Benito Jiménez
Varias personas fueron asesinadas la madrugada de este sábado dentro del bar “El Rincón de la Banda”, en el poblado de Anenecuilco, municipio de Ayala, en Morelos.
Tras el ataque, refieren fuentes locales, fallecieron siete hombres y una mujer, un saldo que no ha sido confirmado de manera oficial.
La agresión ocurrió en un establecimiento que, según la propia autoridad ministerial, operaba de manera irregular.
Los primeros reportes ubican el ataque entre las 4:50 y las 5:30 horas, cuando vecinos y testigos alertaron por múltiples detonaciones en el bulevar Emiliano Zapata-Anenecuilco.
Al llegar, policías y servicios de emergencia localizaron a las ocho víctimas sin vida dentro del negocio.
Versiones preliminares señalan que los agresores habrían llegado en motocicletas, ingresaron al local y dispararon de manera directa antes de huir.
La Fiscalía Regional Oriente desplegó peritos de Servicios Periciales para el levantamiento de los cuerpos y la recolección de indicios balísticos, mientras agentes de la Agencia de Investigación Criminal realizan entrevistas e indagatorias para reconstruir la mecánica del multihomicidio, se informó.
Desde el 11 de abril, fuerzas federales, estatales y municipales realizan inspecciones a puntos de venta de alcohol en varios municipios, incluido Cuautla, donde revisaron 22 establecimientos y detectaron faltas administrativas; además, clausuraron nueve negocios en Jiutepec y Emiliano Zapata por irregularidades.
La masacre de Ayala se suma a una cadena reciente de ataques en bares y giros nocturnos del oriente morelense.
El 28 de marzo, una balacera en el “Tikis Bar”, en Oaxtepec, Yautepec, dejó cuatro muertos y un herido.
Días antes, el 24 de marzo, un ataque en un bar clandestino cercano al Tecnológico de Cuautla, en la zona de Yecapixtla, dejó tres jóvenes asesinados, entre ellos un estudiante, según se reportó.
El repunte de violencia ya había sido reconocido por el Gobierno federal. El 14 de abril, Omar García Harfuch informó que, por instrucción presidencial, comenzaron a llegar a Morelos células de investigación de la Secretaría de Seguridad y de la Guardia Nacional para contener la rivalidad delincuencial detectada en la entidad.
Un día después, en Cuautla, cabecera de la región oriente, fue reforzada la presencia federal con alrededor de 200 elementos adicionales de la Guardia Nacional, de acuerdo con reportes locales.
El reforzamiento de operativos y patrullajes se centra en el corredor Cuautla-Ayala-Yautepec-Yecapixtla, territorios en disputa por parte del crimen organizado.
Y APARECEN NARCOMANTAS
Mantas atribuidas a un grupo que se identificó como “La Familia Michoacana” fueron colocadas con un mensaje dirigido a autoridades de Morelos, en el que se acusa —sin pruebas— a funcionarios de estar vinculados con la producción y distribución de fentanilo en la entidad.
En el texto se menciona por nombre al comisionado estatal Miguel Ángel Urrutia, así como a mandos identificados como “capitán Juvencio” y “teniente Mario Martínez”, a quienes señalan de presuntamente ocultar droga en patrullas y participar en actividades ilícitas.
El mensaje también incluye amenazas directas contra Urrutia.
Las narcomantas forman parte de una práctica recurrente de grupos criminales para difundir señalamientos, generar presión pública o disputar narrativas en zonas con presencia delictiva, y las autoridades han referido que esas acusaciones no constituyen pruebas, aunque suelen ser materia de verificación por parte de las autoridades.






