Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

La fatuidad del quehacer

A nivel nacional y en los estados nuestro país ha padecido y sufrido a una plaga de ladrones, vividores y saqueadores profesionales llamados políticos.  Según datos del CIDE y el IMCO, de 2000 a 2018, 61 gobernadores fueron acusados de corrupción (70% de los cuales son de extracción priista.). Sólo 26 fueron investigados y apenas 12 castigados. No es cuestión de partidos políticos: todos los colores y espectros ideológicos cuentan con miembros en sus filas bajo procesos de investigación, a nivel federal o local. E incluso se hayan bajo sospecha ex presidentes desde Carlos Salinas hasta Peña Nieto, sin faltar ninguno. Y estos son de la esfera pública más visible, qué pasará en los mandos medios y bajos de la administración pública.

Por ello el hartazgo mostrado el 1° de julio, que reclamó que es ya la hora de que los políticos se aparten, o cuando menos hagan bien su trabajo.  Tal vez el problema es que tenemos una generación de políticos en estado puro, entre los cuales no hay hombres (y mujeres) de Estado que se eleven un poco por encima de las pequeñas miserias partidistas, que dejen de enredarse en lo cotidiano para pensar en el mediano y largo plazo. Si hubiésemos tenido estadistas en lugar de políticos, no nos veríamos como nos vemos, atrapados en esta situación de bloqueo que se ha provocado en el sector público.

Y Querétaro no es la excepción, ya que su clase política es del montón, políticos profesionales más preocupados en los grandes negocios y cuidar su sillón, que en preservar el bienestar de quienes han depositado en ellos su confianza.  El andar del gobierno estatal, los municipales y el de la Cámara, se hace tras de una cortina de humo que es la prensa afín y la propaganda mediática, que ocultan a la mayoría de la población los grandes problemas en el estado.  Pero aun así ha permeado a la gente de a pie la indiferencia, indolencia, insensibilidad y omisión gubernamental en materia de seguridad, al presentar el estado una incidencia delictiva creciente del 176.2% en los últimos tres años, según los reportes del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Como ha señalado insistentemente Plaza de Armas, apenas el 34.9% de los habitantes de la Ciudad de Querétaro considera muy o algo efectivo a su gobierno, según los resultados del vigésimo segundo levantamiento de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía,  en la que también se señala que el 50.8% considera inseguro vivir en la ciudad.  El gobierno estatal y los municipales hacen oídos sordos ante la ola creciente de robos, asesinatos y desaparecidos. Pero la inseguridad no nada más es un tema de policías y ladrones. Se trata también de economía y de inclusión y justicia social.

Pero al parecer a los políticos queretanos solo les motivan las grandes negocios e inversiones, el acompañar a pasear a Lele por el mundo, recibir Cumbres de negocios, el que no les chiflen ni abucheen.

En fin, en Querétaro estamos atrapados en el laberinto de la fatuidad.

Comentarios en Facebook Fernando Corzantes y en [email protected]

Comentarios

Comentarios