Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

11 Años de la guerra

La violencia y las muertes vinculadas a la impunidad del narcotráfico en el México gobernado por Enrique Peña Nieto, han roto sus propios records: 114 mil 061 asesinatos en lo que va de su administración, hasta octubre pasado, el mes más violento del año más violento del que se tenga registro. Ya que 2017 fue el año con más ejecutados en lo que va de su administración. Los sexenios de los presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto suman 234 mil 996 homicidios dolosos. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), Calderón sumó durante su mandato un total de 120 mil 935 homicidios dolosos. Cinco años de violencia que se extiende hacia el ocaso del sexenio priista, el crecimiento de las estructuras del narcotráfico y el crimen organizado, el asentamiento de cárteles como Jalisco Nueva Generación en el norte del país, los enfrentamientos en el cártel de Sinaloa producto de la lucha por el ilícito poder ante la extradición de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, y una evidente incapacidad del Gobierno Federal para investigar, detener y desactivar estas bases criminales, son entre otros factores que no funcionan la evidencia de la nula existencia de una política integral de combate a la inseguridad, y que da como resultado cifras de un estado en guerra.
Incluso, hay estados que pierden prácticamente el .08% de su población por los homicidios violentos al año. Es el caso de Colima, estado que tiene la tasa más alta de homicidios dolosos (81.17 por cada 100 mil habitantes en 2016), y sólo en los primeros ocho días de éste enero van 22 asesinatos. Según los documentos oficiales y las bases de datos, los asesinatos en México han escalado prácticamente cada año del gobierno del priista de Enrique Peña Nieto, incluso por encima de los documentados en el sexenio de Felipe Calderón. Según bases de datos de la Secretaría de Gobernación, de Procuradurías de Justicia estatales y los reportes de defunciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en once años (sin contar desaparecidos) suman 235 mil homicidios dolosos, la mayoría relacionadas con el crimen organizado y de la incompetencia gubernamental. En ese escenario, la guerra contra el narco cumplió 11 años en México y las cifras de violencia no dan tregua, ya que el panorama de violencia, enfrentamiento entre cárteles, asesinatos y víctimas colaterales continúa siendo uno de los problemas que más azota el país. En diciembre de 2006 el entonces presidente de México Felipe Calderón declaró el inicio de la “guerra” de su gobierno contra el crimen organizado, una lucha que a finales de su administración era percibida como la más agresiva y violenta en los últimos años. Once años después, en lo que va del mandato de Peña Nieto, el panorama de violencia, enfrentamiento entre cárteles, asesinatos, y víctimas colaterales continúa siendo una realidad en el país. Incluso el gobierno de Peña Nieto, a través de la Procuraduría General de la República registro e informó de un total de 28,515 homicidios vinculados a la delincuencia organizada, según detalló un informe elaborado por el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información (Cenapi). Se trata de la primera vez que el gobierno mexicano proporciona una estadística de este tipo, clasificando los casos en los que las personas fallecidas fueron, de alguna forma, vinculadas con el crimen. No obstante, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la Secretaría de Gobernación y fiscalías, que contabilizan el número de homicidios dolosos sin importar si fueron a causa del crimen organizado, se detalla que durante ese mismo periodo son muchas más. Aunque la administración de Felipe Calderón se caracterizó por registrar un alza considerable en el número de homicidios, la cifra documentada en los primeros cuatro años de su sexenio es solo 5,000 asesinatos mayor que la de Peña Nieto, con alrededor de 68,000 homicidios dolosos de 2006 a 2010, según datos del Inegi. De acuerdo con Javier Oliva, experto en seguridad nacional, en 10 años la cifra real de homicidios es incalculable, ya que existe una gran cantidad de personas desaparecidas, homicidios que no son calificados como tal y otros asesinatos cometidos por el crimen organizado de los que el gobierno no tiene conocimiento. Y como lo señalo en su editorial La Jornada “Con la presente reforma (que aplica la llamada Ley de Seguridad Interior), el Ejecutivo federal y sus aliados en el Congreso refuerzan una estrategia probadamente fallida y se aferran a la ceguera institucional ante las causas que subyacen al fenómeno delictivo. En suma, una vez más se apuesta a perpetuar la guerra, con la consiguiente renuncia a la búsqueda de los mecanismos necesarios para ponerle fin”.
Y mientras en Querétaro los robos en la capital se duplicaron en los últimos tres años al pasar de 4 mil 524 casos de enero a junio de 2014 a 8 mil 50 a finales del año pasado. El delito ha crecido en prácticamente todas sus modalidades: a casa habitación, a negocios, a transeúntes, a transportistas y de vehículos, con y sin violencia. Siendo ya parte del panorama las balaceras y ajustes de cuentas, como se vivió los primeros días de éste año. Y ante la abulia y ceguera de las autoridades, el panorama es estremecedor.
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