La manifestación para exigir agua limpia en Guadalajara, llegó hasta el Palacio de Gobierno, donde un grupo violento derribó una puerta del recinto oficial y también incendió la entrada al Congreso local.
También hubo destrozos en el Palacio de Justicia.
El inicio de la marcha, la segunda en una semana, fue accidentado por la infiltración de encapuchados que fueron rechazados por ciudadanos que querían una protesta pacífica.
Reclamos de represión policial
Entre las exigencias estuvieron garantizar la calidad del agua que llega a los hogares, frenar la contaminación y evitar la privatización del servicio.
“Estoy aquí marchando por el agua sucia que nos llega. Salimos aparte por la represión que tuvimos la otra vez de policías aventándonos piedras y gas lacrimógeno”, señaló María Inés, una de las participantes.
En la protesta hubo exigencias de renuncia del Gobernador de MC Pablo Lemus.
“Lemus delincuente, mandaste a tu gente”, gritaron los manifestantes.
El posicionamiento del gobernador y las acciones de vandalismo al final de la marcha
Lemus celebró la manifestación y la llamó “un ejercicio cívico”.
Lamentó, sin embargo, que en la parte final de la jornada un grupo violento haya realizado actos vandálicos.
“Un grupo de porros trató de provocar violencia y caos, pero la organización ciudadana los rechazó y expulsó”, dijo el mandatario estatal.
Los encapuchados destrozaron mobiliario público, rompieron ventanales y lanzaron bombas molotov y petardos contra la puerta de Palacio de Gobierno que fue incendiada.






