Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

DÍA DE MUERTOS

“El crimen no requiere un fantasma salido de una tumba.

En México tenemos crímenes sin la colaboración de duendes o demonios”.

La muerte es un lugar al que todos nos dirigimos como destino fatalmente compartido. En México la relación con la muerte es especial, en buena medida por la herencia prehispánica. Los antiguos mexicanos rendían culto a la muerte, convivían con ella de forma ritual y cotidiana, invocaban a sus muertos en distintos momentos y les ofrecían alimentos que habían sido de su gusto en vida.  Hoy esta costumbre se conserva con el Día de Muertos. Pero más allá de esta celebración, muestra de la relación del mexicano con la muerte, está también la sabiduría, condensada en frases y refranes sobre la muerte. En México a la muerte se le “normaliza”, y en ocasiones se encubre con algo de humor, acaso porque es tan normal como la vida misma. Porque en México todos los días, son día de muertos.  Y es que en nuestro país, la muerte tiene permiso.   Las formas en que llega la muerte en éste desvalido país son muchas, variopintas, veamos.   The New York Times habla de una “crisis nacional” en nuestro país al señalar que “México se acerca a su momento más mortífero en décadas: más de 100 mil muertes, 30 mil desaparecidos y miles de millones de dólares en la hoguera de la lucha contra el crimen organizado, y las flamas siguen vivas” (3 de agosto de 2017).   Según datos de Semáforo Delictivo éste es el peor año de inseguridad en la historia reciente de México. A septiembre de este año van 14 mil 513 ejecuciones del crimen organizado, un crecimiento de 53% en comparación contra el mismo periodo del año pasado.  Este año cerrará con más de 24 mil homicidios y 18 mil ejecuciones; cuando en 2011 hubo 17 mil ejecutados por el crimen organizado, por mucho, el peor año de la historia reciente en materia de seguridad.   Los datos duros del tercer trimestre de 2017 muestran que los cinco estados con mayor índice de violencia son Nayarit, con 346%; Baja California Sur con 153%, Aguascalientes con 121%, Quintana Roo con 101% y Baja California con 72%. Querétaro es el único municipio del estado que hasta julio de este año ha registrado cifras mayores a la media nacional en delitos como homicidio, secuestro, extorsión, robo a casa habitación, robo a vehículo, robo a negocio, lesiones y violación.

De acuerdo con información de Semáforo Delictivo, un proyecto ciudadano que evalúa mensualmente las cifras delictivas para proteger a la población y presionar a las autoridades, en el estado de Querétaro los delitos más frecuentes hasta julio han sido el robo a vehículo, lesiones y robo a casa habitación.

En otro frente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) cuenta con una serie de documentos relativos a los suicidios y los intentos de suicidio, de la cual, la última publicación disponible en su sitio electrónico señala que entre 1990 y 2015 la tasa de suicidios se duplicó en el país al pasar de 2.4 por cada 100 mil habitantes a 5.4.   Esta cifra equivale a un promedio de 14 suicidios diarios, o bien, un suicidio cada 1.7 horas. Adicionalmente debe considerarse el dato relativo a que, por cada suicidio consumado, hay 20 intentos en los que la víctima falla. Esto significa que en el país es probable que todos los días haya 280 casos de intentos de suicidio, es decir, 12 intentos cada hora.   Desde 1990 y hasta 2015 se suicidaron en México 104 mil personas, 83% de ellas fueron hombres, y de éstos, 72% tenían menos de 44 años de edad. Así, casi 62 mil hombres jóvenes se quitaron la vida en 26 años. En términos absolutos, en los noventa se suicidaban en promedio cada año 2,731 personas; en el sexenio de Vicente Fox 3,985; en el sexenio de Felipe Calderón, 5,091; y en los primeros tres años de Enrique Peña Nieto, 6,224.

Ahora, la violencia de genero se encuentra arraigada en México pues el 66.1% de las mujeres han sufrido alguna vez en su vida agresiones de tipo sexual, física, laboral y emocional, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).  Lo peor es que del total de mujeres que han experimentado violencia física y/o sexual por otro agresor distinto a la pareja, sólo el 9.4% presentó una queja o denunció ante alguna autoridad.   Y esto es importante porque en los últimos diez años (2007-2016) fueron asesinadas 22 mil 482 mujeres en las 32 entidades del país, según cifras del Inegi.  Es decir, en promedio, cada cuatro horas ocurrió la muerte violenta de una niña, joven o mujer adulta. Las causas fueron por mutilación, asfixia, ahogamiento, ahorcamiento o bien degolladas, quemadas, apuñaladas o por impactos de bala.   Ante este panorama de muerte, cabe señalar que el crimen organizado o no en México se origina, sostiene y nutre desde las estructuras del Estado, en particular de aquellas que teóricamente existen para combatir, precisamente, a la delincuencia.  Y al parecer a toda autoridad, no le importa ni impactan estas cifras. Porque al final “Nadie sale vivo de esta vida”.

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