Augusto Isla

GOTA A GOTA

El veneno

El hombre que será el jefe de la oficina del presidente electo estudió agronomía en el Instituto Tecnológico de Monterrey. Es un encanto; admira a Porfirio Díaz; a Ronald Reagan y Margaret Thatcher, campeones del neoliberalismo; hizo negocios con Augusto Pinochet. Reduce a los habitantes de la Selva Lacandona a la condición tribal. Abomina el aborto y, por ende, rechaza el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo. Su negocio: la biotecnología de alimentos, quiero decir, la modificación genética de los productos agrícolas.

Por conflictos con su suegro, Antonio Garza Laguéra, tuvo que entregar su empresa Seminis a Monsanto, empresa transnacional que intenta controlar por doquier la producción de semillas modificadas genéticamente, esas que producen graves daños a la biodiversidad y a las semillas nativas: política alimentaria a la que se han opuesto organizaciones como Greenpeace.

Si a esa nefasta compañía agregamos la designación de Víctor Villalobos como secretario de Agricultura, considerado como el ‘el rey de los transgénicos’, promotor por excelencia de cultivos con genes alterados, el banquete de veneno está listo para servirse. En vez de consumir alimentos naturales, equilibrados, seguros, los mexicanos estaremos expuestos a graves daños a salud: lesiones hepáticas, alergias, resistencia a los antibióticos, cáncer.

¿En eso consiste la soberanía alimentaria? ¿En manos de estos mercenarios dejaremos la nutrición de nuestro pueblo para el cual la ingesta del maíz es en su vida cotidiana? Es esta la opción para ‘cuarta transformación’ de México? ¿AMLO de izquierda? ¿con esos invitados?

Como lo ha señalado, Luis Hernández Navarro, ‘Ironía de la política, el empresario conservador Alfonso Romo, enemigo del aborto y la propiedad social en el campo, será el segundo hombre más poderoso de un gobierno (como el de AMLO) que, digo yo, ciego ante los peligros que corre el pueblo, entrega nuestro porvenir a esos oportunistas. Un verdadero fiasco, rematado por la verborreica Tatiana Clouthier, directora de un negocio educativo del señor Romo, quien ocupará la honrosa encomienda de legislar quien sabe que antojos de su líder.

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