Eugenio García Romero

INGENIERÍA HUMANA

HUMOR NEGRO EN LA DESGRACIA

Cuando analizamos una situación de manera neutral, sin  elaborar prejuicios, debemos enfocarnos hacia ambas partes, es decir, a los actores y a los observadores; ya que en nuestro país, como en otros, hacemos de la desgracia ajena un motivo de risa en situaciones que van desde que se tropieza y cae una persona hasta la burla ante la desgracia humana, como lo es el caso Tlahuelilpan, inclusive “haciendo viral” en las redes sociales el más vil humor negro. Pero, ¿Por qué?

Humor negro.- La psicóloga Linda Papadopoulus, ante su preocupación de encontrar este fenómeno en una sociedad enferma, señala que  la popularidad de este tipo de humor puede ser revelador de una cultura enferma que se desentiende del sufrimiento de los otros; “Vivimos en una sociedad en la que la tragedia se ha convertido en algo cotidiano de lo que reírse”.

De la risa al llanto.- Álvaro Luna Sandoval en su trabajo de tesis “Humor Negro: Una aproximación Estética” cita que la risa y el llanto son dos expresiones inherentes al ser humano. Tan propias de nuestra relación con el mundo que hay quienes pretenden definir al ser humano como el animal que ríe, o, el animal que llora indistintamente. Expresiones tan extrañas como la risa y el llanto entre los seres vivos, sin embargo, nos resultan tan familiares. Tan cerca están, la risa y el llanto que, en algunas ocasiones se ríe para no llorar o se llora para no reír.

Humor negro.- Se trata, ante todo, de un sentido del humor que es llevado a su extremo. Es el límite de aquello que puede resultar divertido. Un humor capaz de suspender nuestros prejuicios morales más arraigados, apelando a la inteligencia y la imaginación para mostrarnos la vida desde su perspectiva más ridícula. A partir de lo más serio en una cultura, lo piadoso, triste, aterrador, repugnante o simplemente macabro, temas tabúes en una sociedad son motivo para reír. Se utilizan como sinónimos de humor negro: humor de patíbulo, humor de guillotina, humor macabro, humor oscuro, humor cínico, humor pesimista, humor enfermizo, entre otros.

Risa amarga.- La distinción entre una risa feliz y una risa amarga adquiere, en este respecto, una flexibilidad mucho mayor. Puede diferenciar humor negro y su risa amarga de la risa feliz proveniente de un sentido del humor vital desde un plano transcultural. Nace de un análisis transcultural. Es un punto de vista que abre las puertas a un amplio análisis del desarrollo del ser humano en comunidad. Para entender por qué en las sociedades occidentales se busca más y más la risa Y de qué manera esa risa, que ya no puede ser ingenua, se vuelve amarga, como la bilis negra.

Humor negro clasista.- Los “chistes” que se hacen sobre las víctimas de Tlahuelilpan obviamente no son contados por ellos, sino por los que no están en su nivel socioeconómico. Por lo general, este tipo de humor resulta ofensivo para las minorías que son fruto de burla y no les parece en nada divertido. Funciona de la misma manera con el lenguaje en el que existen palabras que resultan muy ofensivas cuando no las dice alguien de la misma comunidad.

El humor, según Freud.- El humor forma parte del complejo mecanismo del placer, que tiene un papel relevante en la vida psíquica. Para explicar el placer humorístico, Freud se apoya en tres conceptos básicos ampliamente descritos, que él mismo sintetiza así: lo cómico (que tienen que ver con el gasto de representación -catexis- ahorrado); el chiste (entendido como expresión de lo cómico, surge del gasto de inhibición ahorrado); y por último, el humor (resultante del gasto de sentimiento ahorrado). En todos los casos, el placer nace del ahorro de gasto psíquico que al extraerse de la actividad anímica, nos descubre (reconquista) el estado de ánimo natural de nuestra infancia, verdadera fuente del placer. Podríamos así decir que el humor siempre rompe, o desafía, una convención social.

¡Schadenfreude! Odette Chahín en su artículo “Derivado del Infortunio de los Demás” cita que burlarse de las desgracias de los demás es un pasatiempo para algunos y hasta un negocio que nutre los programas de bromas y cámaras escondidas; pero no pensé que hubiera una palabra para describir eso. Los alemanes, los mismos creadores de la cerveza y el nazismo, se inventaron el término schadenfreude, que significa “placer derivado de los infortunios de los demás”. Yo lo conocí hace algunos años cuando lo escuché en el musical ‘Avenue Q’, que tiene una canción con el mismo título que decía “¡Schadenfreude!, me hace feliz el no ser tú”, y enseguida la incorporé a mi vocabulario. 

No quieren ser como nosotros y eso les hace sentirse bien.- Richard Trench, autor El estudio de las Palabras comentaba: “Qué horror saber que el lenguaje tiene una palabra que exprese el placer que sienten los hombres frente a la calamidades de los demás; la existencia de esas palabras son el testimonio de que existe ese sentimiento”. Pero más allá de la maldad, las personas que sufren de schadenfreude proveen un servicio social, como lo decía uno de los personajes de ‘Avenue Q’; “El mundo necesita personas como tú y yo que han sido golpeadas por el destino, porque cuando la gente nos ve, no quiere ser nosotros y eso la hace sentir bien“. 

Miedo, puro miedo.- la psicóloga clínica Mónica Sieber Quijano, comenta que el mal ajeno nos confirma que nosotros no estamos afectados por él, que lo padece el de al lado. La psicoanalista aclara, no obstante, que sentirse así obedece a los mecanismos inconscientes de la proyección, “que nos permiten depositar en el otro nuestros miedos al mal o al fracaso”. Si es habitual o no es más difícil de responder, porque esos sentimientos tienen que ver con la propia personalidad y seguridad en uno mismo.

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