Foto: El Informador

En Avenida Revolución de la ciudad de Tijuana,  ante un basto publico, entre quienes que se encontraban 28 gobernadores, más de 200 diputados federales, líderes empresariales, indígenas y religiosos, además de diversos legisladores de los múltiples Congresos del País, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo:
“Celebramos el acuerdo de ayer porque nos estaba colocando en una situación muy difícil, la de tener que aplicar a ciertas mercancías las mismas medidas, restricciones comerciales similares que se le iban a poner a las mercancías mexicanas”.
“Como Presidente y representante del Estado mexicano no puedo permitir a nadie que atente contra la economía de nuestro país y menos que se establezca una asimetría injusta, indigna y humillante para nuestra nación”.
“Por eso no le levanto un puño cerrado, sino una mano abierta y franca”.
¿Qué si se ganó? ¿Qué si se perdió? ¿Que si en Tijuana todo es falso hasta las falsas cebras? El Presidente resumió el pacto a su manera. “Es sencillo de comprender: el lunes ya no van a haber aranceles, no va a haber impuestos, no va a haber crisis económica”.
“¿Qué sigue? Cumplir puntualmente los compromisos. Reforzar nuestra frontera, aplicar la ley y respetar los derechos humanos. Promover la aplicación inmediata del programa de desarrollo de la Cepal para impulsar actividades productivas y crear empleos en Centroamérica y en el sur-sureste de México”, mencionó.

En su oportunidad, el gobernador Francisco Domínguez, Presidente de la Conago, advirtió que:
“Somos defensores de un mundo sin barreras; los mexicano no aceptamos un muros ni de concreto, ni de aranceles”.
“Negociar sin ceder es imponer; nadie negocia todo y gana todo”.  “Nosotros somos socios, no aspiramos a más, pero tampoco aceptamos menos”.

Con información de Agencias

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