Hay una pesadilla que se repite. Lydia Cacho está a punto de subir a un avión para regresar a México, pero el avión arranca sin ella. En otros sueños ocurre lo contrario: consigue volver, reunirse con su familia y abrazar a sus amistades de toda la vida. Entre ambas imágenes transcurre una parte de su vida en el exilio.
“Una sonríe y por dentro trae el corazón roto y triste”, dijo la periodista, escritora y activista mexicana durante su participación en el Hay Festival Querétaro, donde habló de ‘Un halcón bajo mi ventana’ en rueda de prensa, una novela escrita desde España y atravesada por un país al que sigue regresando, incluso cuando no puede hacerlo de manera definitiva.
Para Cacho, el exilio no equivale a emigrar en busca de mejores oportunidades. Hay una diferencia fundamental entre elegir otro país y ser expulsada del propio por hacer periodismo, denunciar la violencia y enfrentar estructuras de poder.
“No es lo mismo irte a otro país en busca de un futuro diferente que a que te expulsen de tu país por decir la verdad, por hacer bien tu trabajo, por proteger a las víctimas de violencia, por enfrentar al sistema corrupto”, expresó.
Su deseo de regresar permanece intacto. Dijo que se pregunta cada semana cuándo podrá volver y que periódicamente consulta a especialistas en evaluación de riesgo sobre las condiciones de seguridad para hacerlo. Mientras tanto, regresar a México se ha convertido también en un ejercicio de imaginación.
Escribir ‘Un halcón bajo mi ventana’ fue una de esas formas de volver.
Su terapeuta, contó, le explicó hace algunos años que padecía lo que llamó “el síndrome de la persona exiliada”: vivir con el corazón dividido entre dos países. Una mitad permanece en México; la otra intenta construir una vida en España.
“Y tienes que ver cómo vas a lograr traer esa otra mitad del corazón, porque si no, no vas a poder ser feliz”, recuerda que le dijo.
Cacho encontró una respuesta inesperada: adoptó una perrita y la llamó Cora. “Entonces ahora sí ya tengo el corazón, por lo pronto, junto”, dijo.
Pero la literatura también hizo su parte. Mientras escribía la novela, cocinaba comida mexicana todos los días en su casa en España. Pozole, mole, enchiladas, enfrijoladas. La cocina se convirtió en una especie de territorio portátil y la escritura, en una manera de cruzar una frontera que todavía no puede atravesar libremente.
“Escribir la novela fue eso, como volver en la imaginación”, explicó. “Todos los días, en España, en mi casita, me cocinaba comida mexicana”.
La comida terminó por impregnar también las páginas del libro. Sus personajes desayunan, comen y cenan platos mexicanos, como si el país apareciera una y otra vez desde los detalles cotidianos. “Esa es un poco mi manera de volver a México, aunque sea con la ilusión y la palabra y la literatura”, afirmó.
La novela, explicó Cacho, transcurre en un contexto político e histórico reconocible. Hay hechos y tensiones geopolíticas reales detrás de la historia, aunque sus personajes y situaciones pertenecen a la ficción. En ese espacio imaginado reunió a mujeres, actrices y personajes históricos junto con figuras inventadas, entre ellas Elena Garro.
El libro también nació de una reflexión sobre México y sobre los años que, entre finales de la década de 1960 y los años setenta, marcaron una historia de violencia e impunidad que, consideró, continúa bajo distintas administraciones y colores partidistas.
Después de 35 años como periodista y de haber trabajado en 143 países, Cacho dijo que en sus diarios de viaje ocurre siempre lo mismo: termina pensando nuevamente en México.
No desde una idea superficial de patriotismo, sino desde la certeza de llevar al país consigo. “Somos capaces de burlarnos de los peores momentos”, dijo, al referirse a una sociedad que encuentra en el humor una herramienta para sobrevivir.
“Creo que esa es la descripción más clara de lo que es México: somos la esperanza y la desesperación a la vez”, dijo.
Y mientras espera el momento en que pueda regresar sin que el avión de sus pesadillas despegue sin ella, Lydia Cacho sigue encontrando caminos para volver: en la memoria, en la cocina, en los personajes y en la palabra.
Lydia Cacho presentará en el corazón de Querétaro su novela en conversación con Felipe Restrepo Pombo mañana, domingo, a las 12:30 horas en la Cineteca Rosalío Solano. Mientras, hoy la presenta en el municipio de Colón, en charla con Primitivo Olvera.






