Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

El código de conducta de la presidencia

Hace un par de semanas señalábamos que en este sexenio no aumentó la satisfacción con la democracia, pero si la desconfianza hacia nuestras leyes e instituciones, y nos preguntábamos, si la democracia seguiría siendo viable, y en caso de que la respuesta sea negativa, entonces ¿qué régimen será el que se consolidará después de 2018?   La respuesta no tardó en llegar con hechos contundentes: el autoritarismo es la consolidación de un régimen pestilente en corrupción y manipulador de las instituciones.  La remoción de Santiago Nieto Castillo de su cargo como titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), fue por la inverosímil acusación de Alberto Elías Beltrán, subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales, en funciones de Procurador carnal, quién señaló la falta al código de conducta de la PGR por Nieto Castillo. Inadmisible que la corrupta e ineficiente PGR, ahora se de baños de pureza y golpes de pecho, cuando carga entre otros muchos escándalos y faltas a la ley, su pestilente verdad histórica sobre los #43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa; el fracaso en la nula investigación por el caso de espionaje “Pegasus”; fracaso escandaloso de su programa de testigos protegidos; fracaso en las investigaciones por el asesinato y amenazas contra periodistas; fracaso y colusión en la denuncia contra Tomás Zerón, ex titular de la Agencia de Investigación Criminal; fracaso que en diez años consigne uno de cada cien casos de tortura; et., etc.  La lista no es sólo una falta a su “código de conducta”, sino ineficiencia criminal.

Ahora no tenemos fiscal general, ni fiscal anticorrupción y tampoco el electoral. La clase política se empeña en mantener el secuestro de las instituciones encargadas de la procuración de justicia en el país.  Y siempre que se habla de corrupción al más alto nivel en México, Peña Nieto sale involucrado directamente, así como su círculo más cercano de colaboradores y amigos, inmersos y enredados en un tejido de prácticas ilegales, mezclando dinero público con empresas tanto locales como internacionales, que financian,  defraudan y compran voluntades con un cinismo y frivolidad brutal.  Por ello Peña Nieto y su camarilla, son vistos como la generación más corrupta en más de un lustro.   Y cuando la única institución que investigaba a Cesar Duarte, OHL y a Odebrecht, financiadora de la campaña presidencial de Peña Nieto, desde la Presidencia de la República se ordena la destitución del fiscal electoral porque existe un caso de alto riesgo.  La denuncia de financiación ilegal de la campaña de Enrique Peña Nieto (2012) con un soborno procedente de la firma brasileña no es algo pequeño y que se pueda dejar pasar así nomás.  Al parecer, el gobierno no le tenía confianza a Santiago Nieto al frente de la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales. Ya no se trata de asuntos varios y menores, sino que ahora se encuentra en el centro Peña Nieto, ya que la Fepade abrió en agosto pasado la carpeta para investigar al ex director general de Pemex, Emilio Lozoya Austin, quien habría recibido 10 millones de dólares de parte de la constructora brasileña Odebrecht a cambio de la licitación de obras para la refinería en Tula, dinero que utilizaría para la campaña presidencial del 2012.

Santiago Nieto dijo en una entrevista con Reforma que Lozoya lo presionó para que le ofreciera una disculpa y lo exculpara. Ahora, por abrir la boca, está despedido.

Esta decisión del PRI-gobierno pretende cooptar y tener el control de todos y cada uno de los órganos electorales. Es muy grave lo que está pasando porque el año próximo en la elección presidencial se juega no solamente los próximos seis años, sino el destino de México por muchos años más. Tener órganos sesgados y titulares a modo, como el del actual encargado de la PGR, que actúan de manera facciosa y partidista, es para que todos nos preocupemos y nos ocupemos.

Y cuando leamos “Ladrón, mentiroso, difamador, sinvergüenza, holgazán, timador, corrupto, vendido, golfo, aprovechado, cara dura, inútil, estafador, saqueador, oportunista, embaucador, tramposo”, no son vituperios, son sinónimos de “político”, en el código de ética de Peña Nieto.

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