Francisco Rivera
El Atlético de Madrid volvió a encontrar la fórmula para apartar al FC Barcelona del camino europeo. Lo hizo desde el sufrimiento, resistiendo durante largos tramos y aferrado a su fe competitiva, para sellar su pase a semifinales de la Liga de Campeones pese a caer por la mínima (1-2) en un Metropolitano sometido al empuje azulgrana.
El equipo de Diego Simeone repitió el guion que ya le sirvió en la Copa del Rey: resistir, esperar y golpear. Y lo hizo gracias a la velocidad de sus hombres de ataque y a una actuación descomunal bajo palos. Porque si hay un nombre propio en la eliminatoria es el de Juan Musso. El portero argentino fue, sin duda, el MVP. Siete paradas en la ida y siete en la vuelta, sosteniendo al equipo durante los 180 minutos con intervenciones de máximo nivel. Números de guardameta decisivo en noches grandes.
El argentino apareció cuando más lo necesitaba el Atlético. A los 30 segundos ya había evitado el primero tras un disparo de Lamine Yamal. Y con el 0-2 en el marcador, firmó la parada clave ante Fermín López que impidió el tercer tanto azulgrana, un golpe que habría cambiado por completo la eliminatoria.
Dos goles en 25 minutos
El Barça salió con todo, presionando alto y fiel a su estilo. Y encontró premio muy pronto. A los cuatro minutos, Lamine Yamal aprovechó un error de Clément Lenglet para adelantar a los suyos. El golpe no frenó a los de Hansi Flick, que siguieron empujando hasta encontrar el segundo en el minuto 24, obra de Ferran Torres, que volvió a castigar la espalda del central francés en una noche para el olvido.
El Atlético estaba contra las cuerdas. Pero resistió. Y encontró aire en el momento justo. En el minuto 30, una transición perfecta cambió el rumbo del partido: Antoine Griezmann lanzó a Marcos Llorente y este asistió a Ademola Lookman, que no perdonó. A partir de ahí, el partido giró. El Atlético enfrió el ritmo, cerró espacios y llevó el duelo al terreno donde mejor compite: el del sufrimiento organizado. Supo defender, supo resistir y, sobre todo, no dejó de creer.
Una roja más
El Barcelona lo intentó hasta el final. Incluso llegó a marcar el tercero por medio de Ferran, pero el VAR lo anuló por fuera de juego. Y en el tramo decisivo, la expulsión de Eric García tras una acción sobre Alexander Sorloth terminó de inclinar la eliminatoria para los rojiblancos. Ni siquiera así se rindió el conjunto azulgrana. Volcó balones al área en busca de una prórroga que nunca llegó. La última la tuvo Ronald Araújo, pero su cabezazo se marchó por encima del larguero.
El Atlético sufrió, como tantas veces, pero volvió a salir vencedor. Y además mantiene intacto su fortín: no ha perdido por dos o más goles en su estadio en toda la temporada. Nueve años después, el conjunto rojiblanco regresa a unas semifinales de Champions. Y lo hace a su manera: con velocidad, con fe y con un portero que sostuvo todo.






