FERNANDO CORZANTES / LA CIENCIA EN LA CALLE

ENCUENTRO CIUDADANO

Luis González de Alba, por muchos años escribió una columna semanal llamada “La ciencia en la calle”, que fue un portento de divulgación del quehacer científico, quitándole a la ciencia la bata blanca, o la toga y el birrete, y ponerla a circular en traje de calle, con playera y zapatos cómodos, aptos para todas y todos. Luis González vivía fascinado por entender los descubrimientos científicos y la imagen del universo que nos revelan, y que por décadas se dedicó incesantemente a compartirlos con sus lectores en los medios donde colaboró. Hoy habría que decirle que la ciencia, si está en la calle, en la calle de la amargura, de la desolación y la austeridad republicana. Ya que el presupuesto del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) se redujo de 27 mil millones a 24 mil 700 millones de pesos para este año, y además un memorándum del presidente López Obrador ordena medidas extremas de austeridad que han agravado la situación para sus 26 centros públicos de investigación. Un ejemplo de estas medidas de “austeridad republicana”, es el poner a trabajar a los científicos mexicanos como si estuvieran en un país en guerra o en decadencia: con racionalización de la energía eléctrica y el agua, entre otros recortes.   Por ello, el Foro Consultivo Científico y Tecnológico se pronunció respecto del impacto de las medidas de austeridad en el sector de ciencia, tecnología e innovación y llamó a reconsiderar su aplicación para evitar afectar las actividades relacionadas con la generación y divulgación del conocimiento. El pasado 30 de abril, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Ley Federal de Austeridad Republicana de Estado, el cual fue votado por el Senado de la República. Estas medidas, como están planteadas, afectarán la operación de los centros públicos de investigación, los institutos nacionales de salud y otros, como el Instituto Politécnico Nacional (IPN), El Colegio de México y el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), así como otras instituciones dedicadas a la generación y divulgación del conocimiento científico.   Por ello, dicho Foro Consultivo, que reúne a la Academia de Ingeniería, la Academia Mexicana de Ciencias, Canacintra, Cinevstav, Coparmex, Concamin, Conacyt, IPN y UNAM, entre otras muchas instituciones, hace un llamado para que se establezca un régimen específico para fortalecer el sector de ciencia, tecnología e innovación, en particular a través de las universidades e instituciones de educación superior. Estas solicitan al Presidente de la República y a las autoridades de la Secretaría de Hacienda reducir los impactos negativos que sobre los organismos y entidades públicas dedicadas a la ciencia, tecnología e innovación tendrán las medidas contenidas en el Memorándum del 3 de mayo.

La comunidad científica, no rechaza las medidas de austeridad, por el contrario, reconocen que los recursos deben aplicarse de manera eficiente y ética. Pero ponen énfasis en que la investigación y generación del conocimiento requiere inversión, desarrollo de personal capacitado, de infraestructura, vinculación y participación en foros, encuentros y proyectos científicos internacionales de largo alcance. Así, una reducción sostenida del gasto público en materia de ciencia, tecnología e innovación, aplicado de manera indiscriminada, retrasará irremediablemente la ruta de un desarrollo nacional sólido, perderemos el camino y frutos ya alcanzados, haciéndonos aún más dependientes de lo que sucede más allá de nuestras fronteras.   Haría bien el considerar lo dicho por Louis Pasteur “La ciencia es el alma de la prosperidad de las naciones y la fuente de vida de todo progreso”.

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