Augusto Isla

GOTA A GOTA

La espera

Un amigo me escribe diciendo que está cansado de vivir en la realidad, que quiere irse a vivir a un spot del quinto informe del presidente Peña Nieto, pues considera que ahí la vida es mucho mejor. Yo le contesté que prefiero esperar la llegada del Mesías, que los astros anuncian que pronto bajará del cielo, y con su espada flamígera exterminará, como el ángel de Luis Buñuel, a los corruptos. Desaparecerá la mafia del poder y todos seremos felices como si habitáramos en el mundo de Aldous Huxley. ¡Qué dicha saber que, por fin, alguien tiene las llaves de ese reino donde no habrá desigualdad, pobreza, engaños! Él, encarnación de la honestidad y valentía, es “La esperanza de México”.

Así pues, yo espero que porque sólo el que espera vive. Pero no dejo de pensar en aquello que decía Nietzsche: “La esperanza es, en verdad, el peor de los males, porque prolonga las torturas de los hombres”. O en aquel adagio anónimo:

“Fueron mis esperanzas

como el almendro:

florecieron temprano,

cayeron presto.”

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