Antonio Ocaranza

COLUMNA INVITADA

Dueño de la plaza pública AMLO domina y doblega

AMLO acudirá con frecuencia a la plaza pública para llenarse de energía, validar iniciativas, debilitar adversarios y consolidar su proyecto de nación.

El discurso del 1 de diciembre en el Zócalo fue el más revelador de Andrés Manuel López Obrador como Presidente Constitucional. AMLO se nutrió de la energía, del afecto y del aplauso de sus simpatizantes y anticipó que cada año, ahí mismo, revisará con el pueblo el cumplimiento de sus promesas.

Pero la plaza pública es mucho más que el lugar para evaluar avances de gobierno. El Presidente López Obrador recurrirá frecuentemente a la plaza pública a encontrarse con sus seguidores. AMLO se asume parte del pueblo y se debe al pueblo y ese vínculo es el que marca su liderazgo y explica su ascenso al poder. Al final de su discurso dejó entrever porqué la plaza pública forma parte esencial de su estilo de gobierno. Aquí comparto cinco razones:

1.- Comunicación intensa: López Obrador necesita comunicarse constantemente con sus seguidores sin intermediarios. Ha sufrido a lo largo de los años la persecución y crítica de medios de comunicación que lo han ridiculizado y estigmatizado. Si bien la mediación de la radio, la TV y las redes sociales será inevitable, no desea que su gobierno sea definido por cadenas comerciales, locutores y noticieros. Sólo él puede transmitir sus mensajes y en la plaza pública puede presentarse sin dobleces y moverse al ritmo espontáneo de la audiencia que lo alimenta. Por eso dice “No dejemos de encontrarnos: mantengamos siempre la comunicación. No habrá divorcio entre pueblo y gobierno.”

2.- Autenticidad: para AMLO en la plaza pública están sus orígenes, el crisol de su liderazgo. Es hombre de marchas y manifestaciones en espacios abiertos, no de salones o lugares cerrados. En la plaza es auténtico; ahí florece su discurso, es su lugar preferido para tocar corazones, infundir esperanza, convertir a incrédulos y doblegar a oponentes.

3.- Energía: López Obrador ha sobrevivido durante años como líder disidente por su contacto directo con el pueblo. En la plaza pública se ha llenado de energía y fuerza para luchar contra quienes le ofrecen resistencia. De ahí que AMLO declare: “Yo les necesito, porque como decía Juárez “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”…

4.- Exposición y sometimiento de adversarios: AMLO sabe que en la plaza puede exponer públicamente a sus adversarios; exponer los pecados de quienes lo critican y lo confrontan y derrotar los argumentos de sus oponentes desde el ángulo moral más conveniente. AMLO piensa que ahí nadie podrá defender un elevado salario que atenta contra la austeridad republicana o una reforma que se ha hecho a espaldas del pueblo. Por eso pide a su pueblo “No me dejen solo porque sin ustedes no valgo nada o casi nada; sin ustedes, los conservadores me avasallarían fácilmente. Yo les pido apoyo…”.

5.- Legitimación: Para López Obrador estar del lado del pueblo es más importante que la ley y es en la plaza pública donde legitima sus acciones. A través de consultas o de la movilización de sus simpatizantes, AMLO recibe la instrucción popular de llevar a cabo sus proyectos y la aprobación para sus planes. El pueblo manda. Así se explica su llamado a discutir “en todas las plazas públicas de México si avanzamos o no, con el propósito de que haya transparencia y acabar con la corrupción y la impunidad. Analicemos en las casas, calles y plazas si mejora o empeora la situación económica y social de nuestro pueblo…”

El éxito del nuevo gobierno está íntimamente ligado al dominio de la plaza pública. A ellas recurrirá para crear corrientes de opinión que respalden sus políticas y limiten el poder de sus opositores. Es un terreno que domina y que otros partidos políticos han perdido y otros grupos, como el empresarial, han desdeñado. En el sexenio de López Obrador estos grupos y partidos tendrán que comunicar mejor sus ideas, construir sus propios templetes, llenar sus propias plazas y persuadir y convencer a públicos nuevos. Sólo si abrazan esta nueva realidad y conectan sus proyectos con las inquietudes y aspiraciones de la sociedad podrán evitar que el Presidente monopolice el templete que, de manera figurada, quedará instalado en el Zócalo de manera permanente los próximos seis años.

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