Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

Querétaro 4.0

Una de las metas del gobierno del estado de Querétaro, integrada al Plan estatal de desarrollo, es el proyecto denominado “Querétaro 4.0”, que hace referencia a la cuarta revolución industrial (4RI), y a la que se apuesta prácticamente todo.   Bajo el argumento de que la solidez y el crecimiento de la economía estatal han sido propiciados por la consolidación de los clústeres de las industrias automotriz, aeronáutica y aeroespacial, tecnologías de la información, biotecnología, médica y de la salud, es que se sigue al pie de la línea los consejos y acuerdos del Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), de enero de 2016.  A partir de ese momento las cabezas pensantes en Querétaro señalan que se ha diseñado con ese propósito la triple hélice, que vincula a todos los centros educativos públicos y privados, a los centros de investigación, a la industria, y al gobierno como facilitador (sic).   El protagonismo de esta revolución en la que nos adentramos con gran rapidez lo tendrán la nanotecnología, la biotecnología, los robots, la inteligencia artificial, los sistemas de almacenamiento de energía, las energías llamadas limpias, el Big Data, los drones, la realidad virtual y aumentada y la impresión en 3D.  Entre sus virtudes se señala la integración de una cadena de proveedores que contribuyen a la vinculación con los centros de educación superior y de investigación, así como con las grandes empresas o trasnacionales ya establecidas en nuestra entidad, y finalmente de un gobierno proactivo y atento a sus demandas.   Así, bajo una percepción crítica, la 4RI estaría al servicio, una vez más, de una minoría oligárquica formada por las élites industriales, tecnológicas, financieras, mediáticas y políticas que la impulsan.  Parece acertado sugerir que el relato de la 4RI responde a la necesidad que tiene esta oligarquía local y mundial de atrincherarse frente al declive de su viejo poder y modelo industrial, y ante la amenaza de una sociedad cada vez más desigual y polarizada.  La 4RI pone en marcha una estrategia que fortalece, en tiempos de incertidumbre, su relato hegemónico del crecimiento económico ilimitado. 

De esta manera, mantendría sus beneficios mediante el uso más eficiente de los recursos materiales y energéticos y una mejora de la productividad; facilitaría el manejo de los centros de producción industrial, al eliminar el poder de una clase trabajadora ahora sustituida por robots y por fin, fortalecería el control sobre la población mediante la incorporación y el uso generalizado de las nuevas tecnologías.   Es claro que México ha apostado durante años a las industrias pesadas, parte de la tercera revolución, como eje de su estrategia económica, pero basta darse una vuelta por las ciudades industriales del país para comprobar que el empleo en estas industrias no necesariamente genera prosperidad.  En un momento en el que la maquila mexicana se ha visto continuamente amenazada, sorprende que nadie sugiriera apostar por las industrias culturales o creativas, como una posible estrategia de desarrollo.  Sorprende porque, a la luz de los números, las industrias creativas parecieran ser un motor económico bastante atractivo.  Haciendo un breve comparativo con la industria automotriz, por ejemplo, esta generó 839 mil 571 empleos en 2017, mientras que la cultura empleó a 1 millón 384 mil 161 personas. A esto habría que agregar que tan sólo hay una diferencia de 0.5% del PIB entre ambas, con la automotriz contribuyendo un 3.7% el mismo año.  Y esto lo señala el informe “Transmedia” del Centro de Cultura Digital, el British Council y el Banco Interamericano de Desarrollo, en colaboración con la fundación Nesta de Reino Unido y la Universidad Autónoma Metropolitana.  El informe muestra información relevante de las industrias culturales del país y su impacto económico, social y cultural.  Y en particular señalan a Querétaro con un potencial en industrias creativas por encima de la media nacional.  Y esto no forma parte del Querétaro 4.0.   Y sobre la llamada 4RI cabe hacerle unas preguntas a las cabezas pensantes de Querétaro ¿Quién gestiona los riesgos y amenazas de su proyecto? ¿Se seguirá reforzando el uso de la tecnología para el control social sin abordar la precarización de nuestra sociedad? ¿Puede éste gobierno (que se dice democrático) y su hélice, adentrarse en una revolución de tal calibre sin discutir siquiera si es esa la dirección que deseamos tomar? ¿Cuándo nos consultaron sobre este proyecto?

Para un estado y país como el nuestro, con índices de pobreza alarmantes, invertir en la cultura debería ser una prioridad.  No caigamos en la fantasía indeseable del progreso ilimitado.

Comentarios en Facebook Fernando Corzantes y en  HYPERLINK “mailto:[email protected][email protected]

Comentarios

Comentarios