De acuerdo con las consultas y la investigación del Instituto Ingenes en Querétaro, estiman que hasta el 30 por ciento de los casos de infertilidad en el estado se deben a causas multifactoriales tanto de la mujer como el varón; esto implica una diferencia del 10 por ciento en relación a las estimaciones a nivel república, pues sólo el 20 por ciento corresponde a causas de ambos sexos. Según Ingenes, la variación se debe a que en Querétaro intervienen distintos factores externos en la salud; particularmente, en el hombre.
En entrevista con _Plaza de Armas_, Cristhian Sotomayor Yáñez, coordinador de Ingenes y médico en reproducción asistida, informó que la industria agrícola y la rutina laboral intervienen en la salud de los queretanos, sobre todo, en los varones. “En Querétaro sí hay mucha más industria de tipo campo. Entonces, entre todos los productos, los insecticidas, los herbicidas, ese tipo de sustancias que se tienen que aplicar”, explicó sobre los contaminantes y disruptores endócrinos que afectan la salud reproductiva de quienes trabajan en este sector.
También esclareció que hay transportistas que se enfrentan a entre 10 y 12 horas de jornada laboral sentados frente al volante, sin movimiento. “Hay muchos pacientes que atendemos aquí en Querétaro, pero vienen de la zona de Guanajuato o de Hidalgo. Muchos de ellos se desempeñan como transportistas: manejan camiones, pasan muchas horas sentados. Estamos hablando de 10 o 12 horas prácticamente sin levantarse de su coche. Y eso también afecta el tema de la producción espermática. Entonces, tal vez aquí en esta zona sí puede ser un poquito más el factor combinado o del lado masculino”.
Ante este panorama en Querétaro, detalló que en Ingenes están abiertas las puertas tanto para mujeres como para hombres que buscan un tratamiento de fertilidad integral, enfocado en sus casos en particular. En el caso de los factores ambientales que intervienen en la salud reproductiva, ya sea en la ovulación o en la calidad del esperma, se pueden trabajar mediante un “tratamiento de fertilidad” auxiliar al método de reproducción asistida.
“Nosotros somos conscientes de que todos esos factores ambientales influyen en el estado de salud general, también en la salud reproductiva. Creemos que una buena alimentación, regular los niveles de estrés, el descanso, el peso, todo eso va a influir. Pero el peso que va a tener en que realmente se logre la concepción es algo que hoy todavía está en debate. Todos esos factores ambientales sí influyen, sí son importantes y creemos que vale la pena trabajarlos”, agregó.
Pero cuando hay causas más allá de la salud metabólica o un daño de los órganos reproductivos, advirtió que es necesario aplicar métodos más avanzados, como el tratamiento de regeneración de células madre mesenquimales, que son células con capacidad de ayudar a reparar ciertos tejidos del cuerpo y favorecer procesos de regeneración. Este enfoque fue impulsado por Ingenes en México, en su primera vez, y es considerado “único” a nivel internacional. Esta terapia medicinal consiste en una serie de tratamientos enfocados en ayudar a restaurar tejidos o mejorar ciertas condiciones del cuerpo (como el endometrio) que son clave para lograr tener un bebé.
“En muchos otros campos de la medicina se ha indagado en regeneración de células para tratar quemaduras de la piel, regeneración articular o problemas de la sangre. Esto nace del concepto de que una célula puede reparar otra con el estímulo adecuado. Y en el caso de células madre, una célula madre se puede convertir en cualquier tejido. Las aplicaciones en medicina reproductiva van para aquellas pacientes que ya no tienen óvulos o sus óvulos no son de la calidad suficiente para procrear; en el caso del varón, cuando los espermatozoides no tienen la calidad adecuada. Y de nuevo, para las mujeres, cuando al útero lo han lastimado por alguna cirugía y el sitio donde el bebé tiene que implantarse está dañado y ya no puede recibir al bebé”, ahondó sobre la aplicación de la regeneración celular en la fertilidad.
Dentro de las consultas en Ingenes, el médico ha atendido a pacientes que, de entrada, definitivamente necesitan dicho tratamiento; así como otras pacientes en donde se descubre, en la marcha, que también lo requieren. “Una vez identificado, lo ofrecemos y buscamos la mejor herramienta para poderlo administrar. El tiempo es bien importante, entonces planeación para poder iniciar el tratamiento de medicina regenerativa. Después de esto, se viene un periodo de espera, unos dos o tres meses en que tenemos que dar la oportunidad al medicamento o a las células de trabajar y de actuar: de sanar el cuerpo, y después empezar o continuar el camino de buscar el embarazo”.
Destacó que este tratamiento puede ser una alternativa a la donación de óvulos (en el caso de las mujeres) y a la búsqueda de espermatozoides en un banco (en el caso de los hombres). “Si el útero está muy lastimado, necesitamos buscar a otra mujer que preste su vientre para el embarazo. Pero ofrecerlas la posibilidad de regenerar células, les abre un nuevo panorama. La intención de nosotros es que la paciente que viene aquí a visitarnos sea ella quien lleve el embarazo. Si una pareja quiere un tratamiento en Ingenes, que ellos vivan todo: desde la prueba de embarazo positiva, todos los nueve meses que dura el embarazo, los malestares, las pataditas, y claro, todo lo que viene después. La idea es abrirles esa posibilidad cuando, previo a los tratamientos de regeneración celular, no habría otra manera más que donación”, compartió.
Además de la regeneración de células madre, detalló que hay un gran abanico de tratamientos: desde congelación de gametos (óvulos y espermatozoides para el futuro), el método de ritmo asistido de la mano de un médico especialista, inseminación artificial, fertilización in vitro, estudios genéticos embrionarios, y los más avanzados, que son la donación de óvulos o de espermas. Esta variedad de tratamientos disponibles hace que los precios sean muy variables, pero calculó que un tratamiento, en su fase inicial va desde los 150 mil pesos, dependiendo de cada diagnóstico.
En términos del pronóstico de fertilidad, una vez que se toma el tratamiento indicado, aseguró que, de manera general, hay entre un 60 y 80 por ciento de probabilidad de éxito de embarazo cada vez que se hace. “Nosotros más o menos estamos haciendo unos mil ciclos de tratamientos al año. Y esto se traduce en que hasta el 96 o 98 por ciento de esas parejas van a lograr la prueba de embarazo positiva a través de nuestros tratamientos multiciclo”.
En Ingenes, así como el tratamiento es multidisciplinario en el método de reproducción, también lo es para el control del embarazo. De acuerdo con Sotomayor Yáñez, una vez que ya se atiende una paciente embarazada, la canalizan con el médico materno-fetal para las citas mensuales. Este médico materno-fetal es especialista en ginecología, pero también tiene una subespecialidad en el control prenatal: “el tipo de ultrasonido, el tipo de detecciones que puede hacer, va a ser inmensamente más especializadas que un ginecólogo general”, ahondó.
“El acompañamiento durante el embarazo es otra de las herramientas que nosotros tenemos para tratar de asegurar que todo salga bien, y que, una vez que nosotros emprendemos el camino con una paciente o con una pareja, estamos tratando de garantizar que lo que se van a llevar a casa es un bebé; a veces dos”.
De acuerdo con reportes de la clínica Ingenes en Querétaro, de un estimado de 100 parejas por mes que acuden a su primera consulta, 95 son de otros estados colindantes como Hidalgo, Guanajuato, Estado de México y San Luis Potosí; las otras cinco (hasta seis, estimó Sotomayor Yáñez), provienen de otros países como China, Japón, Nigeria y Corea del Sur. En la clínica cuentan con especialistas que atienden en inglés y, si fuera un idioma diferente, se asigna un traductor al caso. “Buscamos la forma para llegar con nuestros pacientes”, señaló el especialista.
Respecto al futuro de la medicina regenerativa, Ingenes, como pioneros de la implementación desde hace tres años, han afinado sus procesos para mejorar. “Mientras las otras clínicas lo van implementando y lo van probando, nosotros ya estamos en fase dos o en fase tres de cambios para tener mejores resultados (…) cualquier tratamiento médico requiere fases de investigación para probar seguridad y probar efectividad. Esto, a manera de investigación, ha existido por muchísimo más tiempo, o sea, más de 20 años”, contó.
Finalmente, Sotomayor Yáñez animó a las mujeres que buscan un embarazo y no lo han logrado a acercarse con un médico especialista en reproducción. “El miedo a la desesperación yo creo que se debe a la falta de información. Cuando ya se llega a un diagnóstico, cuando ya se les explica cómo se les va a solucionar el obstáculo, entonces viene una calma y una búsqueda intencionada en prepararse para el tratamiento de reproducción”, concluyó.
La clínica Ingenes se encuentra en Paseo Monte Miranda Oriente 5, piso 9, Colonia Distrito Piamonte, en el municipio de El Marqués, límite con Querétaro. Sus horarios de atención son desde las 8:00 a las 16:00 horas; en sábados hasta las 15:00 y el domingo permanece cerrado.






