Eugenio García Romero

CIENCIA FORENSE

¿Derecho líquido?

petición de lectores, alumnos y amigos, así como de la invaluable aceptación del armero Sergio Arturo Venegas Ramírez, estoy nuevamente en este importante espacio cultural para dar continuidad a los artículos Ciencia Forense e Ingeniería Humana.

Modernidad líquida: Para reiniciar me permito escribir sobre el multirreconocido sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman quien acuñó el término de “modernidad líquida”. Para  lo cual debemos entender que estaremos hablando de un estado de la materia que posee volumen sin forma definida, que fluye siguiendo la topografía hacia las partes bajas, cubre el fondo del recipiente que lo contiene, adoptando la forma de éste, se evapora, se absorbe en otros materiales, al mezclar dos líquidos, las moléculas de uno difunden en las moléculas de otro. Por lo que Bauman habla de modernidad líquida como una modernidad flexible y voluble que contrapone al tiempo sólido, estable, repetitivo y lleno de certezas al que estábamos habituados. Una modernidad líquida con marcos de referencias débiles o inexistentes que genera inseguridades.

Cambios cronológicos bruscos: Bauman comenta que actualmente la mayor preocupación de nuestra vida social e individual es cómo prevenir que las cosas se queden fijas, que sean tan sólidas que no puedan cambiar en el futuro. No creemos que haya soluciones definitivas y no sólo eso: no nos gustan. Por ejemplo: la crisis que tienen muchos hombres al cumplir 40 años. Les paraliza el miedo de que las cosas ya no sean como antes.  

Flexibilidad: Ante esta realidad, se propone que debemos ser flexibles, pero ¿Qué significa ser flexible? Significa que no estés comprometido con nada para siempre, sino listo para cambiar la sintonía, la mente, en cualquier momento en el que sea requerido, o sea, open mind. Esto crea una situación líquida. Como un líquido en un vaso, en el que el más ligero empujón cambia la forma del agua. Lo cual está por todas partes. Aunque curiosamente, todas las personas sienten la desagradable experiencia de ser incapaces de cambiar nada, y que, aunque seamos un conjunto de individuos con buenas intenciones, entendemos que entre nuestras  intenciones y diseños y la realidad hay mucha distancia

Todo es cambiante: Bauman señala que nuestros intereses hoy son cambiantes, poco estables, todo es pasajero, ligero, escurridizo. ¿Cuánto duran los principios, los valores, las concepciones sostenidos en cimientos tan débiles sobre los que actualmente construimos?, ¿cuánto rastro real dejan algunos acontecimientos sociales, políticos, religiosos,… transcurrido cierto tiempo?  Acá Bauman lo tiene claro, para él, en la modernidad líquida, nada es estable, es eso, líquido, casi nada deja rastro, como el tren, dice él, que pasa sobre los raíles y no deja ninguna huella en la tierra.

¿Quién dijo miedo? Ante esta situación pareciera que estamos ante una vulnerabilidad antes no conocida. Aunque saber que este mundo en el que vivimos es temible no significa que vivamos atemorizados. A fin de cuentas, vivir en un mundo moderno líquido del que se sabe que sólo admite una única certeza, la de que mañana no puede ser, no debe ser y no será como es hoy. Acá cabe mencionar a Craig Brown quien en su Crónica de la Década de 1990 cita que por todas partes se podía apreciar un auge de «alertas globales». Cada día había nuevas alertas globales acerca de virus asesinos, ondas asesinas, drogas asesinas, icebergs asesinos, carne asesina, vacunas asesinas, asesinos asesinos y otras posibles causas de muerte inminente. Al principio, aquellas alertas globales generaban alarma, pero, con el paso del tiempo, la gente empezó a disfrutar con ellas.

Silenciamiento silencioso: Como todas las demás formas de convivencia humana, nuestra sociedad moderna liquida es un artefacto que trata de hacernos llevadero el vivir con miedo. Dicho de otro modo, es un artefacto que pretende reprimir el horror al peligro, silenciar los temores derivados de los peligros que no pueden o, en aras del mantenimiento del orden social, no deben ser eficazmente prevenidos. Como en el caso de otros muchos sentimientos angustiosos y potencialmente perturbadores del orden, esta necesaria labor es llevada a cabo, según explica Thomas Mathiesen en su libro Silently Silenced: Essays on the Creation of Acquiescence in Modern Society: por medio de un «silenciamiento silencioso», es decir, de un proceso que en vez de ruidoso es callado, que es oculto en vez de ser abierto; que en vez de apreciarse pasa inadvertido, que, en vez de verse, pasa sin ser visto, en vez de físico, es no fisico.

Carácter estructural del silenciamiento: Bauman en su trabajo titulado “Miedo Líquido, La sociedad contemporánea y sus temores”, señala que el silenciamiento silencioso es estructural; forma parte de nuestra vida cotidiana; no tiene límites y por tanto está grabado en nosotros; no hace ruido y por tanto, pasa inadvertido y es dinámico en el sentido en que se difunde por nuestra sociedad y abarca cada vez más parte de ella. Bauman recuerda que el carácter estructural del silenciamiento “exime” a los representantes del Estado de toda responsabilidad por el mismo.

Silenciamiento ineludible: el carácter cotidiano del silenciamiento lo hace ineludible desde el punto de vista de quienes son silenciados; su carácter ilimitado lo hace especialmente eficaz en lo que respecta al individuo; su carácter silencioso propiamente dicho lo vuelve más fácil de legitimar, y su carácter dinámico lo convierte en un mecanismo de silenciamiento en el que se puede depositar una confianza creciente.

Concluyendo: La liquidez es por tanto, una clara representación de nuestra realidad actual. En la vida todas las cosas fluyen, se desplazan, se desbordan, se filtran y gotean, siempre por un periodo de tiempo limitado y sin ocupar un espacio concreto y definido. Es por ello que Bauman adopta el concepto de “liquidez” como una alegoría de la naturaleza, que representa además una nueva fase de la historia humana.

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