Gran ambiente en la vitrina del Teatro

Los políticos. El gobernador Pancho Domínguez y su antecesor Pepe Calzada, hoy secretario de Agricultura, en efusivo saludo al término de la celebración constitucionalista. FOTO: SERGIO ARTURO VENEGAS ALARCÓN

COLUMNA PLAZA DE ARMAS

Gran ambiente en la vitrina del Teatro

El reencuentro: Sabino

  • Peña saludó a “la presidenta de Querétaro”
  • Pide Domínguez “no romper la concordia”
  • PRD, sin frente, lanzará sus precandidatos
  • Libertad de expresión, tema constitucional

POR: SERGIO ARTURO VENEGAS RAMÍREZ

Los políticos. El gobernador Pancho Domínguez y su antecesor Pepe Calzada, hoy secretario de Agricultura, en efusivo saludo al término de la celebración constitucionalista. FOTO: SERGIO ARTURO VENEGAS ALARCÓN

Juntos.

Fue evidente la cordialidad entre el presidente priista Enrique Peña Nieto, el líder senatorial Enrique Cordero Arroyo y el gobernador Francisco Domínguez Servién, panistas ambos, en la última ceremonia constitucionalista de este sexenio.

Aliados en las reformas y probablemente en lo que viene, compartieron el histórico escenario y la efeméride, en el lugar en el que más de 200 mexicanos discutieron y aprobaron nuestra ley de leyes.

Detrás de Peña, Cordero y Domínguez una veintena de mandatarios estatales y junto a ellos, en el presídium, los jefes de la Corte y los principales secretarios. El resto del gabinete, José Calzada incluido, en la primera fila del lunetario.

Se sentía el buen ambiente.

Cuchicheaban, se daban palmaditas y reían abiertamente los principales, quizá comentando el lapsus de EPN cuando saludó “a la presidenta municipal de Querétaro”, sentada, digo sentado, en la tercera línea del butaquerío.

-Y conste, dijo uno, que Peña Nieto es el hombre más enterado de México.

Mmm.

Día de muchos discursos y también de descuidos en la organización que dejó siete lugares vacíos en la segunda fila, justo en donde estaba el senador Enrique Burgos García, mientras a los también ex gobernadores Antonio Calzada Urquiza e Ignacio Loyola los acomodaron en la séptima, la de la entrada.

Y más atrás el gabinetito, encabezado por Juan Martín Granados, con Manuel Alcocer Gamba, Marco del Prete, Romy Rojas y los demás, incluidos Luis Bernardo Nava y Enrique Vega Carriles, aspirantes a las alcaldías de Querétaro y El Marqués.

En la décima estaban los diputados federales Braulio Guerra, Armando Rivera, Gerardo Cuanalo y Apolinar Casillas, y al final,en las  12 y 13, los alcaldes y magistrados que, como Mauricio Kuri y Cecilia Pérez no paraban de chatear.

Curiosa jerarquización, porque en la tercera fila consiguieron lugar varios colaboradores del secretario de Agricultura, entre ellos su secretario particular Carlos Hale, el oficial mayor Marcelo López –que la última vez que vino fue a declarar en la Fiscalía- y el delegado Gustavo Neto, al que acaban de bajar como aspirante a diputado federal y ahora anda peleando una local por los rumbos de Escobedo.

Y allá, en el palco de honor, el central, Karina Castro de Domínguez, siempre amable, con su hijo Francisco y su papá Paco Castro Ballesteros, junto con la mamá del gobernador, doña María Elena Servién de Domínguez.

En fin, que el Teatro de la República fue, como cada 5 de febrero, una vitrina política nacional en la que priistas, panistas y perredistas unen sus voces para honrar, aunque sea de palabra, a la Constitución.

Con un presidente Peña reclamando se reconozcan los avances y haciendo un emocionado reconocimiento a las Fuerzas Armadas, garantes de estabilidad y lealtad, un senador Cordero alertando sobre la posible pérdida de logros por volver al pasado romántico y un gobernador Domínguez llamando a no dividir, confrontar ni romper la concordia.

Tanto así que al final se le vio saludar, ahora sí, a su antecesor José Calzada Rovirosa, con quien tuvo una corta charla mientras Enrique Peña Nieto se despedía de sus secretarios y hasta se tomaba selfies con las y los admiradores.

Todo en el Teatro de la República, en donde comentaba el decano de los gobernadores Antonio Calzada Urquiza, tuvo el privilegio de traer en sus cincos de febrero a los últimos constituyentes, once de los cuales vinieron a su toma de posesión en 1973.

Igual, con la memoria de aquellos hombres, se cumplió, otra vez, el ritual constitucionalista, el último de Enrique Peña Nieto en su sexenio.

El año próximo vendrá su sucesor.

¿López Obrador, Meade o Anaya?

Lo sabremos en 144 días.

-OÍDO EN EL 1810-

Confirmado.

Mauricio Kuri y Lupita Murguía se registraron el domingo como precandidatos del PAN al Senado de la República. No son los únicos, pero sí los que van a ser, que no es lo mismo pero es igual.

Así de fácil. Así de difícil.

-¡PREEEPAREN!-

Sol Azteca.

Sin frente en Querétaro, el Partido de la Revolución Democrática postulará candidatos a las principales presidencias municipales, con la prioridad de conservar su registro.

Chava Piña, ex alcalde panista, va por Pedro Escobedo.

Mariano Palacios Trejo, Mayín, ex edil perredista, por Arroyo Seco.

Carlos Lázaro Sánchez Tapia, diputado y ex líder, por Corregidora.

Agripino Torres o Ignacio Rodríguez Durán por San Juan del Río.

José Román González, ex regidor con Armando Rivera, por Querétaro.

Doy fe.

-¡AAAPUNTEN!-

Increíble.

A 101 años de haberse promulgado la Carta Magna de Querétaro, aún hay políticos silvestres que no entienden cuáles son los temas reservados a lo federal, como el de la libertad de prensa y de expresión, que son materia de los artículos sexto y séptimo constitucional y quieren legislarlo localmente. Bien haría el diputado Antonio Zapata en leer el 73, en donde puede esclarecer sus facultades.

De nada.

-¡FUEGO!-

Ausentes.

No estuvieron en la ceremonia del Teatro de la República algunos de los aspirantes al Senado: Ernesto Luque y Ana Bertha Silva, del PRI. Y, claro, ninguno de Morena.

¡Porca miseria!

Primera Dama. La presidenta del DIF estatal, Karina Castro, con su papá Paco Castro y nuestro director general, Sergio Arturo Venegas Alarcón, ayer en el Teatro de la República. FOTO: SIETEFOTO
Lapsus: “La presidenta municipal de Querétaro”. Así se refirió Enrique Peña Nieto al alcalde capitalino Marcos Aguilar Vega en su discurso. FOTO: PDA

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