Edmundo González Llaca

EL JICOTE

EL ANTES Y EL DESPUÉS

Hace unas semanas se vendió en una subasta un cuadro en un poco más de un millón de libras esterlinas. Después de vendido se escuchó un pequeño ruido y aparecieron unas navajas que estaban ocultas en el marco y recorrieron la pintura haciéndola tiritas. La alegoría se adapta a otros aspectos, de principio al consumo, ya comprados los productos se les acaban los súper poderes y dejan de ser milagrosos. Por supuesto también en la política vivimos el antes y después, ya depositado el voto las atractivas  propuestas se hacen tiritas, no por navajas ocultas sino por la cruda, tenaz realidad y la inexperiencia. Han quedado puras tiritas de las consultas convocadas por el gobierno electo sobre los temas de la educación y la seguridad, fue tal el ridículo que las tuvieron que suspender. La consulta sobre el nuevo aeropuerto fue más ambiciosa, el ridículo no sólo es nacional sino internacional. En fin, tengamos paciencia y esperemos a que tomen posesión.

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