Mientras el Gobierno presume estabilidad en las finanzas públicas, la deuda sigue aumentando.
La deuda bruta del sector público federal se incrementó de 19 billones 714 mil 980 millones de pesos al cierre de 2025 a 20 billones 354 mil 850 millones de pesos al corte de junio de 2026, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Con ello, el saldo de la deuda bruta pasó de representar 54.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre de 2025 a 54.8 por ciento en junio de este año.
La deuda mantiene tendencia al alza
La deuda bruta es la suma de todas las obligaciones financieras pendientes (internas y externas) del sector público y comprende los pasivos del Gobierno federal, las empresas públicas del Estado y la banca de desarrollo, sin descontar los activos financieros.
El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que representa una medida más amplia de la deuda pública al ser un indicador neto que suma todas las obligaciones financieras y les resta los activos financieros disponibles, se elevó de 18 billones 577 mil 672 millones de pesos al cierre de 2025 a 19 billones 47 mil 660 millones de pesos a junio de este año, monto equivalente a 51.0 por ciento del PIB.
Al presentar el más reciente reporte de finanzas públicas, Édgar Amador, secretario de Hacienda, defendió que este nivel de deuda, medido por el SHRFSP, se encuentra por debajo del promedio de 57.4 por ciento del PIB en América Latina.
Expertos advierten riesgos
Fausto Hernández Trillo, profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), dijo que Hacienda se defiende al señalar que la deuda respecto al PIB es menor a 60 por ciento, pero ese es un nivel de referencia para países que recaudan impuestos equivalentes a más de 40 por ciento del PIB, mientras que México no llega ni a la mitad de ese porcentaje.
“Los países europeos dijeron: ‘hay alertas después de 60 por ciento’, pero recaudan entre 40 y 42 por ciento del PIB; México no tiene el mismo nivel de ingresos, pero con baja recaudación y bajo crecimiento sí se vuelve un problema el escalamiento de la deuda.
“Un foco rojo que tienen Fitch, Moody’s y S&P es que México no está creciendo, independientemente del segundo trimestre (1.5 por ciento trimestral), que puede ser una buena noticia, pero habrá que discutir si es permanente o fue temporal por el Mundial”, señaló.
Mauricio González, integrante del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), dijo que el déficit fiscal y el creciente endeudamiento público se han vuelto una condición crónica de las finanzas gubernamentales, impulsados por ingresos públicos insuficientes.
La perspectiva de la deuda pública respecto al PIB, advirtió, es que continúe su ascenso y en poco tiempo pueda rebasar 60 por ciento del PIB, nivel con el que México podría perder su grado de inversión, lo que elevaría el costo del crédito y generaría turbulencias financieras.






