Enrique Rodríguez

COLUMNA INVITADA

Es Zaldívar y será para bien de la Corte

Los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación han elegido a su presidente para el periodo 2019-2022 de forma transparente en una sesión pública transmitida en vivo por televisión. Para un contexto de cuatro aspirantes, se puede calificar de contundente la mayoría de siete votos lograda por Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

Una de las características más significativas del máximo tribunal, es que son los integrantes del Pleno, exclusivamente ellos, quienes eligen a su presidente. Es el criterio mayoritario en un órgano colegiado. No dudo y me atrevo a afirmar con conocimiento de causa que a los oídos de los ministros llegan sugerencias internas y externas que intentan influir en su decisión. Sin embargo, es una determinación institucional que los 11 asumen en su fuero interno como jueces constitucionales, conocedores de la etapa más crítica en la historia moderna del Poder Judicial de la Federación.

El ahora presidente Arturo Zaldívar vio consolidado su anhelo de representar al Poder Judicial, tras el intento de hace cuatro años en el que estuvo muy cerca de lograrlo. Supo mantener a salvo y en buen nivel su fuerza al interior del pleno para romper el tradicional bloque de los jueces de carrera, al que pertenece Jorge Mario Pardo Rebolledo.

En su primer discurso, Zaldívar tendió la mano y llamó a darle vuelta a la página, reconoció que han existido diferencias y por eso pidió hacerlas a un lado para fortalecer la unidad en un momento que calificó como “extraordinariamente delicado”.

A los consejeros de la Judicatura Federal les exhortó a trabajar para responder a la exigencia social de renovar al Poder Judicial, pidió con autocrítica mejorar los aspectos en que se ha fallado, aunque no lo mencionó un gran pendiente son los casos de corrupción.

En el breve discurso de ocho minutos, el ministro presidente enfatizó la palabra independencia, la cual mencionó en 12 ocasiones. Delineó en síntesis su estrategia: estar más cerca de la gente, comunicar mejor, dialogar con la sociedad, defender y dar seguridad jurídica a los juzgadores federales.

Anunció que iniciará una etapa de diálogo con los otros poderes de la Unión. Consideró que independencia no significa aislamiento, lo que muestra un primer tono conciliador en una etapa de descrédito azuzada en gran medida por Morena.

El ministro presidente tendrá que aplicar el justo medio aristotélico entre cordialidad y firmeza para convencer con argumentos sólidos a los detractores de la Corte, de que un pilar de la democracia en nuestra nación se cimienta obligadamente en la función de los jueces constitucionales, autónomos e independientes.

EDICTOS

Conozco a Arturo Zaldívar hace más de 20 años, desde su etapa como litigante experto en Amparo. Lo he visto tener éxito en sus proyectos profesionales, estoy seguro que por el bien de México será un buen líder para la Corte. Hasta el domingo.

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