querétaro.

Pero independientemente de colores partidistas y de los grupos de los poder que representan, existe una gran coincidencia entre los candidatos. Todos sin excepción, son pan con lo mismo, una muy mala oferta política para los casi 86 millones de electores a quienes en discursos demagógicos se les promete acabar, como por arte de magia, con la corrupción y la impunidad, elevar los salarios, no incrementar los impuestos a la clase trabajadora, acabar con la inseguridad y suspender las pensiones a los ex presidentes de la república, etcétera. Pero ¿Acabar con la corrupción y la impunidad por los mismos corruptos? ¿Acabar con la pobreza de la noche a la mañana sin cambiar el modelo económico, en una sociedad donde los que mandan son los dueños del dinero y el gobierno cuida sus intereses? Imposible.

El pueblo mexicano requiere con urgencia una nueva clase en el poder, mejores políticos y gobernantes que trabajen para sacarlo de la crisis en que lo han sumido y no discursos falsos y huecos para llegar al poder y abandonarlo a su suerte en la miseria y en el atraso.

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