Yamal lidera la reacción de La Roja y Oyarzabal se reivindica con un doblete en una goleada que borra las dudas del debut
La campeona de Europa llegó al Mundial. Tras el inesperado empate ante Cabo Verde, España se reencontró consigo misma y firmó un contundente 4-0 ante Arabia Saudí para despejar las dudas y encarrilar su clasificación a los dieciseisavos de final.
La Roja dio un golpe sobre la mesa. Apenas necesitó veinticinco minutos para sentenciar el encuentro con un fútbol vertical, agresivo por las bandas y muy diferente al mostrado en su estreno. El regreso de Lamine Yamal transformó por completo el ataque español. Con él sobre el césped, España volvió a parecer una de las grandes favoritas para conquistar la Copa del Mundo.
Luis de la Fuente entendió que era el momento de mover piezas. Introdujo cuatro cambios en la alineación: Pedro Porro ocupó el lateral derecho, Pedri retrasó su posición para dar entrada a Dani Olmo entre líneas, Álex Baena reemplazó a Gavi en la banda izquierda y Lamine Yamal regresó a la titularidad tras superar sus molestias físicas. La respuesta fue inmediata.
Desde el primer minuto, España mostró otra energía. La movilidad de Pedri y Dani Olmo permitió una circulación más rápida y las bandas se convirtieron en una fuente permanente de peligro. Arabia Saudí no encontraba respuestas y sufría especialmente por el sector de Lamine, completamente imparable.
El primer gol llegó en el minuto 10. Álex Baena filtró un gran balón para Mikel Oyarzabal, que levantó la cabeza y puso un centro perfecto al corazón del área. Allí apareció Lamine Yamal, lanzándose al remate para marcar su primer gol en una Copa del Mundo en su primera titularidad mundialista.
Respiro ante la presión
El tanto liberó por completo a la selección española. Con la tranquilidad del marcador, La Roja encontró cada vez más espacios. El segundo gol llegó en el minuto 21. Tras un saque de esquina y varios rechaces dentro del área, Oyarzabal apareció con el instinto de un delantero para fusilar a Mohammed Al-Owais. Y apenas tres minutos después llegó el tercero. Pedro Porro envió un centro al segundo palo, Cucurella tocó con la zurda, Dani Olmo prolongó de cabeza y Oyarzabal apareció de nuevo para empujar el balón a la red.
La reivindicación del delantero de la Real Sociedad fue total. Después de las críticas recibidas tras el debut ante Cabo Verde, respondió de la mejor manera posible: dos goles y una asistencia antes del minuto 25.
Con apenas veinticinco minutos disputados, España había resuelto el partido. Luis de la Fuente aprovechó el escenario para dosificar esfuerzos y retiró en el descanso a Lamine Yamal y a Oyarzabal, con la vista puesta en el largo recorrido del torneo.
Nada más comenzar la segunda mitad, Marc Cucurella aprovechó otra acción a balón parado para firmar el cuarto gol. El lateral empalmó un balón dentro del área que terminó colándose entre las piernas de Al-Owais.
El encuentro se convirtió en un trámite. España no solo ganó. Recuperó sensaciones, recuperó su identidad y disipó las dudas que había dejado el estreno. La Roja se jugará ante Uruguay el liderato del grupo y la posibilidad de evitar un cruce prematuro frente a Argentina.







