Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

De migrantes y desplazados

La organización “Médicos sin Fronteras” creó un mapa con las posibles rutas que podría tomar la Caravana Migrante desde el sur del país hacia Estados Unidos.  Y de las cinco rutas posibles, cuatro pasan por Querétaro.   El asunto es de suma importancia, no sólo por la inminencia del paso de ésta caravana, sino porque Querétaro ha sido y es paso obligado de miles de migrantes que van al país del norte.  Desde hace décadas el avance migratorio ha puesto el ojo en nuestra entidad, la cual no debe sumarse a la ola xenofóbica, ya que nuestro estado no sólo ha sido lugar de paso, sino de amable hospedaje a quienes buscan un mejor destino.  Basta ver la explosión inmigratoria de las últimas dos décadas, que incluso amenaza con colapsar la ciudad.   Aun así, creemos muchos que es un asunto importante el no sólo permitir el paso de los migrantes, sino el ofrecerles apoyo y ayuda humanitaria. Porque este problema social es similar al que viven miles de mexicanos cuando quieren ingresar a Estados Unidos. Y han salido del país por las condiciones existentes, no se puede dar la espalda a migrantes que están buscando una vida lejos de la violencia y la pobreza.   México no debe convertirse en la policía migratoria de Donald Trump, y debe tratar con respeto y generosidad a los inmigrantes centroamericanos en territorio mexicano, ya que internamente también tenemos miles de refugiados que huyen de la violencia y pobreza extrema en sus estados.   Veamos.

Desde el 2009 hasta el 2017 se reportaron 329,917 desplazados en México producto de la violencia criminal en la nación, según la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.   Durante 2017 ocurrieron 25 eventos de desplazamiento interno forzado en México que afecto a 20,390 personas.

Sólo un ejemplo podría visualizar la situación de mexicanos desplazados, migrantes en su propio territorio. Hace un año, el 18 de octubre, Samuel Luna Girón, junto con dos personas, trabajaba en parcelas cercanas a la comunidad de C’analumtic (Chiapas), hasta donde llegaron hombres armados para asesinarlo, mientras que sus compañeros lograron huir y alertar a los pobladores. Los habitantes huyeron hacia las montañas sólo con la ropa que llevaban puesta, mientras sus humildes viviendas eran saqueadas y quemadas por el grupo armado. Desde esa fecha, 5 mil 23 personas de diversas comunidades sobreviven en condiciones precarias, bajo improvisadas carpas, sin comida, ropa y soportando temperaturas de hasta tres grados por las noches.

La violencia generalizada en todo el territorio mexicano, las violaciones a los derechos humanos, la corrupción, los enfrentamientos entre las fuerzas armadas y grupo paramilitares con asociaciones delictivas por tiempos prolongados, han sido algunas de las causas de los desplazamientos internos forzados, según CNDH.

Ahora, el informe global del 2014, emitido por el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC por su sigla en inglés), señala que los principales refugiados por enfrentamientos armados son campesinos, indígenas, activistas, personas con economías autosustentables y defensores de los derechos humanos.

Finalmente, de acuerdo con el Instituto para los Mexicanos en el Exterior (IME), unos 12 millones de personas nacidas en México viven actualmente en los Estados Unidos.  Y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) informó que cada año migran por lo menos un millón de mexicanos documentados y no documentados hacia los Estados Unidos.  Y cada año suman también aproximadamente 400 mil mexicanos repatriados del vecino país, según datos de la Unidad de Política Migratoria (UPM).

Por ello el denostar y rechazar a los migrantes centroamericanos, es escupir para arriba.  La mejor política migratoria es la que permitiera la entrada flexible de trabajadores según las condiciones del mercado, ampliando la aportación de los inmigrantes a nuestra economía. Su contribución sería mayor y significativa facilitando su entrada legal. El problema no es la migración, el problema es la discriminación a las personas migrantes. Comentarios en Facebook Fernando Corzantes y en [email protected]

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