AUGUSTO ISLA / LA OCIOSIDAD

GOTA A GOTA

En una de sus conferencias matutinas, el presidente de México trató de explicar la razón por la cual Agustín Carstens, siendo secretario de Hacienda, obtenía tan fácilmente la aprobación de sus propuestas. Según aquel, se trataba de los ‘moches’. Dado que no domino el léxico de la lumpenpolítica, quiero entender que se refería al soborno distribuido entre los legisladores. Si aquello era un delito y no ha prescrito, ¿por qué no lo denuncia? Y si no, si es solo una anécdota morbosa, ¿por qué desperdiciar su tiempo en ese chismorreo, indigno de un jefe de Estado? ¿No es acaso una ociosidad habiendo tantos asuntos que reclaman su atención? ¿O es que el chisme, el denuesto, la tediosa queja del pasado neoliberal agotan su agenda cotidiana? Como ciudadano me pregunto qué le ocupa el resto del día, amén de los actos protocolarios, si abomina de las cuatro paredes, es decir de la oficina, a tal punto que, en plena claustrofobia, desdeña a los servidores públicos atrapados en los muros administrativos quienes, muy a su pesar, adquieren ‘un amarillo burocrático’.

Él, en cambio, como el activista itinerante que es, dueño de su libertad, puede huir del encierro, beber los benéficos rayos solares, sudar, gritar, respirar el humor de las multitudes que lo aclaman y agradecen los favores, no importa lo que haya tenido que sacrificar en nombre de la ‘austeridad republicana’. ¿Será por esto que pase a la historia como ‘el mejor presidente de México’? ¿O será también posible que las generaciones venideras lo recuerden como Andrés Manuel ‘manos de tijera’?

La verdad es que el tabasqueño no ha aprendido a ser viejo. Pues que envejecer no es madurar. Sus arrebatos denotan una inmadurez perniciosa para la nación. Y cito a Rabinadrath Tagore: “La vejez es juiciosa, aunque no sea sabia. La sabiduría es la juventud del espíritu que nos pone en condiciones de comprender que la verdad no se guarda en el arcón de los principios, sino que es algo vivo y libre”. El tabasqueño dice ser hombre de principios. ¿Dónde los ha dejado si una sola palabra, en discordancia con la suya, desata su retórica violenta, eco de su inseguridad?

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Sufragio efectivo, no reelección. Respeto a la división de poderes. Sí a la vida y a la libertad de expresión. No más derroches.

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