Francisco Javier Meré Alcocer, Ph. D.

Francisco Javier Meré Alcocer
Francisco Javier Meré Alcocer

Temporal

Obispos de la Diócesis de Querétaro en la Historia (IV)

El Quinto Obispo fue el Excmo. Sr. Dr. e historiador Don Francisco Banegas y Galván (del 28 de febrero de 1919 al 14 de noviembre de 1932) tomando posesión de la Diócesis el 15 de agosto de 1919. En su Primera Carta Pastoral Mons. Banegas y Galván planteó que la Diócesis de Querétaro sería consagrada al Espíritu Santo con sus siete dones. Por esta razón puso especial énfasis en fortalecer el Seminario. Durante su periodo el país tuvo grandes disturbios sociales a pesar de la promulgación de la Constitución de 1917, la lucha entre facciones políticas estaba lejos de concluir. En el reacomodo de las fuerzas fueron asesinados los principales jefes revolucionarios: Zapata en 1919, Carranza el 21 de mayo de 1920, Villa en 1923 y el Presidente electo Álvaro Obregón el 18 de julio de 1928.

Mons. Banegas nombró Vicario General al presbítero y Dr. Don Salvador Septién Uribe (1886-1978). Ilustrísimo Señor Arcediano, Canónigo de gracia, doctor en teología dogmática, prelado doméstico de S. S. Juan XXIII, maestro de oratoria sagrada, nacido en San Juan del Río Querétaro quien a pocos años de su muerte se le ha seguido proceso de canonización. En 1920 Mons. Banegas ordenó sacerdote al Cango. Gonzalo Vega Rubio quien hasta su muerte en 1957, fue el “máximo organizador obrero que haya tenido Querétaro”.

Mons. Banegas pidió a la Santa Sede la donación del Antiguo Oratorio de San Felipe Neri para la creación de la Catedral y el Seminario. En 1921 el templo de San Felipe Neri fue ascendido a Catedral por el Papa Benedicto XV, siendo consagrada el 30 de julio de 1931. Recordemos que la primera Catedral fue el Templo de San Ignacio, hoy Parroquia de Santiago, primera de la Diócesis, del 7 de febrero de 1864 al 25 de julio de 1865, la segunda Catedral fue el Templo de San Francisco del 25 de julio de 1865 al 11 de enero de 1911, la tercera Catedral fue la Iglesia de la Congregación de Clérigos Seculares de Santa María de Guadalupe del 11 de enero de 1911 al 15 de agosto de 1920 y desde ésta fecha el Oratorio de San Felipe Neri es la Catedral de Querétaro.

El Antiguo Oratorio de San Felipe Neri, ubicado en el centro de la ciudad de Santiago de Querétaro, fue construido entre los años de 1786 y 1804 por la orden felipense, una de las últimas obras levantadas durante la colonial, muestra la transición entre el estilo Barroco al Neoclásico; su fachada es la más acabada de Querétaro, contempla material de cantera y tezontle y cuenta con dos cuerpos que muestran esculturas y relieves con diferentes significados. El templo oratorio fue bendecido por el padre Miguel Hidalgo el 19 de septiembre de 1805, a petición del P. Martín de San Cayetano.

El 25 de diciembre de 1922, Mons. Francisco Banegas concedió a la Reverenda madre Eugenia de la Santísima Trinidad González Lafón el decreto de apertura “ad Experimentum” de la Congregación de Catequistas de María Santísima, Orden de San Benito, autorizando la Congregación de manera oficial El vaticano en 1943. El 8 de marzo de 2016, el IX Obispo de Querétaro, Mons. D. Faustino Armendáriz Jiménez, abrió el proceso de Apertura de la Causa de Beatificación y Canonización de la madre Eugenia, en imponente concelebración Eucarística celebrada en la Catedral de Querétaro, concelebrando el obispo de Tacámbaro, Mons. Gerardo Díaz, los obispos eméritos Mons. Florencio Olvera Ochoa, Mons. Miguel Patiño Velázquez y Mons. José Luis Castro y 20 sacerdotes de la Diócesis de Querétaro, participando la madre María Luisa Ordaz, Superiora General de las Hermanas Catequistas de María Santísima, y la madre Ignacia Olvera, Superiora General de las misiones Marianas, presentándose el “Nihil Obstat”, documento enviado por la Congregación de la Causa de los Santos de la Santa Sede que indica que no hay obstáculos para continuar con el proceso, firmando por el cardenal Angelo Amatoy, el Arzobispo Marcelo Bartolicci, en respuesta al documento enviado por Mons Faustino el 2 de febrero de 2015 donde preguntó a la Congregación su parecer sobre la causa propuesta, documento que se basa en la “Normis servandis in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis Sanctorum”, publicado el 7 de febrero de 1983 por la Congregación de la Causa de los Santos. El Obispo Mons. Faustino Armendáriz dio a conocer los nombres de los integrantes del Tribunal Diocesano que estudiará la Causa para sacar a la luz la gran riqueza espiritual de Sor Eugenia, integrada por el Pbro. Israel Arvizu Espino como Delegado Episcopal, Mons. Jonathán Basaldúa Vázquez como Promotor de justicia y el Pbro. Emmanuel Ayala Bocanegra como Notario Actuario, siendo la postuladora de la Causa la Hermana Raquel del Sagrado Corazón de Jesús Piña Hernández.

En 1924 el Sr. Obispo Banegas y Galván se hizo cargo de la dirección del Seminario, su crecimiento fue constante, se le puede reconocer como el segundo fundador del Seminario.

Mons. Banegas convocó las peregrinaciones de los años de 1919 a 1926 y de 1929 a 1932. En los años 1927 y 1928 Mons. Bandejas no convocó ni prohibió las peregrinaciones al Tepeyac, por el peligro que representaba para los peregrinos la guerra cristera, años en que partieron una comisión de peregrinos al Tepeyac con la protección de la Virgen Santa María de Guadalupe llegando los peregrinos sin contratiempos, peregrinaciones aún no contabilizadas que deberían ser reconocidas por la Diócesis.

El Presidente Plutarco Elías Calles (1 de diciembre de 1924 al 30 de noviembre de 1928) al querer aplicar con todo rigor el Artículo 130 Constitucional que regula la relación Iglesia-Estado, haciendo la separación y estipulando que los miembros religiosos no pueden poseer bien alguno o participar en la política interna, provocó grandes protestas de obispos y la rebelión del pueblo y de campesinos católicos contra el gobierno de Calles, surgiendo el movimiento llamado Guerra Cristera o Cristiada (1926 – 1929). El Sr. Obispo Don Francisco Banegas y Galván se opuso por todos los medios a las armas. Al agudizarse las diferencias con el gobierno anunció el cese de cultos, dio recomendaciones a los fieles para no ir a la guerra, a quienes los conmino para dedicarse más a la oración y a consagrarse a la enmienda de vida y la expiación.

El 31 de julio de 1926 se suspendió en el país todo el culto público por la lucha cristera y por la persecución religiosa en todo México cerrándose todos los templos de la Diócesis, volviéndose a reabrir en 1929.

El 23 de noviembre de 1927 el sacerdote jesuita de 27 años ordenado en 1925 Alberto Miguel Agustín Pro, fue martirizado al ser acusado de atentar contra el gobierno y fue fusilado; años después fue elevado a los altares.

Del 1 al 4 de marzo de 1929 Calles reunió en el Teatro de la República a las más importantes fuerzas políticas del país, reuniendo a los líderes de más de cien partidos regionales creando el Partido Nacional Revolucionario, PNR, antecedente del Partido Revolucionario Mexicano, PRM, y del Partido Revolucionario Institucional, PRI.

El gobernador Ramón Ayala (1930-1931) creó cuatro municipios llegando el estado de Querétaro a trece municipios. El 1 de octubre de 1931, tomó posesión como gobernador del estado de Querétaro, Saturnino Osornio, quien promulgó la Ley Local de Cultos, lo que obligó a la clausura de los templos y del seminario. Saturnino cerró el Colegio Civil, implantando la educación socialista obligatoria en las escuelas públicas. La población estatal estimada en doscientos mil habitantes se redujo a la mitad en respuestas de las arbitrariedades del cautrienio conocido como la “osorniada”. Cuando Osornio conoció que en los anexos del templo de San Felipe Neri era la sede del Seminario Conciliar, ordenó su clausura; a la una y media del día 18 de enero de 1932, invadió el edificio un grupo de pistoleros, expulsando a todos los que ahí se encontraban quedando el edificio en poder de la Federación. A partir de la fecha el Seminario inició un largo caminar tratando de huir de la “Osorniada”, cambiando de domicilio cerca de diez veces, siendo su Rector el Padre Ezequiel de la Isla Castro.

El Excmo. Sr. Dr. Don Francisco Banegas y Galván entregó su alma al creador el 14 de noviembre de 1932 (continuará).

 

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