CONFIRMAN A ROCA REY EN JURIQUILLA

FOTO: SERGIO ARTURO VENEGAS RAMÍREZ
FOTO: SERGIO ARTURO VENEGAS RAMÍREZ

Roca Rey conoce perfectamente la Plaza de Toros de Juriquilla, Querétaro.

Y por supuesto, a la familia Torres Landa.

Y Juan Arturo, El Pollo Torres Landa lo recuerda y corrige a la reportera cuando ella señala que el “mejor torero del mundo” tuvo contacto con la plaza queretana desde que era novillero.

-Nombre, dice el empresario, desde que andaba becerreando. Nunca nos imaginamos que llegaría tan lejos cuando de niño se plantaba frente al animal. Me acuerdo que hubo una que le puso como veinte revolcadas y Andrés se levantaba y volvía plantársele.

Y quizá el joven limeño que el 21 de octubre cumplirá 22 años no lo recuerde el próximo 3 de noviembre, cuando en punto de las 17:00 horas parta plaza para un mano a mano con el triunfador de las dos últimas temporadas de la Plaza México, Sergio Flores.

Además de los dos matadores, como ya se había anunciado, se presentará el rejoneador español Andy de Cartagena (considerado uno de los tres mejores del momento, junto con Pablo Hermoso de Mendoza y Luego Ventura), en un mano a mano con Jorge Hernández, que se suma al cartel.

Los toros, de raza española, son ocho provenientes de Campo Hermoso, cuyo linaje ibérico se ha mantenido en San Miguel de Allende, Guanajuato.

TRIUNFA EN ESPAÑA

El influyente diario español El Mundo, publicó un artículo sobre cómo “la expectación ha perseguido el nombre de Andrés Roca Rey desde sus inicios. Cuando el terremoto peruano hizo suyo el escalafón novilleril con su quietud supina y su valor a prueba de todo antes de llegar a la alternativa soñada. Desde aquella tarde de 2015, RR no se ha bajado de su matrimonio incesante con el triunfo y la liza con las grandes figuras. Golpe a golpe, ha ido fraguando un fenómeno de masas que, esta temporada, ha explosionado en un magnetismo sin precedentes en las dos últimas décadas: de las 54 actuaciones que componen su frenética campaña sólo cinco bajan del 75% de asistencia y 28 superan el 90%, agotó el papel de sus dos tardes isidriles con casi un mes de antelación y ya ha colgado el cartel de “no hay billetes” para este sábado en Sevilla; donde cerrará una temporada que ha dominado de principio a fin.

“Para la de Roca Rey”, dice la marabunta al llegar a las taquillas de todas las plazas por las que pasa El Cóndor del Perú.

“El público, tan denostado por el aficionado de carnet, históricamente siempre va un paso por delante”, auguró Zabala de la Serna en los albores de la temporada. El cerca de medio millón de aficionados que Roca Rey ha congregado en los tendidos desde que arrancó el año en Olivenza (en 2018, le han visto hacer paseíllo 494.903 personas, para los forofos de las cifras) se corresponde con una campaña arrolladora también en los ruedos. El terremoto andino ha salido 30 veces por la puerta grande y ha cortado un total 88 orejas y dos rabos.

No sólo los números consolidan a Andrés Roca Rey como el último gran fenómeno del toreo, señala El Mundo. También la importancia de las plazas que ha conquistado. La escombrera de grandes escenarios rendidos a sus pies es apabullante: Valencia, por Fallas y San Jaime (allí sus actuaciones se cuentan en salidas a hombros); Sevilla en Resurrección; Las Ventas (reventada con esa oreja tan polémica que no hizo sino mostrar su don innato para mandar y llenar la escena); Pamplona, en aquella apoteosis de seis orejas en 48 horas; Santander; San Sebastián (donde se alzó con la Concha de Oro); Bilbao; Ronda, que le vio hacer historia al convertirse en el primer peruano en hacer el paseíllo en su Goyesca; Albacete; y Salamanca. En el coso charro, arrasó a las figuras. Como nuevo alarde de dominio antes de echar el cierre, el día 29 en San Miguel, a la temporada de su absoluta consagración.

Así las cosas, Andrés Roca Rey se alista para Juriquilla, cuando aún no ha confirmado si estará por estas fechas en la México.

Y es que como dice El Pollo Torres Landa, Andrés es de casa y tiene un gran afecto por Querétaro, donde lo revolcaban los becerros antes de ser novillero, rejoneador y matador.

Antes de ser el número uno del mundo.

POR: SERGIO ARTURO VENEGAS RAMÍREZ / EL MUNDO DE ESPAÑA

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