EMERSON SEGURA VALENCIA / CHICUAROTES, UN ENCUENTRO ANFIBIO

POSVERDAD

Situado al sureste de la Ciudad de México, San Gregorio Atlapulco, es el lugar donde transcurre el último filme dirigido por Gael García Bernal. El vocablo atlapulco significa “donde revolotea el agua” o “en las tierras del fango”. La historia protagonizada por “Cagalera” y “Moloteco” pone de manifiesto a una sociedad agraviada donde el secuestro, la violencia, el abuso sexual, la delincuencia y el linchamiento, son parte de la cotidianeidad. Si bien en otras películas, se han abordado estos temas y han hecho un esfuerzo por visibilizar y reconocer al “México profundo”, Chicuarotes nos acerca a historias sumergidas en el fango y no busca la redención a través de lecciones morales.

La realidad de un pueblo de Xochimilco encuentra eco en el debate político actual, en un país azotado por la inseguridad y la desesperanza juvenil. Unos jóvenes marcados por el abandono y consumidos por su principal entorno social, encuentran los motivos suficientes para delinquir y mentir. Su ambición se activa a cualquier costo. La manera en que todos los personajes enfrentan o lidian con su entorno inmediato abre la discusión sobre los principales problemas que aquejan al país. El padre del niño secuestrado opta por buscar a los raptores y convocar a un linchamiento ante el pueblo; la madre que padece violencia intrafamiliar, termina asesinado a su pareja; y la ansiedad generada a unos jóvenes por “salir de pueblo” o tener mayores ingresos, encuentra su camino en la delincuencia y el robo. Es decir, en cualquiera de estos escenarios encontramos una clara ausencia del Estado y sus instituciones. Otro tema que pone sobre la mesa es el de la movilidad social. Es preciso señalar que la historia no pretende evidenciar un contexto de pobreza extrema, sino de un tejido social fracturado donde los sueños y la realidad difícilmente se tocan. La baja movilidad social en México se atribuye a la alta desigualdad de oportunidades. Según el Informe sobre Movilidad Social 2019, publicado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, el 47 % de los hijos de padres con orígenes “más desaventajados permanecen en esa posición en su vida adulta, mientras que, en el extremo opuesto, 54 % de los hijos se mantendrán ahí”. Asimismo, señala que 74 de cada 100 mexicanos que nacen en la base de la escalera social, no logran superar la condición de pobreza.

San Gregorio Atlapulco se encuentra a poco menos de una hora del centro de la Ciudad de México. Al revisar la brecha de desigualdad en términos regionales en todo el país en el Informe previamente citado, los datos resultan alarmantes. El mismo Informe destaca que 86 de cada 100 mexicanos nacidos en los hogares más pobres en la región sur, no logran superar la condición de pobreza. En contra parte, en la región norte del país esta cifra resulta significativamente menor, es decir, 54 de cada 100.

El director de Chicuarotes aseguraba en una entrevista para la revista Proceso que su intención fue la de mostrar “un encuentro anfibio de la Ciudad de México”, y de esta manera, retratar la vida de un joven “con una familia desprovista de amor”. Chicuarotes nos recuerda las derrotas así como las deudas que entrañan a un país tan complejo como México. Bien por Gael.

Comentarios

Comentarios