Eugenio García Romero

CIENCIA FORENSE

LOS HIJOS DE LUCIFER II

Poco se habla sobre las graves consecuencias en el desarrollo psicosomático de un niño(a) violado, como lo es el hecho de que pudiesen recaer en situaciones de trastornos mentales que les pudiesen llevar a sufrir problemas psicosomáticos que van desde la esquizofrenia, hasta problemas matrimoniales por disfunciones sexuales. El día 11 próximo pasado, iniciamos una penosa serie de denuncia social y criminal que permita llevar a cabo la consciencia social en el cuidado de nuestra niñez, así como todas las prácticas que lleva a cabo o debiera llevar la tutela jurídica del interés superior de los niños, las niñas y los adolescentes.

Conductas morales y amorales.- Adolf Tobeña en su libro “Neurología de la Maldad. Mentes predadoras y perversas”  cita “los malvados dejan a su paso, un considerable rastro de bajas y de damnificados y esos regueros de desgracia los ocasionan  a conciencia. Es decir, queriendo lastimar o perjudicar.”(op. cit).

Trata a los demás como a ti mismo.- Tanto H. Gommer en su libro “A biological theory of law”, como M. D. Hauser en su artículo “Moral Minds: haw nature designed our universal sense of right and wrong” y S. Pinker en su libro “The better angels of our nature: Why violence has declined” citan que en los cimientos de toda construcción debemos contar con una regla de oro que dicta que debemos tratar a los demás como quisiéramos sr tratados, que nos debemos comportar como esperamos que los demás se comporten con nosotros, bla, bla, bla. Conceptos que encontramos en todas las tradiciones doctrinales. Aunque, la complejidad de las interacciones sociales humanas abre un vastísimo universo de dilemas cambiantes, con las que las opciones inmensa y en muchos casos devienen y las decisiones con carga moral se amplían y alcanzan una variedad y sutileza inmensa y en muchos casos devienen difícilmente discernibles.

Cerebros morales y amorales.- Con la exploración neurológica sobre la mediación neuronal de las inclinaciones y las decisiones morales. La noción de que pudieran existir anomalías neurológicas detrás de algunas tendencias antisociales tomó énfasis  a partir de la descripción de casos clínicos con lesiones cerebrales sufridas durante la primera infancia que resultaron en síndromes parecidos a los de la psicopatía de los adultos. Al respecto S. W. Anderson, A. Bechara, A. Damasio et al., en su artículo titulado “Impairment of social and moral behavior related to early damage in human prefrontal cortex” detallaron las consecuencias de las lesiones prefrontales circunscritas sufridas por una niña y un niño, antes de los ocho meses de edad, que produjeron trastornos severos y muy precoces del comportamiento tanto en su casa como en la escuela.

Neuroimagen del cerebro y la moral.- Dos décadas de estudios, como los reportados A. E. Anderson y K. A. Kiehl en  “The psychopath magnetized: insight from brain imaging”; el de R. J. R. Blair  “Moral reasoning and the child with psychopathic tendencies”; el de J. Moll y sus colaboradores en “The neural basis of human cognition”; y, el de A. Raine & Y. Yang en “Neural foundations to moral reasoning and antisocial behavior”, han demostrado que, en personas normales, las regiones orbitofrontales y ventromediales de la corteza prefrontal desempeñan un papel clave en las decisiones y elecciones que llevan carga moral. Otras regiones del cerebro como la amígdala, tienen también un rol decisivo en las decisiones morales difíciles, por acarrear intensa carga emotiva o por fuerte implicación personal,

El cerebro del psicópata.- Los psicópatas ordinarios o espontáneos no tienen lesiones, malformaciones o anomalías diagnosticables de manera firme e incuestionable en esas regiones esas regiones del cerebro. Tobeña señala este es un dato que conviene tener muy presente´, sin embargo  investigando psicópatas encarcelados como en libertad, se encontraron singularidades en la estructura, la interconectividad y el funcionamiento de los circuitos antes mencionados, es decir, las redes cerebrales que procesan y modulan las nociones sobre los límites, restricciones y obligaciones morales, así como las reacciones y sentimientos ante el daño ajeno. A. Raine y sus colaboradores en su artículo “Reduced prefrontal gray volume and reduce autonomic activity in antisocial personality disorders” informan sobre una reducción de la materia gris prefrontal en 21 adultos con diagnóstico de trastorno de la personalidad antisocial. Esos psicópatas también mostraron una notable falta se la activación emotiva.

Psicópatas fríos.- De acuerdo con R. J. R. Blair y sus colaboradores en su trabajo “The development of Psychopathy”;  S. C.  Herpertz y colaboradores en “Emotion in criminal offenders with psychopathy and borderline personality disorder”; en los que se coincide que son psicópatas porque tienen una conducta antisocial, y no son capaces de empatizar con los demás, tener sentimiento de culpa o percibir ciertas emociones. Hacen daño, y no les importa. Pueden tener también otros rasgos de personalidad y su prevalencia en la población general está en torno al 1%, aunque este porcentaje se incrementa en ciertos grupos como presos o altos ejecutivos.

La perversión.- La psicopatía es una rareza, sí, pero no por ello la perversión, la transgresión a las normas o los delitos lo son. Así, trata de ilustrar que según han mostrado diferentes investigaciones, existe un porcentaje de personas, aproximadamente un 20-30%, que cumple las normas en cualquier situación, un 40-60% cuyo comportamiento depende del contexto, y un 20-30% que las incumple sistemáticamente. Por tanto, hay el mismo porcentaje de personas que muestra un comportamiento cooperador y prosocial que el que se comporta de manera no cooperadora y antisocial.

Genética y entorno.- Tobeña menciona que el psicópata nace y se hace, pero fundamentalmente lo primero más que lo segundo. Al menos es lo que se puede interpretar del análisis que hace el autor de ciertos factores genéticos asociados a la psicopatía. Entre ellos está el gen MAO-A, que actúa en la regulación de neurotransmisores aminados (-NH2) relacionados con la agresividad, como la serotonina y dopamina a través de la producción de la versión A de la enzima monoaminooxidasa. Esto tiene consecuencias en conductas antisociales, agresivas y violentas. Las hormonas pueden ser otro factor a considerar. El nivel de testosterona se asocia una mayor dominancia y agresividad, algo que se muestra en los hombres pero también en las mujeres. Sin embargo, existe interacción entre las características genéticas y las condiciones de exposición al entorno, como haber sufrido malos tratos y otros traumas similares durante la infancia o adolescencia. De este modo, esos factores externos podrían servir como moduladores (potenciadores o inhibidores) de los comportamientos psicopáticos en la edad adulta dirigidos por el factor genético.

Saber, querer y entender.- Sin embargo la tutela de los bienes jurídicos marca claramente que un criminal que sabe, entiende y desea los resultados de su conducta, está muy, pero muy lejos de ser inimputable.

Continuará…

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