Roberto Antonio Velázquez Nieto y Gabriela Cabrera Herbert
El pasado 2 de octubre de 2026 el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, y el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, colocaron la primera piedra de la Academia Internacional de Capacitación policial dentro del Complejo RHINO. Inversión: 10 millones de dólares del gobierno de Donald Trump y 30 millones de pesos del estado. Objetivo: capacitar policías de México y América Latina en interdicción de fentalino, armas y dinero ilícito. Fecha de entrega enero de 2027.
El hecho sería anecdótico si no fuera por la reacción de la Presidenta Claudia Sheinbaum, señaló que el evento se realizó sin invitar a SEDENA, SEMAR, SSPC ni SRE, y recordó que la Ley de Seguridad Nacional y la Ley sobre la Celebración de Tratados obligan a que todo acuerdo con un gobierno extranjero pasa por la Cancillería y por el Consejo de Seguridad Nacional (GANSEG). Querétaro respondió con un oficio fechado el 23 de septiembre, recibido en SRE, el 25 donde informó que Johnson visitaría el estado para “diversos temas de interés común”sin mecanismos de cooperación. Diez días después se anunció una academia financiada por Washington.
Aquí es donde John Bailey el mejor experto de Seguridad Nacional en México, Estados Unidos y América Latina; del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Jesuita de Georgetown en Washington, D.C., su tesis en Seguridad Nacional es vigente: En las seguridades de México y Estados Unidos en un momento de transición (siglo XXI, 1997) Bailey traza la historia de los convenios bilaterales:
Operación Cóndor (1975) como primer ensayo de subordinación tecnológica.
Tratado de Asistencia Jurídica Mutua (1987) que abrió la puerta a la extradición.
Acuerdo contra el Narcotráfico y la Farmacodependencia (1989).
Grupo de Respuesta Fronteriza (1990).
Acuerdo de Intercambio se información financiera (1994).
Grupo de Control de Alto Nivel (1996).
Dónde nace por primera vez el principio de corresponsabilidad y la Declaración del Presidente Clinton-Zedillo (1997) y su Estrategia Bilateral (1998).
Y así sucesivamente.
La tesis de Bailey es brutal: cada Convenio avanza porque Estados Unidos pone recursos, y retrocede porque México no reforma sus instituciones de inteligencia. El resultado es lo que el llama “seguridad fragmentada”: en lugar de una política de Estado tenemos 32 políticas que negocian por separado.
Querétaro es la prueba del 2026. Desde el 2015 el estado ha recibido capacitación para 4732 elementos, 1714 de la Fiscalía con equipo estadounidense. Es una extraordinaria cooperación. Pero al no pasar por la ventanilla federal se crea un precedente arriesgado.
Si un gobernador puede comprometer un centro de entrenamiento internacional con una embajada, que impide que otro estado firme su propio acuerdo de inteligencia.
La reforma de 2021 a la Ley de Seguridad Nacional, impulsada después del caso Cienfuegos, fue clara todo agente extranjero debe acreditarse ante la Secretaría de Relaciones Exteriores y todo convenio debe informarse al gabinete de seguridad. No es Nacionalismo es supervivencia del Estado.
La academia RHINO no es mala,es muy necesaria. Pero si el paraguas federal deja de ser cooperación y se convierte en lo que el país que el doctor Bailey advirtió hace 28 años, injerencia consentida por un gobierno local. Y eso, en tiempos de designación de cárteles como terroristas por Estados Unidos, cuesta muy caro.





