Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

El presupuesto a las universidades públicas

La situación es alarmante y no es para menos. Los rectores de 16 de las 32 universidades públicas estatales del país pidieron al Gobierno Federal y al Congreso de la Unión realizar los ajustes necesarios al proyecto de Presupuesto de Egresos 2019, evitando un descalabro mayor por la disminución de sus recursos ya de por si raquíticos para el próximo año.  Los y las rectoras hicieron un “llamado para que se realicen los cambios necesarios y evitar cualquier afectación en los procesos educativos”, expusieron en un desplegado firmado por los rectores de las universidades autónomas de Aguascalientes, Ciudad Juárez, San Luis Potosí, Tlaxcala, Baja California Sur, Chihuahua, Campeche, Nayarit, Querétaro, Sinaloa, Tamaulipas, Guadalajara, Guanajuato, Colima, la Universidad Veracruzana y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. La preocupación es por la reducción de 3.4 % en su presupuesto, en particular para el nivel superior.  Hay que visualizar que en México la universidad pública incluye a dos terceras partes de la matrícula de educación superior.

En agosto pasado, al reunirse con los rectores y directores integrantes de las Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies), el entonces presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, se había comprometido a que las casas de estudio de este nivel educativo recibirían para 2019, al menos, el mismo presupuesto que en 2018, más la indexación.   Se ha señalado insistentemente, que asignar mayor presupuesto a las universidades públicas no es un gasto, es de las mejores inversiones de recursos de la nación, pero ni el gobierno federal, ni los legisladores encargados de aprobar el presupuesto lo ven así.  Es por lo menos indignante que las instituciones educativas de nivel superior, cada año tengan que lidiar con el paupérrimo presupuesto que se les asigna, puesto que son una maquinaria enorme de trabajo académico y formación profesional. Las casas de estudios universitarias aportan el 80% de la investigación científica del país.  Habría que recordar que estas instituciones tienen que afrontar además el pago de nóminas de administrativos, docentes y trabajadores sindicalizados, gastos para sostener las instituciones, etc., de ahí, que no deberían sufrir los embates de decisiones equivocas, que parece quieren hundir al país en el retraso.  Un financiamiento adecuado a las universidades públicas posibilita el desarrollo de proyectos académicos, la docencia, investigación, extensión y difusión. 

Según datos oficiales, el subsidio ordinario de las universidades públicas estatales creció hasta el año 2015, pero cayó 1.4 % en 2016, para 2017 y 2018 decreció en 3 %, y para 2019 será un decremento del 3.4%.  Al mismo tiempo que no se consideró la expansión de la educación media superior y superior, ni incrementos a las jubilaciones y pensiones.  Y durante el periodo 2000 a 2017 se observó un crecimiento de la matrícula pública de educación de 116%, el crecimiento del presupuesto federal para este nivel fue de 71%.

La ANUIES señala que la reducción a educación superior asciende a mil 713.8 millones de pesos menos respecto del año pasado, monto que representa una caída del 6.2%.  Mientras que el Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó la distribución del financiamiento público a los partidos políticos nacionales para el ejercicio 2019, por 5 mil millones de pesos.

Y las presión financiera a universidades públicas, sigue creciendo, albergando problemas históricos sobre acumulación de adeudos, principalmente con las instancias de seguridad social y así como con la SHCP por concepto de pago de impuestos, el Infonavit, Seguro Social, etc.

La esperanza de la cuarta transformación parece desquebrajarse muy pronto, sobre todo en los universitarios, quienes en un 65% aseguraron haber votado por López Obrador; Anaya obtuvo sólo el 20% a pesar de que era su “fuerte”, como él mismo decía; Meade obtuvo sólo el 7%.   Fue entre los universitarios donde López Obrador encontró a la mayoría de sus simpatizantes.  Y la mayoría de los que prefirieron al candidato puntero, fueron profesionistas con un 63%, mientras que los profesionistas que votaron por José Antonio Meade, fue de solamente el 11%.

Continúa la falta de visión a largo plazo, pues las universidades públicas son el reflejo de la evolución y no debería ser la falta de presupuesto el mayor obstáculo para que cumplan a cabalidad su función, y más cuando viene de quien debería salvaguardarlas, como es el Estado.

Apostilla: Felices tres mil “Plaza de Armas”, enhorabuena.

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