Eugenio García Romero

CIENCIA FORENSE

Los temblores en la falsificación de documentos escritos 

Independientemente del análisis dactiloscópico y otras técnicas, en un documento presumiblemente falsificado la escritura tiene una gran importancia. La señal enviada desde el cerebro del falsificador al tratar de duplicarlo es enviada al brazo y mano a través de los músculos y del sistema nervioso; aunque el resultado final casi nunca coincide con la imagen mental original. En la Ciencia Forense se analizan los documentos escritos a mano basándose en cómo las personas aprenden a utilizar su cerebro y el sistema nervioso para escribir.

Conducta

Cuando nacemos estamos provistos de ciertas habilidades automáticas básicas como ser: respirar, llorar, succionar, mover sus miembros al azar. Para llevar a cabo tareas más complejas debe aprender. Se deben formar y almacenar modelos o patrones en su cerebro que dispararán mensajes que recorrerán el sistema nervioso hacia los músculos para producir movimientos.

Imitación

El sonreír es una simple conducta que un bebé aprende tempranamente en la vida; primero imita la sonrisa de sus padres y por ello es recompensado con más sonrisas y caricias por parte de aquéllos, constituyendo una retroalimentación positiva que construye un patrón en su cerebro. El bebé aprende a utilizar dicho patrón para producir una sonrisa. Con lo que rápidamente el sonreír se automatiza al igual que la respiración.

Acciones complejas

De una forma similar la criatura aprende a alcanzar, asir, hablar y caminar. Más y más acciones complejas se hacen posibles a medida de que el bebé edifica las sendas que unen los músculos con el cerebro a través del sistema nervioso. La escritura es una tarea motora extremadamente compleja que usualmente no se aprende hasta los 5 o 6 años. El sistema motor controla el movimiento y la postura necesarios para escribir, mediante la contracción y relajación de los músculos. Los mensajes van desde el cerebro hacia estos últimos a través del sistema nervioso. Durante el proceso de aprendizaje los sentidos y músculos envían mensajes (retroalimentación) hacia el cerebro para hacerle saber cómo trabajan la secuencia, el tiempo y la fuerza aplicada; el cerebro hace los ajustes necesarios para dar una salida máxima.

Escritura y sistema motor

La escritura es el resultado de ese conocimiento motor almacenado. Es distal, es decir que ocurre en las extremidades e involucra a la actividad motora pura, opuestamente a lo que es una habilidad como caminar, la cual es mediata (habilidad motora grande o gruesa). Una de las razones por la que los individuos encuentran dificultad para simular la escritura de otros es que para hacerlo exitosamente se requiere la comprensión de la esencia del programa del control motor del escritor y su ejecución. Una vez establecido el patrón básico, los músculos y nervios del hombro, brazo, mano y dedos se convierten en importantes, dado que ciertamente ejecutan la aparición de la línea escrita. Puede imaginarse al cuerpo como una máquina, una serie de palancas y puntos de apoyo (puntos para pivotear) con cada parte influenciando a la próxima de la conexión. La fuerza y flexibilidad de los músculos, la posición del elemento escritor y la postura general del escritor efectúan la producción total.

Escritura cambiante

Ninguno de los factores que producen la escritura es rígido o no cambiable. En adición a los factores orgánicos (anatomía y salud física, agudeza mental, etc.) existen factores del medio ambiente que influyen en la escritura. Ellos incluyen al elemento escritor, la superficie de escritura, lo que yace debajo de la misma y otras variables de la situación de escribir. Dado que el modelo patrón primario es en sí mismo una imagen fluida y que existen numerosas variables orgánicas y ambientales que interactúan en la producción de la escritura, se ha convertido en un axioma aceptado el expresar que una persona improbablemente pueda alguna vez duplicar exactamente una firma. Cada ser humano tiene un rango natural de variación, pero paralelamente con él crece en su escritura desde las formas clásicas aprendidas en la niñez, incorporando expresiones escritas individuales e identificables, a medida que transcurre el tiempo.

Características de la escritura

Las características de la escritura responden a dos categorías: generales o características de clase e individuales. Dependiendo de elementos culturales (tiempo y lugar), cuando se comienza a escribir grupos enteros de individuos reciben enseñanza como para hacerlo de la misma forma. Cuando los mismos comienzan tal aprendizaje existen diferencias en la habilidad de cada uno para hacer la tarea, y el resultado no es el mismo, pero las verdaderas diferencias individuales aparecen tiempo después. A medida que crecemos maduramos psíquica y personalmente, nuestra escritura se convierte más en un producto individual a través de cambios conscientes o inconscientes, hechos para fijar una imagen mental de cómo queremos que nuestra escritura aparezca. Aunque la escritura también puede verse afectada por otros factores: lesión, enfermedad, medicamento, droga o abuso de alcohol, stress, la superficie donde se escribe, el elemento escritor o intento de desfiguración. Es tarea del examinador de documentos comprender estos factores relacionados con situaciones específicas.

Revisión de documentos

Es preciso establecer una clara distinción de los documentos y piezas destinadas al examen pericial, en ellos se debe llevar a cabo el análisis de grafoscopía, así como tomar en cuenta la edad, sexo y condición física del escritor original.

Temblores auténticos

Al escribir trasmitimos al papel rasgos que se muestran con cierta alteración, producto de factores diversos, como lo es el caso de que el escritor es principiante o no tiene costumbre de escribir. Los músculos que sirven para escribir están aquejados de una cierta debilidad. Recordemos que las fallas en la motricidad fina se adquieren a partir de los 4 a 6 años y se pierde paulatinamente a partir de los 45, en personas sin enfermedades motoras. Acá también debemos considerar las enfermedades musculares y a aquellas personas nerviosas por naturaleza, que realizaron esfuerzos físicos, en estado de embriaguez, distintas enfermedades que generan convulsiones, etc. Y, aquellos casos en que el soporte en el cual se escribió se ha movido, escritura en un vehículo en movimiento. La mano del escritor es guiada, lo que crea un conflicto, o bien tiembla la misma mano que guía.

Imitación de temblores

El imitador o falsificador, aunque haya asimilado los movimientos del escritor auténtico, el hecho de imitar una escritura puede carecer de temblores. También es posible descubrir la falsificación si el temblor imita mal el original o si falta el temblor cuando la persona cuya escritura se imita tiembla. O en otro caso, si se ha sujetado la mano del escritor y se la ha obligado a escribir el texto deseado.

Consideraciones generales sobre temblores

La escritura de una persona con escasa cultura gráfica o de un escritor principiante, un niño por ejemplo, es en general temblorosa, pero ese temblor es diferente al de una persona anciana. El primero sujeta fuertemente el elemento escritor y vacila porque no sabe cómo continuar para terminar la letra o la palabra. El temblor de un anciano es un temblor de mano que no puede dominar, por lo tanto estos temblores son diferentes. En un niño generalmente los rasgos son lentos, pesados con amplias curvas y oscilaciones, en el segundo son finos y vacilantes, aunque pueden ser rápidos. En un anciano normal los mismos aparecen progresivamente y aumentan a medida que se avanza en edad, hasta ser tan fuerte que le es difícil sostener el instrumento escritor. En este tipo de escritura se sujeta muy poco el elemento escritor y normalmente los rasgos no pueden ser enérgicos, esta persona evita los textos largos dado que escribir le resulta gravoso.

Escritura en la enfermedad

Los temblores en la escritura de una persona con enfermedades y/o debilidad muscular tienden a mejorar progresivamente si la misma responde a los tratamientos de su sanación, hasta alcanzar la normalidad escritural una vez que esté totalmente repuesto de la misma. Por lo tanto, uno de los escritos puede tener temblores y otro no, hay que tener en cuenta esta circunstancia. Acá, lo mismo suele ocurrir con individuos que se entrenan con ejercicios violentos o escriben después de haber realizado un esfuerzo físico, cuando su tensión arterial es elevada o cuando está elevada por cualquier razón, tendrán una escritura temblorosa, mientras que en situaciones normales no aparece.

Falsificador tembloroso

Si el falsificador tiembla es posible que esté nervioso o vacile al copiar, al trazar sus letras o al falsificarlas, aunque en tiempo normal puede tener una escritura muy firme. Ya que la falsificación es un delito, es lógico entonces que dé muestras de nerviosismo, vacilaciones, desear que la misma sea perfecta, es precisamente un error. Resulta sumamente difícil copiar los temblores, pero más aún en el caso de la escritura de un principiante, ya que los músculos utilizados para escribir tienen un grado de fuerza y coordinación diferente: En una persona torpe para escribir puede que aparezcan temblores, pero los mismos son neutrales, espontáneos, que un falsificador no los puede realizar con facilidad.

Documentación realmente falsa

Se han observado documentos enteramente falsos, donde las formas son exageradamente temblorosas y presentan más signos de falsificación que los textos, revelando a falsificadores oportunistas que le atribuyen mucha importancia, por ejemplo, a la firma del documento, la cual les resulta más difícil de realizar por su propio nerviosismo. Obviamente hay falsificadores con un grado de imitación de las escrituras muy elevado, aunque siempre quedará algún rastro que el perito puede visualizar para descubrirla.

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