Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

El fuero

El pasado jueves, por unanimidad de votos, la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados aprobó la desaparición del fuero constitucional de los servidores públicos, incluido el Presidente de la República y esta semana el Senado tiene que dictaminar ésta iniciativa de ley.  En el imaginario colectivo el fuero ha causado indignación entre la ciudadanía, pues está asociada a la corrupción y la impunidad.   Ésta figura jurídica se desvirtuó, porque nació como una garantía a los legisladores para no ser juzgados por sus opiniones y acciones durante su encargo.

Las reformas derogan y modifican reformar los artículos 17, 61, 74, 108, 110, 111, 112 y 114 de la Constitución de México que permite que funcionarios públicos sean imputados penalmente y que establecía que el Presidente sólo podría ser acusado por traición a la patria.  Con estas modificaciones podrá ser investigado y procesado bajo las mismas condiciones que el resto de los ciudadanos.

La palabra “fuero” proviene del latín forum, raíz de foro, donde se llevaban a cabo audiencias públicas de una ciudad romana.  Era el espacio abierto a la vida pública y judicial, donde actuaban los tribunales de justicia.

En la antiguedad el fuero era un código o compilación de leyes, que señalaban el privilegio concedido por parte de un monarca a determinado estrato.  El fuero es una protección que permite que sus portadores no sean sujetos a procesos judiciales.  En las universidades permitía desde la Edad Media la libertad de opiniones para debatir y rivalizar sin temor a reprimendas.   En 1017 se documenta uno de los primeros casos con el Fuero de León que decretó el rey Alfonso V, que daba a sus reinos protecciones y obligaciones al pueblo e instituciones.  Uno de los casos más renombrados es el del fuero universitario, con lo que la policía en España y en otros países de Europa no podía entrar a los centros de enseñanza, a fin de que los exponentes pudieran expresar opiniones y desarrollar controversias o discusiones, siendo éste uno de los antecedentes de la “autonomía universitaria”.   México al nacer como nación desde la Nueva España adquirió la estructura política de España que incluía el fuero parlamentario para los políticos, empezando por los representantes de la corona como el propio Virrey.  Aunque el rey Carlos III creó en contrapeso el “juicio de residencia”, equivalente al juicio político, a fin de evitar la corrupción y obtener un equilibrio de honradez en la administración pública de las Indias para bien de sus habitantes.   En 1812 antes de instalarse las Cortes, se estableció que los diputados serán inviolables por sus opiniones, y en ningún tiempo ni caso, ni por ninguna autoridad, podrán ser reconvenidos por ellas y no podían ser demandados civilmente ni ejecutados por deudas. Y “en las causas criminales, que contra ellos se intentaren, no podrán ser juzgados sino por el Tribunal de las Cortes, en el modo y forma que se prescriba en el reglamento del gobierno interior de las mismas”.  Esto posibilitó las sesiones que dieron origen a la Constitución de Cadíz.   Más adelante en nuestro país, ante la aprehensión de diputados, por el enfrentamiento entre Iturbide y el Congreso, éste se declaró en Asamblea Extraordinaria exigiendo el respeto a su soberanía y a la inviolabilidad de sus opiniones, derechos que fueron determinados en el Decreto del 24 de febrero de 1822.   En 1824 nació la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, y en ella integraron como atribución del Poder Legislativo.  El fuero se integra como protección de instituciones, no de individuos.   

Diversos investigadores del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, sostienen que la figura del fuero debe permanecer, al menos para senadores y diputados, para garantizar la libertad de expresión y evitar que se conviertan en perseguidos políticos.  El caso más emblemático de persecución política fue el del senador Belisario Domínguez, quien arremetió contra el entonces presidente Victoriano Huerta. Domínguez reprochó al presidente la manera en cómo llegó al poder y lo calificó de sanguinario y asesino, razón por la que fue perseguido, encarcelado y después asesinado.   Así el fuero, es una protección para el legislador, pero no fue creado expresamente para dar permiso de cometer delitos, ese no es el objetivo del fuero.  Lo que falta es una regulación y ordenamiento más rígido.  El fuero sirve para que en tribuna (los legisladores) cuestionen lo que hacen otros partidos, al gobierno, que sean críticos con los nombramientos a magistrados o consejeros, tratar de eliminar por completo el fuero es no entender la importancia de garantizar la independencia que deben tener senadores y diputados del poder Ejecutivo.  Es evitar las tentaciones autoritarias.

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