Francisco Javier Meré Alcocer, Ph. D.

Francisco Javier Meré Alcocer
Francisco Javier Meré Alcocer

 José Marciano Tinajero y EstradA

Obispos de la Diócesis en la Historia (V)

El Sexto Obispo de la Diócesis fue el Excmo. Sr. D. José Marciano Tinajero y Estrada (del 2 de julio de 1933 al 27 de octubre de 1957), nació en el rancho de La Nopalera, entonces Partido de Apaseo, hoy municipio de Apaseo el Alto, Guanajuato, el día 2 de noviembre de 1871, siendo sus padres don J. Tiburcio Tinajero y doña María Teresa Estrada de Tinajero. Fue bautizado al día siguiente en la iglesia de la vicaría de San Andrés de El Paso; recibió el nombre de José Marciano, siendo sus padrinos don Eduardo Mandujano y doña María de la Soledad Cervantes de Mandujano. A la caída del Segundo Imperio se desató el bandidaje en todo el país, lo que obligó a los padres de D. Marciano dejar Apaseo y partir a Querétaro en la madrugada de un día de enero de 1876. No habían recorrido mucho camino cuando vieron con tristeza su casa presa de las llamas. “Esa triste madrugada -decía Mons. Tinajero- fue el primer recuerdo de mi vida”.

Cursó sus estudios primarios en diversas instituciones educativas queretanas y gracias al señor Arcediano Don Florencio Rosas, estudió en el Liceo Católico. Poco después de cumplir once años don Florencio Rosas le preguntó: “¿Quieres ser sacerdote?” ”Siempre lo he deseado” contestó. El clarividente Rector del Seminario lo admitió como alumno interno el 17 de octubre de 1882, mencionando en el informe con que acompañó la solicitud del alumno del primer año de Teología para ingresar en el clericato: “Desde niño ha observado una conducta digna de un seminarista y manifestado indicios de una vocación legítima,…, ha observado siempre una conducta intachable en todo, cumpliendo sus deberes de una manera ejemplar”. El 4 de noviembre de 1888, a los diecisiete años de edad, obedeciendo el Llamamiento Divino, recibió la Tonsura de manos del Ilmo. y Revmo. Sr. Dr. D. Rafael Sabás Camacho. En los dos últimos años en el Seminario, conociendo los superiores su seriedad, su preparación y su celo por el bien de los artesanos, lo pusieron al frente de la Escuela de Artes y Oficios. Siendo estudiante se dedicó a la piedad, para la que tenía una inclinación al parecer innata; al estudio, al que sentía una grande afición; al orden y disciplinar, que tan bien cuadraba con su prematura seriedad. Era tal su hambre de saber, que ni en las horas de descanso ni en vacaciones, dejaba los libros. Leía a Julio Verne; la Historia de la Iglesia, la Historia Patria entre otras. Al terminar sus estudios sostuvo en oposición pública, la máxima distinción del colegio. Mons. Tinajero comentaba que los años que pasó en el seminario fueron muy felices.

El Sr. Dr. D. Rafael S. Camacho, le confirió el Subdiaconado, el Diaconado el 21 de diciembre de 1894, y el Sacerdocio, el 27 de diciembre de 1896, cantando solemnemente por primera vez la Misa en la iglesia del Santo Nombre de Jesús (Teresitas), siendo ministros los señores presbíteros D. Alberto Luque y D. Ezequiel Contreras, y padrinos los Sres. Pbros. Lic. D. Manuel Reynoso, Cura de la Parroquia de Santiago y D. Pablo Feregrino, Secretario del Gobierno Eclesiástico. Celebró su Primera Misa privadamente en el altar mayor de la iglesia de la Congregación con el mayor recogimiento interior y bajo la protección de Santa María de Guadalupe, en la fiesta de la Epifanía del Señor de 1897. Consagrado sacerdote el Excmo. Sr. D. Marciano Tinajero y Estrada fue profesor del seminario conciliar de Querétaro durante trece años (enseñó el tercer curso de Filosofía que demandaba conocimiento en Filosofía, Matemáticas, Física y Meteorología, porque se repasaban en esta cátedra las materias de los dos primeros cursos del bachillerato y se enseñaban además la Psicología y la Ética), fue profesor de Física y Director del Observatorio Meteorológico del Liceo Católico, desempeñando ambos cargos sin remuneración, Director la Escuela de Artes y Oficios, donde penetrado del espíritu de caridad de sus santos fundadores, los MM. II. Señores Canónigos D. Florencio Rosas y D. Francisco Figueroa, desplegó todo su celo por el adelantamiento espiritual y material de los alumnos hasta mediados de 1908, cuando la Autoridad Eclesiástica ordenó la clausura de la Escuela que había desarrollado. Fue Vicario Cooperador de la Parroquia de San Sebastián y su Párroco, sustituyendo a D. Felipe Sevilla. Prestó ayuda a los enfermos del Hospital del Sagrado Corazón. Fue Párroco de la parroquia de Santa Ana, Se entregó con celo pastoral a trabajar por los feligreses, especialmente durante la peste que en 1918 diezmó la población. El Excmo. Sr. Banegas lo nombró Canciller de la Curia Diocesana de Querétaro, fue Canónigo del Cabildo Catedralicio de Querétaro. El 8 de enero de 1932 fue nombrado Vicario General de la Diócesis de Querétaro. El 14 de noviembre de 1932 fue nombrado Vicario Capitular de la Diócesis. Fue Preconizado Obispo de Querétaro el 2 de junio de 1933, tomó la imagen de Santa María de Guadalupe como blasón de su escudo episcopal y escogió para la solemne ceremonia litúrgica de su consagración la Insigne y Nacional Basílica del Tepeyac, el 24 de agosto de 1933.

El 29 de julio de 1933, el general Plutarco Elías Calles, “Jefe Máximo” de la Revolución, pronunció un incendiario discurso contra “los gritos destemplados de los reaccionarios”, desde el balcón central del Palacio de Gobierno, ubicado en la Casa Mota (lugar donde nació y vivió sus primeros años de vida el autor), reconociendo al gobernador Saturnino Osornio como “factor valioso” y “salvaguarda de los intereses de la Revolución”. El 19 de octubre de 1933 se promulgó en el estado de Querétaro la Ley de Cultos que preveía entre sus disposiciones que: “un solo sacerdote está facultado para ejercer en todo el Estado”. A partir del cierre de los templos en 1933, los católicos queretanos se trasladaron a las ciudades vecinas de Celaya, Irapuato y Valle de Santiago para acudir a los servicios religiosos. El 1 de octubre de 1935, tomó posesión como gobernador del estado de Querétaro el coronel Ramón Rodríguez Familiar.

La incasable labor del Obispo Tinajero y Estrada produjo numerosos Edictos, Cartas y Exhortaciones, intervino ante el gobernador, Gral. Ramón Rodríguez Familiar, para permitir la apertura de las Iglesias, lo que se dio el 2 de octubre de 1935. Al asumir Cárdenas la presidencia del país el 1 de diciembre de 1934, se propuso convertirlo en un país socialista, en el primer mes de su gobierno decretó restringir las actividades clericales y en sus tres primeros años de gobierno, cerró Templos y colegios católicos y desterró varios obispos a los Estados Unidos, interviniendo el Departamento de Estado norteamericano en el conflicto religioso. José Vasconcelos escribió: “Convencidos en Roma de que el gobierno de México sólo toma en cuenta el criterio de la Casa Blanca, era lógico que los asuntos de la Iglesia mexicana se tratasen en Washington y no en la antigua Tenochtitlán”. En febrero de 1936, aparecieron los primeros signos de cambio entre la relación Iglesia- Estado a nivel nacional. Cárdenas se hizo “tolerante” y permitió que regresaran al país los obispos desterrados. El 1 de diciembre de 1940, tomó posesión como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos el Lic. Manuel Ávila Camacho, quien reconoció en público sus sentimientos religiosos, dejando de ser el asunto religioso un problema nacional. Se reformó el artículo Tercero Constitucional, aboliendo la cláusula “socialista” y “desfanatizante” y la educación pasó a ser “democrática y nacional”.

El Excmo. Sr. Tinajero y Estrada promovió la educación estableciendo una escuela en la mayoría de las Parroquias de la Diócesis, que confió a religiosas, y bendijo la Primera piedra del Instituto Plancarte. Siendo Director de la Escuela de Artes y Oficios, uno de sus ideales era la obra de Don Bosco, por lo que al ser Obispo y contando con los medios necesarios, consiguió la visita a la Diócesis de los RR. Padres Salesianos, quienes fundaron el Instituto que lleva su nombre (donde el autor estudió Primaria y Secundaria). Proporcionó a los niños y jóvenes colegios dirigidos por excelentes profesores como los colegios de los RR. Hermanos Maristas, las MM Guadalupanas, Adoratrices, Misioneras Marianas, Esclavas de la Divina Infantita, Terciarias Carmelitas y Franciscanos; y otras competentes que ayudó en cuanto fue posible como el Centro Educativo, el Colegio Juan Antonio Urrutia y Arana, la Escuela Secundaria Fernando de Tapia, el Centro Unión de San Juan del Río, inauguró en el anexo del Templo del barrio de San Francisquito (corazón conchero) una Escuela para niños huérfanos, creo el Oficio diocesano de Educación Católica, respaldo a las organizaciones sindicales de había impulsado el Padre Gonzalo Vega Rubio creando la “Casa del Obrero”, preparó y realizó el Primer Sínodo Diocesano del 24 al 26 de noviembre de 1943, y la redacción definitiva de sus estatutos. Dirigió retiros y ejercicios espirituales, cuidando de estar siempre informado de sus necesidades de todo orden.

El Obispo Tinajero y Estrada realizó como Delegado del Sumo Pontífice Pio XII la Coronación Pontificia de la Venerable Imagen de Nuestra Señora del Pueblito el 17 de octubre de 1946. Dos años más tarde al celebrar el segundo aniversario de aquel hecho inolvidable, la proclamó Patrona Principal de Querétaro, uniendo a todos los habitantes del estado a ella en un solo voto. Tuvo un gran amor por el Seminario que lo consideraba muy suyo por haberse formado en él, y porque para un Obispo, es como la niña de sus ojos; intentó proveerlo de nuevo edificio, recuperando el exconvento de las Carmelitas Descalzas que reparó y acondicionó para que volviera a servir a la formación de los futuros sacerdotes; construyó en uno de los patios del colegio un monumento a la memoria del Rector que lo formó, el M.I. Sr. Arcediano D. Florencio Rosas. El 10 de enero de 1957 coronó la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe que se venera en el Seminario desde su fundación. Convocó las peregrinaciones de los años de 1933 a 1946 y de 1948 a 1957. No convocó la peregrinación de 1947 por el peligro que presentaba la supuesta existencia de la fiebre aftosa en el país, partiendo muchos peregrinos al Tepeyac a cumplir el mandato del obispo Sabás Camacho, llegando al Tepeyac peregrinos de a pie que salieron del Santuario de la Congregación y peregrinos que arribaron por tren a la ciudad de México, habiendo peregrinado el padre Watts, sacerdote jesuita con sede en Los Ángeles, Cal., predicando D. Ezequiel de la Isla, Rector del Seminario Conciliar, contabilizándose ese año oficialmente.

El 27 de octubre de 1957, el día de la festividad de Nuestro Señor Jesucristo Rey, después de recibir fervorosamente los últimos sacramentos, sin que precediera una penosa agonía, asistido por su Vicario General, el Ilmo. Mons. D. Salvador Septién, entregaba tranquilamente su espíritu en manos del Padre. Su cuerpo fue sepultado junto a los despojos mortales de su inmediato antecesor, el Excmo. Sr. Banegas. La elegante lápida colocada en el muro resumía su vida episcopal en estas palabras: “Aquí yace el Excmo. y Rvmo. Sr. Dr. D. Marciano Tinajero Estrada, sexto Obispo de Querétaro, Asistente al Solio Pontificio, que se declaró Siervo de la B.V.M. de Guadalupe, impuso áurea corona, en nombre del Sumo Pontífice Pío XII, a la Imagen de la B.V.M. del Pueblito y cuidó de que fuera elegida Patrona Principal de esta ciudad. Fue celosísimo de la ciencia y santidad del clero y de la institución de las comunidades religiosas y de los niños, jóvenes y obreros. Convocó al primer Sínodo Diocesano. Custodió las tradiciones de la Música Sagrada. Fue humilde, austero, piadosísimo.” (continuará). Comentarios: [email protected]

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