Dañados 50 % de monumentos

De los 334 edificios que forman parte de la zona de monumentos históricos poco más de 50 por ciento presenta algún deterioro. FOTO: ROSSY MARTÍNEZ
De los 334 edificios que forman parte de la zona de monumentos históricos poco más de 50 por ciento presenta algún deterioro. FOTO: ROSSY MARTÍNEZ

San Juan del Río.- El presidente del Patronato del Centro Histórico de San Juan del Río, Francisco Pájaro Anaya, señaló que de los 334 edificios que forman parte de la zona de monumentos históricos en la entidad poco más de 50 por ciento presenta algún deterioro en su infraestructura por la falta de mantenimiento, lo que representa riesgo de colapso en los inmuebles, perdiendo con ello parte de la esencia colonial de la ciudad.

Numeró que algunos edificios presentan mayores daños como es el Portal de la Empacadora que, desde hace varios años, inició acciones para apuntalar su estructura con viguetas; sin embargo, los propietarios no han contado con los recursos suficientes para hacer la restauración, poniendo en riesgo el patrimonio.

Pájaro Anaya, dijo que es necesaria la vinculación interinstitucional con los tres órdenes de gobierno para la gestión de recursos, que sean destinados para la rehabilitación de los inmuebles, no solo particulares, sino los que son propiedad del gobierno municipal, así como iglesias y santuarios.

“La zona de monumentos históricos está contemplada por 334 edificios, yo creo que más del 50 por ciento han de tener alguna circunstancia de afectación en el inmueble por la falta de mantenimiento. Tenemos que atender todas esas cuestiones porque a algunos sí se les da mantenimiento constante como el Portal del Reyes, la Casa de las Diligencias, el Portal del Diezmo; sin embargo, hay pequeñas casas que son del siglo XVII que no han tenido mantenimiento en mucho tiempo”.

Así mismo señaló que uno de los principales factores del deterioro en los inmuebles, son los cambios climáticos de los últimos años, los cuales se han presentado de manera fluctuante, dejando grandes precipitaciones pluviales, generando humedad entre techos y paredes, además que el excesivo incremento en el calor genera resequedad entre las construcciones, dejando secuelas irreversibles sin un previo mantenimiento minucioso.

POR: ROSSY MARTÍNEZ / CORRESPONSAL

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