ANDRÉS GARRIDO DEL TORAL / EL QUERÉTARO QUE SE NOS FUE

QUERETALIA

La Calzada de Belén (hoy Ezequiel Montes), solamente iba con esa anchura y esa nomenclatura de las actuales calles de Madero a Hidalgo, siendo abierta y ensanchada hacia el norte en 1916, y hacia el sur en 1962. En la fotografía extraída del excelente libro de casonas del prestigiado investigador Sarbelio Moreno Negrete se pueden observar los siguientes elementos:

1.-Los rieles del tranvía local.

2.-La fuente de la fábrica de San Fernando, convertida después en la vecindad del “Agua Limpia” y que era donde vivían los empleados principales de la citada industria tabacalera que llegó a emplear hasta cinco mil empleados y empleadas en el siglo XVIII. Fue el primer asentamiento obrero en Querétaro, mucho antes (doscientos años) que la colonia Obrera, Satélite o Palmas.

3.-Que la fotografía es después de 1882 al estar ya instalados los postes de la energía eléctrica, los que estaban en medio de la arteria.

4.-Que había calles empedradas en Querétaro mucho antes de 1916-1917, ya que hay cronistas mal informados que aseguran que la ciudad de Santiago de Querétaro se empedró hasta el año del Congreso Constituyente.

5.-Que aún no se abría la calle llamada “Avenida del 57”.

6.-Que la extensión de Ezequiel Montes hacia el sur era estrecha después de la calle de Madero llamada anteriormente “Calle Segunda de San Felipe”. Se nota al fondo del lado izquierdo el Mesón de los Arrieros o de “La Luz”.

7.-Al fondo se observa la cúpula y linternilla del templo de Santa Rosa de Viterbo, terminado en 1752.

8.- La calle hoy llamada Andrés Balvanera ya existía, y que en los siglos anteriores fue llamada en sus dos tramos como “Calle de Guadalupe” y “Calle de Buenos Aires”. En mapas del siglo XVIII ya aparece esta vialidad.

9.- Que ya se ponían comerciantes ambulantes, particularmente las marchantas, al no existir el llamado “Mercado Hidalgo” que se construyó en la administración del gobernador Juan C. Gorráez, 1955-1961.

La Casa de los Perros: Foto del equipo de la Facultad de Derecho sacándosela en el estadio. En el año de 1996, en el mundialista Estadio Corregidora (Corregidora, no La Corregidora como dicen los indejos de la tele nacional) el abogado y maestro Carlos Núñez Gudiño, alias Gruñes Gruñido, capitaneó al equipo de futbol de la Facultad de Derecho donde formaban alineación lo mismo maestros que alumnos, portereando el muy ágil y joven profesor de Derecho Procesal Administrativo, recién egresado de la licenciatura, Marcos Aguilar Vega. Se observa en la fotografía a un muy buen extremo izquierdo llamado Salvador Rojas Paredes, respetado laborista al que le daba por cantar “La Araña”, compuesta por José Alfredo Jiménez, al terminar los partidos. Con cachetes y panza se observa al ex director Chava Franco Sánchez. Completan la fila de a pie y detrás el germano Gerd Müeller y Fernando Corbella Herrera, excelentes jugadores. En forzadas cuclillas encontramos a un delgado y nada pelón Carlos Rojano Esquivel, alias Julio Iglesias; le sigue el extraordinario y durísimo profesor  Joel Guerrero; delante del joven Marcos Aguilar está el entonces treintañero Arsenio Durán Becerra, director de la Facultad en ese tiempo y poderoso extremo derecho, a pesar del cigarro Marlboro. Nótese que Arsenio tenía pelo negro negro. Ahora ya lo perdió, porque ser un buen Procurador General de Justicia no deja nada bueno. Sigue Enrique Buenrostro, buen medio volante, luego está El Káiser Andrés Garrido del Toral alias El Divo Torpedo, con su elegante playera alemana, al contrario de los otros que traen jersey de arlequín. Termina la poderosa alineación con el muy delgado y treintañero profesor Óscar Guerra Becerra, a quien todavía no se le aparecía Laura Leyva Saavedra y hasta iba para Notario Público. ¡Cómo han pasado los años! Y sobre todo los kilos. Les vendo un cuerpo, no un puerco.

LAS SIRENAS DE TILACO

Yo te quiero con toda la ternura

de mi alma que pura te entregara

y al besarte la boca con locura

en prueba del amor que te jurara.

No olvides, por mi mal, también que hiciste

promesa de quererme hasta morir

y así, cumpliendo tú lo que ofreciste,

mi amor será por siempre para ti.

(Jesús Herrera)

Santo Domingo, torre y cúpula, desde el Museo del Calendario. Foto Conchita Sicilia Chávez.

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