Francisco Javier Meré Alcocer, PH.D.

Francisco Javier Meré Alcocer
Francisco Javier Meré Alcocer

TEMPORAL

Consolidación del Desarrollo de Querétaro

Los queretanos estamos comprometidos con el desarrollo de nuestro estado para el mejoramiento de las condiciones de vida de todos sus habitantes, desde la fundación de su pueblo y posteriormente desde la fundación del estado en 1824, preservando nuestra historia y cultura muy particular. El compromiso inició con la fundación del pueblo de Querétaro en 1531. Como resultado del compromiso de sus habitantes por desarrollar su pueblo se generaron condiciones de bienestar lo que fue reconocido por la corona, concediéndole el virrey, duque de Alburquerque, por su desarrollo alcanzado en 1655, el título de ciudad de Santiago de Querétaro, y concediéndole el Rey Felipe V de España, por su desarrollo alcanzado en 1712, el título de “Muy Noble y muy Leal Ciudad de Querétaro”.

El cronista Larrea menciona en su “Crónica de Michoacán”, escrita hacia 1638, que: “el pueblo de Querétaro se encuentra situado en la falda de una pequeña cuesta, contando con casi cuatrocientos vecinos españoles todos de caudal y porte, divididos en sus calles a lo político y popular…. Sus casas muy cumplidas así de lo material como de lo necesario y así todas en general tiene agua de pie y las más, huertas y viñas con sus huertos y recreos, que sin encarecimiento pueden competir con lo Ibleos y celebrados pensiles de Grecia y Babilonia… Tiene en menos de una legua dos molinos grandiosos y otro en el mismo pueblo. En todo su contorno no hay palmo de tierra que no esté cultivado en todas semillas, huertas muy hermosas, viñas muy considerables de que se coge mucha uva, juntamente con toda la fruta de Castilla, caña dulce, cardo, verdura, lima, limón y naranja todo el año, con que siendo su población tan grande y el concurso mayor por los tratos tan gruesos no necesita de otras partes”.

En el siglo XVII Querétaro tuvo una época de prosperidad material que reconstruyó la ciudad, edificándose grandes conventos y monasterios, lo que produjo en contrapartida que se demolieran edificaciones del siglo XVI, no quedando en la actualidad vestigios de las construcciones primitivas.

A principios del siglo XVIII, la ciudad de Santiago de Querétaro se había convertido en una ciudad de las más hermosas y prósperas de la Nueva España y se había transformado en un centro comercial de gran importancia por su privilegiada situación en el cruce de todos los caminos. Los queretanos contaban con ricas haciendas, con tierras fértiles, con molinos, obrajes y telares, con la Real Fábrica de Tabacos, donde se empleaban varios miles de trabajadores; todo esto contribuía a la riqueza y prosperidad de la ciudad que contaba con una intensa vida social y cultural, de cuyo progreso industrial quedó asombrado el barón de Humboldt. Querétaro contaba con ricos mayorazgos, con caballeros de las órdenes militares y con algunos títulos de Castilla, como el título de Marqués de la Villa del Villar del Águila y el de Conde de Sierra Gorda, cuyos personajes dieron grandes servicios a la ciudad, y contribuyeron con la conquista y pacificación de grandes extensiones de la Nueva España.

Santiago de Querétaro se caracteriza por el compromiso de sus habitantes con su desarrollo económico y social, lo que le ha permitido gran prosperidad en muchos periodos de la historia, y sobresalir de los periodos de crisis generadas por los atropellos sufridos a través de la historia, como el triste periodo sufrido hace 150 años, entre el 6 de marzo y el 15 de mayo de 1867, cuando la ciudad estuvo sitiada 71 días sin que nadie pudiera entrar ni salir, periodo en que sus habitantes sufrieron numerosos atropellos en sus bienes y en sus personas de parte de los ejércitos Imperial y Republicano, que estaban enfrascados en una lucha por el control del país.

El 19 de febrero de 1867 Maximiliano de Habsburgo se instaló por primera vez en Querétaro, una de las últimas plazas imperialistas, quien consideró que sería el «punto de concentración» de las fuerzas imperiales compuestas por poco más de nueve mil soldados, al haberle sido retirado el apoyo del ejército francés a finales de 1866 por el emperador de Francia, Napoleón III, quien dejó a Maximiliano solo con el apoyo de sus partidarios mexicanos y de los pequeños destacamentos austríacos y belgas.
Maximiliano nombró a Querétaro capital del Imperio, habiéndola elegido porque desde sus flancos norte y oeste podían recibir ataques de las fuerzas republicanas sin consecuencias, conforme al plan de campaña con movimientos ofensivos elaborado por Miramón, aprobado por la junta de guerra imperialista el 26 de febrero de 1867, inmovilizando el ejército imperial en Querétaro a sugerencia del Lugarteniente del Imperio, general Leonardo Márquez, sin haber antes impedido que el ejército republicano, que mandaban los generales Escobedo, Gerónimo Treviño y Corona, se concentrara alrededor de la ciudad, logrando el ejército republicano, compuestos por los cuerpos norte y occidente y formado por cuarenta mil hombres con mayor en armamento que los imperialistas, cerrar por completo el cerco de la ciudad sin ser molestados el 6 de marzo de 1867, intentando, sin éxito, tomar la plaza en varias ocasiones.

 

El 12 de marzo de 1867 se registraron los primeros combates, siendo más encarnizados los combates de los días 14 y 17 de marzo. El 22 de marzo, el general Leonardo Márquez, acompañado de Santiago Vidaurri y de mil dragones de la caballería de Julián Quiroga, salió a la Ciudad de México con la misión de regresar con refuerzos para levantar el sitio.

El 10 de abril, después de un combate, Maximiliano celebró con una fiesta el aniversario de su aceptación al trono del II Imperio Mexicano. El 26 de abril, se tuvo la gran Batalla del Cimatario, demostrando Miguel Miramón su arrojo y sus grandes atributos y dotes militares, atacando sorpresivamente con dos mil hombres una posición defendida por alrededor de diez mil republicanos del Cuerpo de Ejército de Occidente, logrando abrir el cerco por varias horas.

El 14 de mayo, con un Ejército imperialista mermado, y padeciendo los habitantes de Querétaro que seguían vivos los horrores del sitio con su ciudad destrozada y sin alimentos, Maximiliano decide romper el sitio para intentar reunirse con el resto de su ejército en la ciudad de México. La salida se programó para esa noche del 14 al 15 de mayo, pero a sugerencia del general Ramón Méndez fue aplazada veinticuatro horas. Esa noche Maximiliano fue traicionado por el coronel Miguel López del Regimiento de la Emperatriz, quien se pasó al bando enemigo y dejó que las fuerzas republicanas se apoderaran de la línea defensiva de la plaza, el convento de la Cruz; cayendo la ciudad, siendo capturados los principales personajes del Imperio. Maximiliano, al saber de la traición en la madrugada del 15 de mayo de 1867, empuñó sus pistolas y acompañado de varios allegados, se dirigió al Cerro de las Campanas, diciendo: «Salir de aquí o morir es el único camino». Todo fue inútil, la ciudad entera estaba en manos republicanas. Maximiliano se rindió y entregó su espada al general republicano Mariano Escobedo, dando como resultado el triunfo de la república y el fusilamiento del emperador y de sus generales Miramón y Mejía, el 19 de junio de 1867.

Los queretanos hemos contado a través de la historia con numerables planes parciales de desarrollo municipal y numerosos planes de desarrollo estatal. El estado y todos sus municipios y ciudades se han planeado de muy diversas formas, dependiendo del sentir y visión de los titulares del gobierno estatal y del gobierno municipal en turno. Cada tres años en los municipios y cada seis años en el estado se han elaborado planes de desarrollo y se han emitido leyes y reglamentos conforme al sentir del titular del ejecutivo en turno, del sentir del titular del poder ejecutivo federal y del sentir de los secretarios del estado mexicano. Las zonas urbanas se han desarrollado con muchos sentires utópicos y con grandes divergencias que han afectado el nivel de vida de quienes habitamos el estado, ocasionado problemas de gran agudeza con grandes consecuencias sociales y con poca factibilidad de solución.

Cuando analizamos en conjunto y detenidamente los planes parciales de desarrollo de los últimos treinta años, apreciamos las grandes divergencias que representan y las pocas coincidencias que contemplan, lo que ha ocasionado que el estado y los municipios se desarrollen y se reconstruyan por caprichos trienales y sexenales. Los queretanos vemos con desagrado que los multicitados planes de desarrollo solo han servido en su mayoría, para generar beneficios económicos a unos cuantos ciudadanos relacionados con los servidores públicos en turno.

La inmensa mayoría hemos sido testigos del deterioro del nivel de vida de la población, del crecimiento acelerado de nuestras zonas urbanas, del incremento desmesurado de la delincuencia, del incremento de la población en pobreza, del deterioro económico de las clases populares y menos privilegiadas, de la saturación de espacios públicos, del incremento de tiempo de traslado entre dos puntos cualesquiera dentro de las zonas urbanas, del despilfarro de recursos públicos en obras de capricho de los servidores públicos en turno, de los cada vez más escasos servicios públicos, del incremento de tiempo en movilidad urbana.

La publicidad generada en los últimos treinta años señalando las bondades de Querétaro ha contribuido al incremento desmesurado de la población. Las zonas urbanas del valle de Querétaro crecen con tazas superiores a la media nacional, señalándose que diariamente llegan a vivir Querétaro cien nuevos habitantes. Esto significa que los 860 nuevos empleos que concretó el titular del poder ejecutivo en su actual viaje a Francia serán cubiertos con los que arriben al estado durante el tiempo de viaje del titular del ejecutivo estatal.

Si queremos conservar el actual nivel de vida de los queretanos, con todos los problemas que se tienen actualmente y que deben atenderse con celeridad, debemos elaborar planes de consolidación del desarrollo del estado y planes de consolidación de desarrollo de los municipios y debemos dejar de publicitar el estado como la tierra de jauja. No es posible que sigamos con la política de otorgar beneficios y facilidades a quienes quieran establecerse en el estado, nacionales o extranjeros, como lo es el no pago de impuestos, si queremos conservar el actual nivel de vida de quienes habitamos el valle de Querétaro, a pesar de los grandes problemas causados por su incremento poblacional. No se pueden seguir otorgando cambios de uso del suelo. La administración pública solamente debe autorizar nuevas construcciones en los espacios de suelos autorizados con anterioridad. Seamos congruentes con nosotros mismos y evitemos el quebranto de la zona conurbada de Santiago de Querétaro.

Los planes de consolidación del desarrollo permitirán a hombres y mujeres de bien que trabajan en la modernidad del estado asegurar un futuro promisorio, sustentabilidad y recuperación de la calidad de vida de los habitantes, al aportar soluciones eficaces y a corto término que permiten resolver los problemas de inseguridad y los problemas de movilidad urbana de la zona metropolitana.

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